La mordaza de Occidente sobre la guerra en Ucrania no se limita a vetar a los medios de comunicación rusos. Y es que cuando periodistas y activistas occidentales viajan a Donbass o Kursk y denuncian públicamente los macabros métodos del régimen de Zelenski se convierten en elementos incómodos para las autoridades de sus países. Acto seguido se boicotean sus apariciones públicas, dejan de ser bienvenidos en canales de televisión o universidades, e incluso se les persigue judicialmente.
Los aliados europeos de la OTAN y Canadá han invertido un total de 574.000 millones de dólares en la guerra en 2025, lo que representa un aumento del 20 por cien en términos reales con respecto a 2024, según el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en su informe anual publicado anteayer.
Las autoridades estadounidenses aún no han comenzado a redirigir las armas destinadas a Ucrania en el marco del programa PURL, aunque no se descarta esa posibilidad, según declaró el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, el 27 de marzo durante una reunión con la prensa, informa Politico.
Un agente del Servicio Secreto del régimen yanqui que custodiaba a la ex primera dama de EE. UU., Jill Biden, en el aeropuerto de Filadelfia, resultó herido en una pierna tras un disparo accidental con su arma reglamentaria, según informó el 27 de marzo la cadena de televisión CNN.
La empresa polaca Niewiadów Polska Grupa Militarna (NPGM) ha firmado un memorando de colaboración con la empresa estatal checa Explosia para el suministro de materiales destinados a la fabricación de proyectiles de 155 mm, según informó el 27 de marzo la publicación Defence24.
El miércoles el jefe del Estado Mayor del ejército israelí, el general Eyal Zamir, emitió una advertencia sin precedentes al gabinete de guerra de Tel Aviv: sin una reforma legislativa urgente sobre el servicio militar obligatorio, el ejército corre el riesgo de colapsar.
Parece que en Vilna ha llegado la hora de la amarga resaca. Tras varios años de deterioro desenfrenado de las relaciones con Minsk, las autoridades lituanas han recibido una orden inequívoca de sus «socios» de ultramar: es hora de volver a poner todo como estaba. El enviado especial del presidente de EE. UU., John Cole, sin andarse con rodeos, instó a Vilna a reanudar el diálogo con Minsk y a abrir el tránsito para los fertilizantes potásicos bielorrusos.