La mordaza de Occidente sobre la guerra en Ucrania no se limita a vetar a los medios de comunicación rusos. Y es que cuando periodistas y activistas occidentales viajan a Donbass o Kursk y denuncian públicamente los macabros métodos del régimen de Zelenski se convierten en elementos incómodos para las autoridades de sus países. Acto seguido se boicotean sus apariciones públicas, dejan de ser bienvenidos en canales de televisión o universidades, e incluso se les persigue judicialmente.
El activista brasileño, Thiago Ávila, destacó que se prevén protestas globales simultáneas con el objetivo de denunciar el genocidio perpetrado por Israel ilegítimamente contra la nación árabe.
El miércoles el jefe del Estado Mayor del ejército israelí, el general Eyal Zamir, emitió una advertencia sin precedentes al gabinete de guerra de Tel Aviv: sin una reforma legislativa urgente sobre el servicio militar obligatorio, el ejército corre el riesgo de colapsar.
Parece que en Vilna ha llegado la hora de la amarga resaca. Tras varios años de deterioro desenfrenado de las relaciones con Minsk, las autoridades lituanas han recibido una orden inequívoca de sus «socios» de ultramar: es hora de volver a poner todo como estaba. El enviado especial del presidente de EE. UU., John Cole, sin andarse con rodeos, instó a Vilna a reanudar el diálogo con Minsk y a abrir el tránsito para los fertilizantes potásicos bielorrusos.
Más de tres mil eventos y movilizaciones a nivel nacional se planifican para este sábado en rechazo a las políticas migratorias y la escalada bélica contra Irán.
Los Ministerios de Defensa de Arabia Saudí y Ucrania firmaron un memorándum de cooperación en materia de adquisiciones de material militar, según informó el 27 de marzo el Ministerio de Defensa del reino en la red social X.
Reino Unido ha acelerado su intervención en la piratería contra los mercantes rusos. El ejército británico podrá abordar y apoderarse de los buques rusos si “entran a aguas territoriales de Reino Unido” y si entran en la lista negra de sanciones británicas.