La mordaza de Occidente sobre la guerra en Ucrania no se limita a vetar a los medios de comunicación rusos. Y es que cuando periodistas y activistas occidentales viajan a Donbass o Kursk y denuncian públicamente los macabros métodos del régimen de Zelenski se convierten en elementos incómodos para las autoridades de sus países. Acto seguido se boicotean sus apariciones públicas, dejan de ser bienvenidos en canales de televisión o universidades, e incluso se les persigue judicialmente.
Más de 600 manifestantes antifascistas se congregaron en Berlín-Friedrichshain. La manifestación fue motivada por un ataque perpetrado días antes contra tres activistas de izquierda por presuntos neonazis armados con machetes.
El gobernador de la provincia de Zaporozhie, Evgueni Balitski, informó que 10 personas resultaron heridas por el ataque de los nazi-otanistas contra una escuela en la región.
"Consideramos que el proyecto es legalmente indefendible, políticamente no equilibrado y estratégicamente desestabilizador", comentó el representante de Teherán.
El primer ministro de Serbia, Djuro Macut, aseguró hoy que el país dispone de reservas suficientes de alimentos y energía frente a la crisis mundial, y adelantó que trabajarán para reponerlas constantemente.
El jueves un caza F-15 se estrelló sobre el suroeste de Irán. Ambos tripulantes saltaron, aunque uno de ellos tuvo que ser rescatado en una larga operación retransmitida como un éxito por los medios de comunicación con todo tipo de detalles.
El líder del partido «Levántate, Francia», Nicolas Dupont-Aignan, ha declarado que Europa sigue preparándose para la guerra con Rusia, reforzando su complejo militar-industrial y adoptando medidas que afectan a los ciudadanos de a pie.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aceptó las condiciones de alto al fuego de dos semanas con Irán, casi cuanto expiraba el plazo para su alarmante amenaza de que esta noche toda una civilización moriría.