Una vez más sobre la incompatibilidad del socialismo con varios partidos políticos

«En sus ataques contra el Estado de la dictadura del proletariado, como el tipo de democracia más elevada, se ha concentrado sobre todo en el rol de liderazgo e indivisible del partido comunista. Los revisionistas ven la extinción de este rol y la implementación del sistema burgués de varios partidos en el socialismo como un condicionante para el desarrollo de la democracia, como su más alta expresión. Pero es sabido que el número de partidos nunca ha sido ni puede ser el punto de referencia de si existe democracia. Ni la existencia de muchos partidos, ni la existencia de un solo partido, determina el carácter democrático de un orden social. Hay países capitalistas, burgueses y revisionistas donde existen muchos partidos, y existen otros países como estos donde solo existe un solo partido, y sin embargo el orden sigue siendo antidemocrático en su esencia. El camarada Enver Hoxha comenta que:

«Es superfluo pararse a probar que la participación el poder estatal de varios partidos burgueses, capitalistas, revisionistas y fascistas como sucede en países capitalistas como Estados Unidos y otros, no hace que sus sociedades reaccionarias se transformen en progresistas. Por el contrario, bajo el imperialismo, la democracia se torna a reacción. La sociedad que defiende el orden de explotación y que se apoya en este orden no es una sociedad progresista, ni democrática. Del mismo modo, cuando el poder del Estado está en manos de un solo partido, que no persigue una línea marxista-leninista, que no es el partido del proletariado, nunca podrá dar lugar a la construcción del socialismo. No importa que el partido se denomine así mismo «marxista» o «marxista-leninista». (Enver Hoxha; La democracia proletaria es la genuina democracia, 1978)

En el socialismo, en su período inicial, pueden existir varios partidos políticos. La existencia de estos partidos en este periodo está condicionada por las circunstancias históricas, en las cuales se producen en la transición al socialismo en cualquier país como el hecho de que en este periodo todavía existe la clases explotadoras, el campesinado individual y el estrato de la vieja intelectualidad, que persiguen sus intereses individuales. Debe señalarse que, incluso en estas condiciones el rol principal en el Estado y la sociedad sólo pertenece a un partido el partido comunista de la clase obrera. Sin embargo, si la existencia de estos diversos partidos en este período es inevitable, la sanción no puede justificarse en el último período del socialismo, donde se liquidan las clases explotadoras, la colectivización socialista de la agricultura se lleva a cabo, se forma la nueva intelectualidad, la comunidad de los intereses fundamentales entre la clase obrera y el campesinado cooperativista así como la intelectualidad popular es creada, siendo ya características de la nueva sociedad socialista. En estas condiciones no hay bases socio-económicas objetivas de la existencia de otros partidos políticos.

Acorde a los revisionistas italianos:

«Incluso después de la destrucción de la base económica de la sociedad y la liquidación de su división en clases antagónicas, diferentes intereses seguirán existiendo, tendencias y tradiciones ideológicas, políticas, culturales y religiosas aún conservaran su valor. Con esto se explica la posibilidad de la existencia y el funcionamiento de varios partidos y su reemplazamiento de unos a otros en el gobierno del Estado, incluso en las condiciones del socialista y la renegación democrática de la sociedad». (Problemas de la paz y el socialismo, No. 3, 1979)

¿Pero cuáles son estos intereses diferentes que seguirán existiendo incluso después de la liquidación de las clases antagónicas? Si con esto se está refiriendo a los intereses de las clases trabajadoras y sus extractos, se expresan y son defendidos por el Partido Comunista y por lo tanto no existe la necesidad de otros partidos. En estas condiciones, los otros partidos pueden expresar y defender sólo los intereses de las clases explotadoras derrocados o de los otros enemigos del socialismo, ya que se sabe que los partidos políticos son partido de clase, trabajan para lograr los objetivos de ciertas clases, dirigen su lucha por el poder. Pero, ¿qué tendencias y traiciones preservarán su valor en el socialismo? Si son las tendencias y tradiciones democráticas y progresistas, están muy bien expresadas y defendidas por el Partido Comunista. Entonces, ¿acaso debemos sancionar la ideología y tendencias políticas antimarxista y antisocialistas, las tradiciones culturales reaccionarias y burguesas, e incluso las tendencias y tradiciones del oscurantismo religioso? Esto es precisamente lo que los revisionistas modernos desearían, socavar y perturbar la verdadera sociedad socialista». (Foto Çami; Los problemas del socialismo en la luz de la teoría marxista-leninista y la experiencia histórica del Partido del Trabajo de Albania, 1980)

De como la música ganó la Gran Guerra Patria

La Segunda Guerra Mundial (conocida como Gran Guerra Patria en Rusia y el resto de las repúblicas ex-soviéticas) no podría haber sido vencida por Los Aliados indudablemente sin el gran sacrificio, esfuerzo y voluntad del pueblo soviético (con mas de 27 millones de ciudadanos de la URSS fallecidos a causa de la guerra, representando mas de la mitad de las algo mas de 50 millones de victimas totales del conflicto) y del Ejercito Rojo (quien derroto en torno al 70% del Ejercito Alemán en el Frente Oriental). El Coro del Ejercito Rojo se encargó de la nada desdeñable labor de alentar a las tropas en el frente a través de la música y nos dejó algunas obras memorables. Y es que cuando las fuerzas flaqueaban, la respiración se hacia pesada y la esperanza pendía de un hilo, los cánticos nacidos de lo mas profundo del alma, del aferrarse a un ideal, del amor incondicional a la Patria socialista reavivaron las llamas de la que seria la victoria final aquel Mayo de 1945. Estas son cinco canciones para ganar una guerra:

Cuando los soldados cantan

La canción de la guardia

Canción de la Infantería Roja

Canción de los Artilleros

Canción de los Pilotos Soviéticos

 

 

La misa de la vergüenza y la sangre

Dámaso Arteaga, concejal de Coalición Canaria por Santa Cruz de Tenerife, responsable del Área de Bienestar Comunitario y Servicios Públicos, asistió el pasado jueves 16 de junio a la misa-homenaje al criminal fascista de lesa humanidad, Francisco García Escámez, organizada por la derechista y nostálgica, Fundación Marqués de Somosierra, donde se alabó la figura de este militar genocida, el mismo que asesinó a miles de republicanos y ordenó a sus sanguinarios soldados moros, legionarios, requetés y falangistas, la salvaje violación indiscriminada de mujeres, los fusilamientos de los habitantes de pueblos enteros, en el mortal avance de sus tropas desde Pamplona hasta Madrid.

El ínclito edil de la derecha casposa nacional canaria tras ser denunciado por los grupos de izquierdas en la oposición alegó con cara de “yo no fui” que estaba muy sorprendido de que se le acuse de asistir a esa vergonzosa ceremonia religiosa “en la que cantaron los niños del coro”, según dijo a los medios de comunicación, faltando gravemente el respeto con su pusilánime acción a las familias de las víctimas de más de cinco mil canarios asesinados por el franquismo a partir del golpe de estado de 1936, al casi medio millón de personas exterminadas en todo el estado español por personajes tan siniestros como el terrorista de estado, General García Escámez.

No es casualidad que miembros de este partido insularista participen en este tipo de homenajes a criminales franquistas, Coalición Canaria es el “PP de Tenerife”, uno de sus miembros más destacados, antiguo diputado Luis Mardones, fue gobernador civil cuando la policía asesinó al estudiante grancanario, Javier Quesada, el 12 de diciembre de 1977 en la puerta de la Universidad de La Laguna.

Dentro de sus filas se encuentra la flor y nata de la derecha cavernaria de esta isla, una fuerza política que no tiene escrúpulos en pactar con quien sea con tal obtener buenas tajadas, que precisamente no repercuten jamás en el progreso y bienestar del pueblo canario.

Esta misa a la que asistió este concejal humilla a nuestro pueblo, a quienes fueron asesinados por defender la democracia y la libertad, a miles de canarios que siguen desaparecidos en simas volcánicas, pozos, fosas comunes, cunetas o en los fondos marinos.

Su inmediata dimisión o cese por parte del alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, sería un digno e importante ejercicio democrático, de lo contrario se estaría respaldando el genocidio franquista en Canarias, asumiéndolo como propio, encubriendo a los criminales que arrasaron por lo mejor de nuestro pueblo, simplemente por pensar diferente, por defender la legitimidad constitucional y la clase trabajadora isleña.

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Erdogan como víctima colateral de la Guerra Fría EEUU-Rusia

El Partido de la Justicia y el Desarrollo (Adalet ve Kalkınma Partisi o AKP); a menudo denominado en Turquía Ak Parti”, ya que sus seguidores emplean el vocablo en turco Ak, (que significa blanco, limpio, o intachable para identificar a su partido), sería en teoría un partido conservador moderado, de tendencia demócrata-musulmán, a la imagen y semejanza de los partidos demócrata-cristianos europeos, no en vano es miembro observador del PPE desde 2005.

Pulso laicisimo-islamismo

La revuelta de la plaza de Taksim se habría convertido en el epicentro del pulso soterrado entre los seculares (liderados por el Partido Popular Republicano (CHP) y el Ejército (TSK) y los islamistas moderados, encabezados por el AKP y que ya ha sido bautizado como “ el otoño turco”. Mientras, Erdogan proseguiría con su estrategia de implementar el Estado Erdoganista, (socavando los pilares del Estado Secular que en 1923 implantó el Padre de la Turquía Moderna, Mustafa Kemal) y que se plasmarían en pinceladas como la implantación de la enseñanza del Corán en la escuela Primaria, restricciones a la libertad de expresión en forma de encarcelación de periodistas opositores, la polémica restricción de venta de alcohol y el anunciado despliegue de la policía en los campus y residencias universitarias que podría desencadenar un nuevo Mayo del 68. Sin embargo, Erdogan tendría como objetivo inequívoco la implementación del Estado Islamista-Erdoganista en el 2016, lo que supondría el finiquito del Estado Secular que en 1923 implantó el Padre de la Turquía Moderna, Mustafa Kemal, quien creía que “el secularismo y la europeización de Turquía eran los medios más aptos para transformar su país en una nación industrial moderna”, con lo que el kemalismo dejó como herencia una crisis de identidad en la sociedad turca, (europeizada pero no integrada en las instituciones europeas y musulmana pero extraña al mundo islámico). Turquía se habría convertido de facto en un régimen autocrático, especie de dictadura invisible sustentado en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas), control de los medios de comunicación y represión social , síntomas evidentes de una deriva totalitaria que se se plasmaría en pinceladas como la implantación de la enseñanza del Corán en la escuela Primaria y las severas restricciones a la libertad de expresión en forma de cierre de medios de comunicación y encarcelación de periodistas opositores (según Reporteros sin Fronteras, Turquía ocuparía el puesto 149 en el Índice Mundial de Libertad de Prensa en el 2015).

Erdogan, peón inservible de EEUU y bestia negra de Putin

Erdogan se negó a participar en las sanciones occidentales contra Moscú y compró a China misiles de defensa antiaérea HQ-9 y manifestó su deseo de integrarse en la Nueva Ruta de la Seda permitiendo inversiones del Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) por lo que Erdogan sería un obstáculo para el diseño de la nueva doctrina de EEUU. En efecto, la nueva doctrina geopolítica de Erdogan pretende dejar de gravitar en la órbita occidental y convertirse en potencia regional. Ello implica que la lealtad a los intereses anglo-judíos en Oriente Próximo estaría en entredicho debido al previsible apoyo de Erdogan a la facción palestina Hamas y a los Hermanos musulmanes y al consiguiente enfrentamiento con Israel y Egipto así como la guerra sin cuartel declarada contra el PPK kurdo y su aliado sirio el PYD que chocaría con la nueva estrategia geopolítica de EEUU para la zona pues la obsesión de Erdogan sería impedir el surgimiento de una autonomía kurda en Siria que sirva de plataforma al PKK por lo que el Congreso turco habría aprobado una ley que permite al Ejército turco (TSK) entrar en Siria e Irak para combatir a “grupos terroristas”, eufemismo bajo el que se englobarían no tanto el ISIS como el PKK y el PYD kurdo-sirio, aliado y hermano del PKK. La frontera turco-siria sería el paso natural de los grupos yihadistas para abastecerse de armamento y sufragar el mantenimiento de sus operaciones militares mediante la venta de petróleo a precios irrisorios, términos reconocidos por el general Wesley Clark quien según la televisión libanesa de Hezbolá (Almanar) reconoció que “Turquía apoya al autodenominado Estado Islámico (EI) aunque nunca lo reconocerá” pero los bombarderos rusos sobre los tanques petrolíferos del ISIS supondrían un misil en la línea de flotación de los pingües beneficios obtenidos por Turquía mediante la reventa del crudo exportado por los yihadistas.

La miopía política de Erdogan le habría llevado a planificar el derribo del caza ruso SU-24 en la creencia de que contaría con el respaldo inequívoco de la OTAN y de EEUU. y en el paroxismo de su paranoia geopolítica, Erdogan habría provocado el resurgimiento del contencioso armenio-azerí en forma de las primeras escaramuzas militares en la región del Alto Karabaj, (lo que de facto significa la ruptura del Tratado de Kars entre la URSS, Turquía, Georgia, Azerbaiyán y Armenia (1.921), con el que se ponía fin al enfrentamiento militar armenio-azerí de Nagorno Karabaj), convirtiéndose así Erdogan en la “la bestia negra” de un Putin que esperará pacientemente el momento de tomarse su venganza. Ello, aunado con el chantaje económico a la UE en el tema de los refugiados terminará convirtiendo a Erdogan en un paria internacional y un aliado inseguro para EEUU tras dejado Erdogan de ser un peón útil y fiable para EEUU.

Por su parte, la Administración Obama estaría estudiando implementar el llamado Plan Biden-Gelb, aprobado por el Senado de EEUU en el 2007 y rechazado por Condolezza Rice, Secretaria de Estado con George W. Bush, que preveía la instauración en Irak de un sistema federal con el fin de evitar el colapso en el país tras la retirada de las tropas estadounidenses y proponía separar Irak en entidades kurdas, chiíes y sunitas, bajo un gobierno federal en Bagdad encargado del cuidado de las fronteras y de la administración de los ingresos por el petróleo. Así, tendríamos el Kurdistán Libre presidido por Masoud Barzani con capital en Kirkust y que incluiría zonas anexionadas aprovechando el vacío de poder dejado por el Ejército iraquí como Sinkar o Rabia en la provincia de Ninive, Kirkuk y Diyala así como todas las ciudades de etnia kurda de Siria liberadas por la insurgencia kurda del PYD sirio (región autónoma de Rojava) y el sudeste de Turquía controlado por el PKK. El nuevo Kurdistán contará con las bendiciones de EEUU y dispondrá de autonomía financiera al poseer el 20% de las explotaciones del total del crudo iraquí con la “conditio sine qua non” de abastecer a Turquía, Israel y Europa Oriental del petróleo kurdo a través del oleoducto de Kirkust que desemboca en el puerto turco de Ceyhan.

La veleidad del destino habría logrado pues que dos enemigos irreconciliables como Erdogan y Al Assad se conviertan en obstáculos insalvables para el diseño de la nueva cartografía del Oriente Próximo, por lo que no es descartable que EEUU y Rusia lleguen a un acuerdo que implique sacrificarlos en aras de lograr la pacificación de los avisperos sirios e iraquíes, (previo desalojo de las tropas del ISIS que extenderán sus tentáculos hacia Libia). Dicha tarea será completada con la intervención de fuerzas especiales de la OTAN en Libia previa formación de un Gobierno de Unidad consensuado entre el Parlamento de Trípoli (Bando del Oeste) y el de Tobrouk (Bando del Este), para limpiar el territorio de los yihadistas del ISIS desplazados desde Siria e Irak y así conformar un anillo de seguridad que evite las oleadas de refugiados hacia Italia y la posibilidad de acciones terroristas del ISIS en suelo europeo.

El TSK asume el protagonismo

El Ejército turco (TSK) desempeña un importante papel político en la sombra, puesto que se consideran los guardianes de la naturaleza secular y unitaria de la República siguiendo los postulados kemalistas y los partidos políticos juzgados como anti-seculares o separatistas por el Poder Judicial Turco (a instancias del estamento militar), pueden ser declarados ilegales. Ya en vísperas de la elección de Abdullah Gül como Presidente de Turquía ( agosto del 2007), las Fuerzas Armadas afirmaron que “intervendrán decisivamente en la defensa del laicismo ante los esfuerzos de determinados círculos de socavar los valores fundamentales de la república que han aumentado claramente en tiempos recientes”, advertencia próxima a la retórica del Golpe Militar de 1.980 y que podría extrapolarse a la situación política actual caracterizada por la inestabilidad política, las masacres de Diyarbakir, Suruq y Ankara contra la población kurda y la guerra declarada contra el PKK. En los últimos años , Erdogan ha asestado varios golpes a la cúpula militar turca, del que sería paradigma la decisión de Erdogan de relegar de su cargo a tres oficiales de alto rango acusados de formar parte de la trama “Ergenekon”, una agrupación ultra-nacionalista compuesta por militares y activistas de marcado carácter laicista, pero también por segmentos de la esfera política, mediática, intelectual y educativa del país, cuyo supuesto cometido habría sido deponer al actual ejecutivo islamista de Erdogan.

Ante esta situación y sin el paraguas protector de la UE (al posponer “sine die” la incorporación de Turquía miembro de pleno de derecho de la UE), la suerte de Erdogan ya estaría decidida por el Pentágono por lo que a pesar del intento fallido de asonada militar en Ankara y Estambul, el ejército turco (TSK) protagonizará un nuevo golpe “virtual” o “posmoderno” que acabará con el mandato de Erdogan, (rememorando el ‘golpe blando’ de 1997, cuando los generales kemalistas arrebataron el poder al Gobierno del presidente Necmettin Erbakanpor, quien lideraba una coalición islamista). Dicho golpe contará con las bendiciones de Washington al haber dejado Erdogan de ser un peón útil para EEUU, pues la nueva estrategia geopolítica del Pentágono se basará en la implementación de “golpes virtuales o postmodernos“ en los países de la zona (Egipto) con el objetivo de sustituir a los regímenes islamistas surgidos de las urnas por regímenes militares presidencialistas en el marco del nuevo escenario geopolítico mundial surgido tras el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EEUU y Rusia, quedando Siria y Turquía como portaaviones continentales de Rusia y EEUU respectivamente.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ- Analista

La clase obrera soviética: despojada de los medios de producción; Veniamin Toçi y Kiço Kapetani, 1973

Analicemos unas cuestiones:

1) Como dijo Enver Hoxha, la conquista del poder político por elementos revisionistas –y eso incluye una moral y visión económica aburguesada del mundo– no podía tener otro fin que sus manifestaciones en reformas económicas y por ende y por extensión una nueva cultura:

«El cambio de carácter del partido y del Estado, la transformación contrarrevolucionaria en el terreno de la superestructura política e ideológica no podía dejar de conducir al cambio de la base económica del socialismo. Las reformas económicas que han emprendido los jruschovistas, de acuerdo con sus conceptos ideológicos antimarxistas, han conducido a la transformación radical de las relaciones de producción. Han introducido en la economía soviética un sistema de organización y de dirección en el que el objetivo de la producción es el lucro capitalista. El actual Estado soviético, como un capitalista colectivo, administra los medios de producción en nombre y en interés de la nueva burguesía soviética. La propiedad común socialista se ha transformado en un capitalismo de Estado de nuevo tipo». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971)

2) Todas las grandes y pequeñas reformas económicas a partir de 1953 estaban encaminadas a restaurar las leyes de producción capitalistas: todas las «nuevas» teorías económicas estaban encaminadas a hacer pasar como marxista-leninistas las teorías que años antes se combatieron en el mundo comunista. Es decir, por ejemplo: las tesis de Voznesensky o Yaroshenko basadas la promoción de la «ley del valor» como rector en todas las esferas de producción y distribución; basar los planes en torno a los caprichos espontáneos del mercado; la «descentralización económica»; la «autonomía y rentabilidad de las empresas»; la «predominancia del estimulo material al estimulo moral»; la «venta de los medios de producción en las cooperativas»; negar el carácter objetivo de las leyes de la economía política para satisfacer objetivos políticos subjetivos; y un sinfín de tesis similares son las tesis que Jruschov y sucesores implementaron. Es decir las tesis que Stalin en su libro de 1952: «Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética» combate, ¡son las tesis que Jruschov y cia. introdujeron! La reforma de Kosygin de 1965 trajo nuevas teorías y prácticas o institucionalizó algunas que se habían venido practicando desde los años de Jruschov. De hecho el lenguaje puramente capitalista a la hora de tratar la economía los revisionistas soviéticos a partir de entonces sería el rasgo común en sus revistas, informes y demás.

3) Sobre la cuestión de los medios de producción en la URSS capitalista-revisionista y las relaciones de producción hay que decir lo siguiente:

«La propiedad estatal en la Unión Soviética es una forma de propiedad privada capitalista con un alto nivel de concentración de la producción y del capital. La burguesía revisionista es el verdadero propietario de las empresas estatales y, con la ayuda del estado, que explota a la clase obrera y las masas de todos los trabajadores del país. A través de esta explotación fortalece sus posiciones económicas y, junto con esto, también, consolida su dominación política. (…) Los revisionistas soviéticos declarar que la propiedad del Estado en la Unión Soviética tiene un carácter social. Es comprensible que, en aras de la demagogia que no han abandonado la fraseología marxista-leninista. Pero esto no cambia el contenido de las cosas y fenómenos en lo más mínimo. Karl Marx hizo hincapié en que la cuestión no es quién es el propietario nominal de la empresa estatal, sino de quién se embolsa las ganancias de esta propiedad. ¿Cómo puede tal propiedad, que conserva grandes desigualdad en el campo de la distribución de los bienes materiales entre las diferentes clases y estratos de la sociedad, y que profundiza la desigualdad de este día a día, ser socialista? ¿Puede ser una propiedad socialista, cuando los miembros de la clase de la burguesía revisionista, los directores de las empresas, y otros, tienen el derecho de despedir a los trabajadores a su voluntad, cuando pueden determinar a su gusto la cantidad delos salarios de los trabajadores y el importe de la ganancia que compartir por sí mismos, cuando tienen el derecho de vender los medios de producción, para desarrollar el juego libre de los precios y las relaciones capitalistas con las otras empresas monopolistas, y así sucesivamente? Es evidente que tal propiedad mantiene la etiqueta socialista sólo por el bien de la demagogia. (…) El carácter y el contenido de la propiedad dependen, en último término, de la naturaleza y del carácter del Estado. (…) Hablando sobre esta cuestión, Karl Marx subrayó que «siempre que las clases ricas siguen en el poder, cualquier nacionalización no representa la abolición de la explotación, sino sólo la alteración de su forma». (…) En el cómputo final, poco le importa a la clase obrera si la propiedad está en manos de los capitalistas individuales o en manos del capital unido en forma de monopolios estatales. En cualquiera de los casos la explotación está presente, ya se trate de la explotación capitalista individual o de una explotación capitalista colectiva». (Aristotel Pano y Kico Kapetani; El carácter capitalista de las relaciones de producción en la Unión Soviética, 1978)

4) Los fenómenos económicos en la Unión Soviética, eran los mismos que en cualquier otro país capitalista: para el momento de la invasión de Checoslovaquia en 1968, o la muerte de Brézhnev en 1982 –por poner unas fechas–, los fenómenos de la política interior y exterior como: la inflación, el desabastecimiento, la militarización de la economía, la deuda, descompensación entre regiones, descompensación entre sectores económicos, destrucción de las fuerzas productivas, desempleo, esquilmación neocolonial de otros países, constantes rectificaciones en el plan, mercado negro, enormes diferenciación salarial entre rangos, invasiones o promoción de golpes en terceros países, etc. eran fenómenos capitalistas implantados en el país que demuestran la restauración del capitalismo y su carácter imperialista. Para nosotros el informe de Enver Hoxha en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981 es una de las mejores radiografías que existen de los fenómenos capitalistas de la economía soviética en aquella época.

5) Otro ejemplo de la restauración capitalista sería la manifestación de su política socialimperialista, las teorías de la «soberanía limitada», la «división internacional del trabajo», la «comunidad socialista», los «países de vía no capitalista de desarrollo y orientación socialista» y demás aberraciones antimarxistas no eran producto de una dirigencia inocente que errara en sus formulaciones, sino de unas ideas plasmadas muy conscientemente con el objetivo de servir a sus objetivos imperialistas. Pero ya que no es un tema que se toque en este artículo, lo dejaremos para otra ocasión.

Debido a la posibilidad de que al lector le queden dudas o se confunda en algunos datos, hemos decidido introducir algunas aclaraciones en siglas o fechas en el artículo sin alterar el contenido del mismo.

El documento:

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«Como consecuencia de la gran traición de la camarilla revisionista jruschovista y como consecuencia de la negación y franco abandono de la teoría y la práctica de la revolución y la construcción socialistas por parte de esta camarilla, la Unión Soviética se ha transformado en un Estado burgués de tipo especial. Se ha transformado en una potencia imperialista que sigue una política expansionista y compite con otros países capitalistas por el reparto y la dominación del mundo, por posiciones hegemónicas. Este proceso contrarrevolucionario, que se profundiza continuamente, comenzó con la degeneración burguesa de la superestructura socialista, el Partido y la dictadura del proletariado, con su burocratización y la de sus cuadros.

Al distorsionar la teoría marxista-leninista de la revolución proletaria y la construcción del socialismo, los revisionistas jruschovistas crearon una gran confusión ideológica y desarmaron a la clase obrera ante la ideología burguesa y reformista. Allanaron el camino a la contrarrevolución ideológica que sirvió de preludio a la contrarrevolución en la política y el orden socio-económico. Las banderas de esta contrarrevolución fueron la «coexistencia pacífica» jruschovista, «el camino pacífico de transición al socialismo», «la transición al socialismo bajo la dirección de un partido no proletario», la exportación de la revolución y el socialismo a través de la «competencia económica» con el capitalismo, «el estado de todo el pueblo», etc.

La clase obrera y los pueblos revolucionarios del mundo son testigos del curso contrarrevolucionario de la dirección revisionista soviética, en sus políticas interna y exterior. Una nueva expresión de la traición revisionista, y un grave desafío a todos los pueblos del mundo, son los nuevos acuerdos URSS-EEUU, celebrados recientemente entre las dos superpotencias, como resultado de la visita de Brezhnev a los Estados Unidos. Mediante estos acuerdos, las dos partes apuntan a establecer conjuntamente una dictadura contrarrevolucionaria internacional, tomando el destino y el futuro de la humanidad en sus manos, castigando y golpeando las luchas de liberación nacional y las luchas de los pueblos, estrangulando los movimientos obreros y la revolución en todas partes del mundo, utilizando con ese fin tanto la rama de olivo como la violencia militar salvaje. Estos acuerdos demuestran una vez más que, a pesar de las inevitables contradicciones entre ellos, los imperialistas norteamericanos y los socialimperialistas soviéticos se han alineado en un frente común contra los pueblos, apoyando e incitando a unos contra los otros en sus objetivos agresivos y de rapiña.

La degeneración del poder estatal en la Unión Soviética, el cambio de las funciones internas y externas de la dictadura del proletariado, la liquidación de la propiedad socialista y la degeneración de las relaciones socialistas de producción, el cambio de la composición de clase de la sociedad soviética y la creación de la nueva burguesía revisionista, han expulsado a la clase obrera soviética de la conducción del país, transformándola en una clase explotada.

I

Como resultado de la degeneración burguesa, la clase obrera soviética ha sido privada de su misión histórica como clase en el poder, como la clase hegemónica dirigente. Se le ha relegado a la condición de mera fuerza productiva, en una situación similar a la de la clase obrera de los países capitalistas. En realidad, está siendo constantemente proletarizada, tanto en el sentido político e ideológico como en el económico y social.

En primer lugar, la clase obrera soviética ha sido privada de la ideología revolucionaria, ha sido ideológicamente desarmada. Ya no da dirección ideológica a la vida social del país. Con fines demagógicos, los revisionistas hablan de «desarrollo», «enriquecimiento» y «aplicación creadora» del marxismo-leninismo. Lo hicieron en el 24º Congreso de su partido revisionista y en las manifestaciones posteriores de su vida política y social. Los revisionistas soviéticos han transformado las bases ideológicas, políticas y organizativas del Partido Comunista en su opuesto. Como consecuencia de ello, la clase obrera no sólo se ha quedado sin su propia ideología, sino también sin su vanguardia política – un genuino Partido Comunista. El partido revisionista se ha convertido en un asilo para los elementos burgueses y degenerados, para la aristocracia obrera, para los burócratas y tecnócratas. En el 24º Congreso de su partido, los revisionistas modernos soviéticos anunciaron que el 44.8 por ciento de los efectivos del partido son trabajadores de cuello blanco y sólo el 40.1 por ciento son obreros, cuando los obreros constituyen el 58 por ciento de la población trabajadora del país. De los miembros titulares y suplentes de los comités del partido en los distritos y pueblos es decir, de las organizaciones de base, sólo el 40 por ciento son obreros y campesinos. Esto significa que el 60 por ciento son trabajadores de cuello blanco. Estos datos muestran que el partido revisionista es de hecho el partido de los trabajadores de cuello blanco, un partido de los intelectuales, un partido de los burócratas, y no un verdadero partido de la clase obrera.

Sin embargo, los revisionistas jruschovistas tratan de preservar la apariencia «obrera» de su partido, manteniendo un número relativamente grande de obreros y campesinos en sus filas, aunque la ley en el partido la dicta la élite burguesa en el poder. Por otro lado, debe tomarse con reserva el porcentaje de obreros, en el sentido de que algunos de ellos son elementos aristocratizados que no representan ni a la clase obrera ni a sus verdaderos intereses ideológicos, políticos, sociales y económicos.

Por demagogia y engaño, los revisionistas soviéticos siguen conservando el nombre de «partido comunista». Pero, en última instancia, el nombre no define el verdadero carácter de un partido marxista-leninista. Éste se define por las tareas y los objetivos que el partido se fija, por la ideología que asume, por sus políticas interna y exterior, por su composición social y la posición que ocupa en la sociedad y en el sistema de gobierno de la vida socio-económica del país.

La exclusión de la clase obrera del gobierno de la vida del país se expresa en gran medida en la degeneración del poder del Estado, el cambio de las funciones internas y externas de la dictadura del proletariado y en su composición de clase. Los revisionistas soviéticos han proclamado en voz alta la tesis del llamado Estado de todo el pueblo. En realidad, nos encontramos ante una fantasía, tanto en el contexto interno como externo de la relación entre las fuerzas sociales. El Estado, como categoría histórica, no puede ser otra cosa que una dictadura de la clase en el poder. El Estado capitalista es la dictadura de la gran burguesía monopolista. El Estado socialista es la dictadura del proletariado, la dictadura de la clase obrera. Según las enseñanzas del marxismo-leninismo, este Estado se extinguirá sin que sea necesario transformarlo en «Estado de todo el pueblo». Se extinguirá cuando las clases se extingan y cuando finalmente triunfe el comunismo a escala mundial.

El poder del Estado en la Unión Soviética está, de hecho, en manos de la burguesía revisionista, en manos de los burócratas y tecnócratas, en manos de los privilegiados, apartado de la clase obrera y los intereses del pueblo trabajador. Esta fue la base para el agrandamiento y la fetichización de los aparatos y de todo lo que proviene de ellos. El Estado soviético está siendo gradualmente desproletarizado, desde el punto de vista de su composición de clase y desde el punto de vista de las funciones internas y externas que ha asumido.

La clase obrera soviética también ha sido privada, físicamente, del derecho de dirigir el Estado. Según datos oficiales, el peso específico de los trabajadores de cuello blanco y los intelectuales en el Soviet Supremo de la Unión Soviética, es 8 por ciento mayor que el de los obreros y campesinos colectivistas tomados en conjunto. (Véase «SSSR i zarubezhnije strani posle pobedi velikoj socialisticeskoj revolucii», Statisticeskij sbornik, Moskva 1970)

Los burócratas, los trabajadores de cuello blanco y los intelectuales constituyen la mayoría absoluta en los órganos estatales revisionistas, ya sean elegidos o designados. Son precisamente estos hombres con poder ilimitado los que imponen su voluntad a los órganos legislativos, los que dictan y establecen las leyes y reglamentos. Ellos pisotean los derechos y las libertades democráticas de las masas trabajadoras, mientras propagan en voz alta su llamada democracia socialista. Es sabido que no sólo las amplias masas trabajadoras, sino también los llamados órganos elegidos, no participan en la formulación de políticas y posturas sobre cuestiones internas o externas, no participan en la formulación de las principales leyes y decisiones, ni toman parte en su examen y aplicación. Las leyes, políticas, posturas y decisiones son decididas por el estrecho círculo de la camarilla en el poder, mientras que a la clase obrera y al resto de trabajadores se les presentan los hechos consumados.

Además, los órganos legislativos están bajo el control efectivo de los órganos ejecutivos, de los aparatos burocratizados y aburguesados. Hay pocos países en el mundo donde la burocracia ha concentrado en sus manos poderes tan grandes e ilimitados, como en la Unión Soviética. La burocracia en ese país tiene en sus manos no sólo el monopolio ideológico, sino también el poder político y económico. La burocracia y el burocratismo se han elevado a la condición de sistema, se han convertido en un método y estilo de pensamiento, de acción y de vida. La máquina burocrática en todos los niveles explota a la clase obrera y a las masas trabajadoras, ejerce la violencia política y económica contra ellos, y se ha convertido en un obstáculo para el uso racional de los recursos naturales y humanos.

II

La degeneración burguesa del partido y el Estado soviéticos provocó inevitablemente la degeneración de la propiedad de los medios de producción, que es el elemento básico de las relaciones de producción. Hablando de esta cuestión en el 6º Congreso del PTA, el camarada Enver Hoxha dijo:

«El cambio de carácter del partido y del Estado, la transformación contrarrevolucionaria en el terreno de la superestructura política e ideológica no podía dejar de conducir al cambio de la base económica del socialismo. Las reformas económicas que han emprendido los jruschovistas, de acuerdo con sus conceptos ideológicos anti-marxistas, han conducido a la transformación radical de las relaciones de producción». (Enver Hoxha, Informe ante el VIIº Congreso del PTA de 1976, página 236)

La expresión más concentrada del extrañamiento de la clase obrera del funcionamiento efectivo del Estado y la economía es sin duda su privación de los principales medios de producción, la liquidación de la propiedad socialista y la degeneración de las relaciones socialistas de producción. Estaba claro que después de la degeneración de la superestructura seguiría sin falta la degeneración de la base económica. La degenerada superestructura debía tener sin falta su correspondiente estructura degenerada. Sobre esta cuestión, los revisionistas modernos han actuado y continúan actuando demagógicamente porque no era y no es fácil para ellos salir abiertamente en contra de la propiedad socialista.

La reforma económica realizada por los revisionistas soviéticos cambió en esencia todo el anterior sistema de tenencia y administración de la propiedad socialista; cambió la propiedad del Estado socialista, como representante directo de la clase obrera y de las demás masas trabajadoras, pasando gradualmente la propiedad a manos de la nueva burguesía revisionista.

Debido a muchos factores políticos, económicos, históricos y psicológicos, no se degeneró la propiedad mediante su partición capitalista en la forma clásica, pasando a la posesión capitalista individual. Se hizo preservando la apariencia de la propiedad estatal y dándole el carácter de propiedad monopolista de Estado. A fin de cuentas, para la clase obrera no es de importancia si la propiedad está en manos de capitalistas individuales o en manos de un capital conjunto bajo la forma de monopolios estatales. En ambos casos, la explotación está presente, ya sea bajo la forma de explotación capitalista individual o capitalista colectiva.

El carácter de la propiedad y de las relaciones de producción también define el carácter mismo del Estado. Pero este último, también expresa y define el carácter de la propiedad y de las relaciones de producción. Los que tienen la máquina del Estado en sus manos también poseen los principales medios de producción y utilizan la máquina del Estado como un arma poderosa para aumentar su riqueza y ganancia capitalistas. Los clásicos del marxismo-leninismo han señalado que el carácter de la propiedad depende de la naturaleza del orden económico-social y del Estado.

Hablando de nacionalizaciones, Karl Marx dijo:

«Siempre y cuando las clases ricas permanezcan en el poder, cualquier nacionalización no representa la liquidación de la explotación, sino sólo el cambio de su forma». (K. Marx, F. Engels; Obras Completas, vol. 28, edición rusa, páginas 301-302)

Partiendo de esta tesis de Marx también podemos definir el carácter de la propiedad estatal en la Unión Soviética. La nueva burguesía soviética tomó el poder estatal no como un fin en sí mismo, sino como un poderoso medio para enriquecerse y obtener beneficios materiales. A través del Estado, también se apoderó de la propiedad estatal y la convirtió en propiedad capitalista de tipo especial.

Formalmente y en apariencia externa, la propiedad del Estado en la Unión Soviética se llama propiedad socialista, pero en realidad ha perdido su antiguo carácter socialista. Con la clase obrera excluida del gobierno de la vida del país, la propiedad estatal está siendo utilizada por la nueva burguesía soviética como un medio de lucro y enriquecimiento capitalista, apropiándose de la plusvalía creada por la clase obrera.

Con el cambio del carácter de la propiedad, también cambiaron el objetivo de la producción y el destino del producto del trabajo. El sistema de gestión y planificación también cambió radicalmente. Privar a la clase obrera de los medios de producción trajo como consecuencia su separación de la gestión efectiva de la economía y la producción. Con la reforma económica, los revisionistas jruschovistas reemplazaron el sistema de planificación socialista de la economía con un sistema «flexible» de planificación, otorgando completa autonomía a las empresas, para que actúen de manera irrestricta en los campos de la producción, la distribución, la acumulación de capital, las inversiones, etc. El otorgamiento a los directivos de las empresas del derecho de usar, administrar y vender los productos fabricados, etc., los derechos que se les confirió en el ámbito de las relaciones de intercambio y distribución de productos, muestran claramente el uso personal de la propiedad capitalista y del producto del trabajo en las empresas económicas de la Unión Soviética. En esto radica la fuente de competencia por la máxima ganancia posible, que se ha extendido por todas las empresas económicas del país. De ahí se derivan la escasez de algunos productos básicos en un área o distrito del país y su excedente en otras áreas y distritos, y también el fenómeno de que el mismo producto de la misma calidad se venda a precios diferentes dentro de un mismo mercado.

En el proceso de degeneración de la propiedad, los revisionistas soviéticos han realizado cambios importantes en los criterios de constitución de las empresas económicas, en lo referente a sus características económicas y jurídicas, a sus relaciones con el mecanismo de la reproducción de la producción social, y a su distribución geográfica. Han creado asociaciones monopólicas de tipo capitalista en la industria, la agricultura, el transporte y en otras ramas de la economía; asociaciones que continuamente se tragan a las pequeñas y medianas empresas y que dan lugar a grandes desplazamientos de reservas de mano de obra y suministros. Un factor motivador de este proceso espontáneo es el aseguramiento de la ganancia capitalista. Que la clase obrera está privada de la propiedad de los medios de producción se puede ver también muy claramente en las formas en que se utilizan los fondos creados en la empresa. Se calcula que el 80-85 por ciento de los fondos para estímulo material van a los bolsillos de los directivos. Según las estadísticas oficiales, en los últimos 4-5 años, al personal técnico-ingenieril se le ha dado, en promedio, 12 veces más bonificaciones mensuales que a los obreros, y a los trabajadores de cuello blanco, 6-7 veces más que a los obreros. (Véase Seria Ekonomicheskaja, Nº 2, año 1972, página 47)

III

La degeneración capitalista de la propiedad tampoco podía dejar de conducir a una degeneración capitalista del principio de la remuneración. Los revisionistas soviéticos han reemplazado de hecho la remuneración según el trabajo realizado por todo un sistema de distribución de ingresos que le da a la nueva burguesía todas las posibilidades de apropiarse del trabajo y el sudor de la clase obrera y las masas trabajadoras, asegurándose ingresos que multiplican muchas veces lo que ganan los obreros y campesinos. Como consecuencia, se ha creado una marcada diferenciación de ingresos, que favorece en primer lugar, a los directivos del aparato burocrático del partido, el Estado y la economía. Esto inevitablemente ha provocado la creciente polarización capitalista de la sociedad soviética actual y, sobre esta base, la agudización del antagonismo social. Haciendo énfasis en la necesidad y la importancia de reducir las diferencias de salarios en el socialismo, V.I. Lenin señaló entre otras cosas:

«Bajo el régimen socialista, los funcionarios dejan de ser «burócratas» o «trabajadores de cuello blanco», en la medida en que el pago se reduce al salario promedio de los trabajadores». (V.I. Lenin, Obras Escogidas, t. página II 235)

En la actualidad, sin embargo, en la Unión Soviética existe una gran discrepancia en los ingresos de los distintos grupos y sectores de la población. Baste mencionar que los directivos de las empresas económicas, cuando se cumplen los índices del plan, pueden recibir un bono anual adicional que puede ser equivalente hasta 7 meses de salario, sin incluir otros tipos de estímulo material.

Mediante los grandes bonos para el personal administrativo de los aparatos del partido y el Estado y de la economía, en la Unión Soviética, se ha creado la casta de los nuevos jefes, que engorda mediante la explotación del trabajo de los obreros. Los sueldos y bonificaciones que estos jefes reciben no están, de ninguna manera, en proporción directa a su trabajo y, de ninguna manera, representan la remuneración según el trabajo realizado. Muchas empresas soviéticas han implementado y están expandiendo un sistema de bonificación por el cual se coloca el 50 por ciento de los fondos obtenidos de la reducción del número de trabajadores como consecuencia del incremento en la intensidad del trabajo, en el fondo complementario de estímulo material, que beneficia principalmente a la burocracia y a los gerentes tecnócratas que dirigen esta «operación de racionalización».

En la Unión Soviética, con la implementación de la reforma económica, se ha producido un gran aumento en la intensidad del trabajo y en la fluctuación de la fuerza de trabajo, que a menudo toma la forma de un «mercado oculto» de desempleados. Estos dos fenómenos se desarrollan en paralelo con el proceso de descentralización de la economía y, en general, con el proceso de degeneración de las relaciones de distribución, intercambio y consumo del producto social. Usando como máscara la tesis de elevar la productividad del trabajo y la eficiencia de la producción, se han aplicado una serie de métodos «científicos» para aumentar la magnitud de la intensidad del trabajo de los obreros, con el objetivo de incrementar las ganancias y los fondos suplementarios para estímulos materiales.

No es por casualidad que en la economía soviética, al igual que en las economías de los países capitalistas, exista el fenómeno del desempleo, que opera en condiciones específicas y sobre todo en la forma de desempleo oculto. De acuerdo a lo admitido por los mismos círculos revisionistas, cada año, en la Unión Soviética, se moviliza por todo el país en busca de trabajo un promedio de 3 millones de la población urbana solamente sin incluir a la población campesina. Si tenemos en cuenta que el 80 por ciento de esta migración interna está formada por personas en edad de trabajar, y sin calcular aquí los movimientos dentro del campo y del campo a la ciudad, resulta que el 10 por ciento de los trabajadores, prácticamente, no participa en la producción. (Véase Ekonomika i Organizacija Promishlenovo Proisvodstva Nº 3, 1972, páginas 29-30)

Además de su privación de los medios de producción, a la clase obrera se la ha excluido de todas las funciones de gestión y administración. Estas funciones se han concentrado en las manos de cuadros burocratizados que dirigen la producción en interés propio, aumentando la explotación de los obreros por cualquier método.

Los burócratas y tecnócratas soviéticos, transformados en una clase en sí mismos, están continuamente en aumento. Esto se demuestra con los datos relativos a la estructura de clases de la sociedad soviética actual. Así, en 1939, los trabajadores de cuello blanco y sus familias representaron el 17.7 por ciento de la población de la Unión Soviética, mientras que en 1970 representaron el 25 por ciento de esta población. (Véase «Ekonomicheskaja Gazeta» Nº 4, 1972, página 3)

Cambios similares ocurrieron también en la estructura de la población laboral soviética. Mientras que en 1960 los trabajadores de cuello blanco representaron el 21 por ciento del número total de trabajadores soviéticos, en 1970 su peso específico alcanzó el 26.4 por ciento (Véase «Ekonomicheskaja Gazeta» Nº 5, 1972, página 1.)

Con el fin de alcanzar sus objetivos tan «silenciosamente» como sea posible, los revisionistas modernos han sumergido a la clase obrera en el pantano del indiferentismo y el apoliticismo. Numerosos hechos dan testimonio de esta indiferencia y del divorcio de la clase obrera soviética de la gestión de la producción. En una encuesta de opinión pública organizada en una planta de montaje metalúrgico en Siberia, en la que se interrogó a 1,000 obreros, más del 70 por ciento de ellos respondió que no sabían y no les interesaba saber cómo se cumplía el programa de producción, que nunca hablaban en las reuniones y que era inútil hablar cuando su opinión no era tomada en cuenta. Esto es un síntoma de la indiferencia y la apatía de los obreros soviéticos sobre los problemas de organización y funcionamiento de la producción, que por supuesto es una consecuencia de su separación del gobierno de la vida del país y de la propiedad de los medios de producción.

Paralelamente a la burocratización de los aparatos revisionistas, en la sociedad soviética actual se notan marcadas tendencias de parasitismo burgués, de un número cada vez mayor de personas que viven explotando el trabajo de la clase obrera y los campesinos trabajadores. Este fenómeno influye negativamente en la estructura social del país, la distorsiona y la degenera, y aumenta el parasitismo social. Una de las manifestaciones de este parasitismo es el crecimiento de la esfera no productiva a una tasa injustificada. Según las estadísticas oficiales, en 1950 un 13.8 por ciento del total de los trabajadores con exclusión de los escolares y los militares estaba ocupado en la esfera no productiva de la economía soviética; en 1960, el 17 por ciento de las personas que trabajan participaron en este ámbito, mientras que a principios de los años 70, la esfera no productiva absorbió alrededor del 22 por ciento de las personas en capacidad de trabajar.

En la economía soviética, el número de personas que trabajan en la esfera no productiva está aumentando a un ritmo mucho mayor que en la esfera productiva. Esta tendencia sigue profundizándose. Nos enfrentamos aquí con una explosión de parasitismo económico y social.

Por supuesto, con el aumento de la producción social deben aumentar también la actividad de las ramas no productivas que sirven a la producción y su población correspondiente. Pero el aumento de la esfera no productiva debe estar en proporción directa a la esfera productiva, de lo contrario disminuirán las tasas de reproducción ampliada socialista. La teoría marxista-leninista de la reproducción ampliada socialista enseña esto, y está siendo probado todos los días por la práctica de la construcción socialista.

La vida ha demostrado, y diariamente proporciona más pruebas, que los revisionistas soviéticos han abandonado los principios del marxismo-leninismo sobre el Partido y el Estado proletario, sobre el papel de la clase obrera en la revolución y la construcción del socialismo:

«El retroceso de la Unión Soviética y de algunos otros países –como ha dicho el camarada Enver Hoxha– está relacionado precisamente con el hecho de que allí fueron abandonadas las enseñanzas del marxismo-leninismo y se renunció a los principios fundamentales de la construcción del socialismo. Fueron socavadas las victorias de la revolución y se allanó el camino a la restauración del capitalismo». (Veniamin Toçi y Kiço Kapetani; La clase obrera soviética: despojada de los medios de producción, 1973)

¿Busca EEUU el enfrentamiento militar Rusia-China?

Rusia y China sellaron un estratosférico contrato petrolero que se convierte en uno de los mayores de la historia de la industria energética por el que la empresa rusa Rosneft, (la mayor petrolera del país), suministrará petróleo al gigante asiático durante 25 años por valor de 270.000 millones de dólares (unos 205.000 millones de euros) lo que aunado con el megacontrato gasístico firmado por la rusa Gazprom y la china CNPC por el que Rusia suministrará al país asiático 38.000 milones de metros cúbicos de gas natural por un monto aproximado de 400.000 millones $ y con una vigencia de 30 años a través del gaseoducto Sila Sibiri (La Fuerza de Siberia), sentaría las bases económicas de la Unión Euro-Asiática que inició su singladura el 1 de enero del 2015 como alternativa económica y militar al proyecto de Obama de crear una Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), pieza central de EEUU en su política de reafirmación del poder económico y militar en la región del Pacífico, aunado con una posible ofensiva ruso-china junto con los demás países BRICS para cambiar de patrón monetario mundial y sustituir el papel del dólar como moneda de referencia.

China, por su parte, habría asumido el reto de construir un nuevo canal en Nicaragua (Gran Canal Interoceánico) similar al canal del istmo de Kra que tiene proyectado entre Tailandia y Birmania para sortear el estrecho de Malaca, convertido “de facto” en una vía marítima saturada y afectada por ataques de piratas e inauguró en el 2010 el gasoducto que une a China con Turkmenistán y que rodea a Rusia para evitar su total rusodependencia energética al tiempo que diversifica sus compras. Además, China estaría construyendo una extensa red portuaria, que incluiría puertos, bases y estaciones de observación en Sri Lanka, Bangladesh y Birmania y del que sería paradigma, el puerto estratégico en Pakistán, Gwadar, (la “garganta” del Golfo Pérsico), a 72 kilómetros de la frontera con Irán y a unos 400 kilómetros del más importante corredor de transporte de petróleo y muy cerca del estratégico estrecho de Ormuz. El puerto fue construido y financiado por China y es operado por la empresa estatal China Overseas Port Holding Company (COPHC), pues la región circundante al puerto de Gwadar, contiene dos tercios de las reservas mundiales de petróleo y por allí pasa el 30 por ciento del petróleo del mundo y el 80 por ciento del que recibe China y está en la ruta más corta hacia Asia (Ruta de la Seda).

Además, México apuesta por duplicar sus exportaciones de petróleo hacia China y aumentar los embarques hacia la India en el 2016 y la petrolera estatal venezolana Pdvsa intenta redireccionar sus exportaciones hacia China e India para suplir la drástica reducción de ventas de crudo a EEUU. Así, el acuerdo chino-venezolano por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo), sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EEUU, por lo que tras el golpe de mano del Ejército en Tailandia, asistiremos a sendos golpes de mano de la CIA en Venezuela y Nicaragua para defenestrar a Maduro y Ortega con el objetivo inequívoco de secar las fuentes energéticas de China, hecho que implicará el triunfo de las tesis de Brzezinski sobre la doctrina del G-2 de Kissinger.

La “doctrina Kissinger” abogaba por la implementación del G-2 (EEUU y China) como árbitros mundiales. Así, en un artículo publicado por el New York Times, titulado “La ocasión para un nuevo orden mundial”, Kissinger considera ya a China una gran potencia (felow superpower), desaconseja el proteccionismo o tratar a China como enemigo (lo que llegaría a convertirla en verdadero enemigo) y pide que se eleven a un nuevo nivel las relaciones entre Estados Unidos y China sobre la base del concepto de destino común,( siguiendo el modelo de la relación trasatlántica tras la segunda guerra mundial), con lo que asistiríamos a la entronización de la Ruta Pacífica (América-Asia) como primer eje comercial mundial en detrimento de la Ruta atlántica (América- Europa). Sin embargo, el objetivo inequívoco de Brzezinski, ex-asesor de Carter y cerebro geopolítico de la Casa Blanca, sería la confrontación con la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), fundada en 2001 por los Cinco de Shanghai (China, Rusia, Kazajistán, Kirgistán, Tajikistán) más Uzbekistán y convertida junto con los países del ALBA e Irán en el núcleo duro de la resistencia a la hegemonía mundial de Estados Unidos y Gran Bretaña, teniendo a Cachemira y Xinjiang como escenarios para sus operaciones desestabilizadoras.

Hacia la balcanización de Pakistán

Aunque los talibanes han sido expulsados de algunas zonas de su bastión del sur de Afganistán, los combatientes del grupo insurgente afgano Haqqani (afín a los talibán), siguen cometiendo ataques transfronterizos desde sus bases paquistaníes situadas en la frontera oriental con Afganistán. Así, según un.org, Sirajuddin Jallaloudine Haqqani sería uno de los líderes más prominentes e influyentes, de la red Haqqani, (grupo de combatientes con estrecha cooperación tanto con los talibanes como con Al-Qaida ) y habría sido uno de los principales comandantes de la red desde 2004, heredero natural del carisma y la autoridad de su padre, Jalaluddin Haqqani, comandante militar de los talibanes y ministro del régimen talibán. Por su parte, el actual Presidente de Paquistán, Mamnoon Hussain habría sido acusado por EEUU de “tibieza en la lucha contra Al Qaeda para lograr desbaratar las redes terroristas en Pakistán y para degradar cualquier habilidad que tengan para planear y lanzar ataques terroristas internacionales», lo que aunado con su escaso entusiasmo por “fortalecer las capacidades de contrainsurgencia de Islamabad” y su peligroso acercamiento a China hacen predecir un incierto futuro para él, por lo que no sería descartable un golpe de mano auspiciado por la CIA para lograr la balcanización de Paquistán, su debilitamiento como Estado y posterior sumisión a China, para lo que la CIA recurrirá al endémico contencioso de Cachemira que será un nuevo episodio local entre un Paquistán aliado de China y una India apoyada por Rusia, con el agravante de disponer ambos países de misiles balísticos nucleares.

El cóctel explosivo de Cachemira

Cachemira sería el paradigma perfecto de la implementación de la teoría brzezinskiniana del “caos constructivo” en la región, concepto que se basaría en la máxima atribuida al emperador romano Julio César “divide et impera”, para lograr la instauración de un campo de inestabilidad y violencia (balcanización) y originar un caos que se extendería desde Líbano, Palestina y Siria a Iraq y desde Irán y Afganistán hasta Pakistán , Cachemira y Anatolia (Asia Menor) y según Fundació Solidaritat UB, Cachemira se habría convertido “en un cóctel explosivo al aunar ingredientes tan inestables como el contencioso religioso hindú-musulmán, el contencioso territorial y la guinda de los independentistas cachemires apoyados por ex-combatientes yihadistas de Sudán, Paquistán y Afganistán, tradicionalmente oprimidos por un Ejército Indio que tendría desplegados cerca de 300.000 soldados en Cachemira (1 soldado por cada 10 habitantes).

Cachemira ha supuesto un enfrentamiento endémico entre Paquistán e India que la han reclamado como suya desde la independencia de los dos Estados en 1947, (los británicos prefirieron la integración de Cachemira en la India porque les ofrecía más garantías que Pakistán para salvaguardar la frontera norte de posibles ataques soviéticos o chinos), pues la región es un punto estratégico para el control de los ríos y de los pasos fronterizos además de suponer un símbolo para la construcción de las identidades nacionales de cada Estado. Por otra parte, en 1962 estalló un enfrentamiento entre India y China por el desacuerdo chino con la línea fronteriza establecida en 1914 (Línea McMahon), tras el cual China consiguió el control de la meseta de Aksai Chin amén del Glaciar de Siachen, (territorios que la India sigue reclamando como suyos), por lo que la India mantiene desde hace años una carrera armamentística con su rival y vecino Pakistán con el objetivo inequívoco de prepararse para un nuevo enfrentamiento armado.

Así, India dispondría del misil nuclear de última generación Agni V que puede transportar una ojiva nuclear a una distancia de 5.000 kilómetros mientras Paquistán contaría con el misil balístico Hatf IV, desarrollado con la ayuda de China y capaz de transportar una ojiva nuclear y alcanzar los 900 Kilómetros , con lo que en el supuesto de un nuevo enfrentamiento armado asistiríamos al primer pulso militar Rusia-China en forma de colisión nuclear restringida al aérea geográfica indio-paquistaní, no siendo descartable la posterior extensión del “caos constructivo” al territorio chino, pues el objetivo final de EEUU sería la confrontación con la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), (fundada en 2001 por los Cinco de Shanghai (China, Rusia, Kazajistán, Kirgistán, Tajikistán) más Uzbekistán) y convertida junto con los países del ALBA e Irán en el núcleo duro de la resistencia a la hegemonía mundial de Estados Unidos y Gran Bretaña, teniendo a Xinjiang como escenario para sus operaciones desestabilizadoras.

El Turquestán oriental o Xinjiang (“Nueva Frontera”), fue incorporado al imperio chino en el siglo XVIII y representa el 17% de la superficie terrestre del país y el 2% de su población) y la etnia uigur de Xinjiang (de origen turco-mongol y con un total de 8.5 millones de habitantes), conserva características étnicas e islámicas que les situarían muy próxima a sus parientes de Asia central y Turquía, por lo que sería el caldo de cultivo ideal para implementar la estrategia brzezinskiniana del “choque de civilizaciones”, consistente en lograr la balcanización de China y su confrontación con el Islam (cerca de 1.500 millones de seguidores) así como secar sus fuentes de petróleo de los países islámicos del Asia Central, pues varios de los más importantes gasoductos de China pasan por Xinjiang en procedencia de Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán y Rusia, lo que explicaría la importancia estratégica de dicha provincia dentro de la estrategia brzezinskiniana de lograr la total rusodependencia energética china para en una fase posterior acabar enfrentándolas entre sí y finalmente someterlas e implementar el nuevo orden mundial bajo la égida anglo-judío-estadounidense.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

Los cambios de contenido, asimilación y función de la cultura en la sociedad socialista

«La instauración de la dictadura del proletariado, la introducción de la sociedad en el camino de la construcción del socialismo y del comunismo plantea de un modo nuevo y con gran fuerza todos los problemas relativos a la cultura y su función en la sociedad. Como en todos los terrenos de la vida social, también en el de la cultura, la revolución socialista marca un viraje radical, que se opera en varias direcciones:

a) en el contenido de la cultura y en sus ritmos de desarrollo;

b) en su asimilación;

c) en su función.

Por lo que concierne al contenido, la cultura en las nuevas condiciones marcadas por la dictadura del proletariado y la construcción socialista se inspira en su conjunto en los intereses del proletariado, que son los de todas las masas trabajadoras. Con el tránsito al socialismo la cultura se enriquece y se desarrolla con ritmos mucho más rápidos que nunca y reviste íntegramente un neto contenido socialista conservando y desarrollando su propio carácter nacional. En cuanto a la creación y la asimilación, ahora la cultura se torna masiva, popular, es creada por las amplias masas trabajadoras y es en su totalidad propiedad y patrimonio de ellas. En lo que respecta, por último, a su función social, ya no está al servicio de los intereses de las clases explotadoras, como lo estuvo una parte de la cultura anterior que justificaba la opresión y la explotación del pueblo, sino que sirve de poderoso medio para el incesante progreso de la sociedad hacia el socialismo y el comunismo. En la sociedad socialista la cultura conquista todo su valor, se ajusta a su verdadero destino, transformándose en terreno de expresión de las capacidades creadoras del hombre, además de jugar un notable papel en la educación ideológica de los trabajadores, en la formación de su conciencia socialista, de su nueva actitud frente al trabajo, la propiedad y la sociedad. Hace más hermosa y agradable la vida de los trabajadores, y les inspira y moviliza para emprender grandes obras al servicio del socialismo». (Zija Xholi; Por una concepción más justa de la cultura nacional, 1985)

Acerca del los distintos tipos de guerras y la posición a adoptar por los marxista-leninistas

«Al igual que ocurre en relación con la cuestión de la violencia y la lucha armada, la burguesía en el poder y los oportunistas socialdemócratas, y otros, ocultan tras toda una serie de oscuras y confusas explicaciones y «razones», las verdaderas causas de las guerras y, sobre todo, los sórdidos intereses que las desencadenan. Nos referimos, claro está, a las guerras entre estados capitalistas, es decir, a las guerras imperialistas. Porque, al igual que hay distintas clases de violencia, hay también, por supuesto, distintas clases de guerras.

Desde el punto de vista del marxismo-leninismo y del materialismo histórico, para descubrir la naturaleza de una guerra y saber qué actitud adoptar hacia ella, es preciso analizar las causas reales que la desencadenan, cuáles son las clases causantes de ella y a quién interesa la misma. Para esclarecer estas cuestiones y, puesto que la guerra es la continuación de la política, es imprescindible analizar la política que precedió a la guerra y la política que condujo a la guerra. Si se trata de dos o más estados cuya política y sistema es imperialista, es decir, explotador y expansionista, entonces la guerra desencadenada por esa política es una guerra imperialista, es una guerra injusta, en la que no sólo nada tienen que ganar las masas populares, sino que además, los pueblos de una y otra parte, son víctimas de una horrible matanza y de indecibles sufrimientos en aras de los sórdidos intereses del imperialismo, que busca modificar la situación mundial existente en beneficio propio. Este tipo de guerras, y la demagogia patriotera en torno a ellas, por parte de la reacción y sus colaboradores, es preciso denunciarlas y condenarlas con la mayor energía.

Si, por el contrario, la guerra se desencadena como resultado de la lucha de clases, de liberación nacional o social de un pueblo, de un movimiento popular de masas, entonces se trata de una guerra justa, de una guerra de liberación nacional y social.

La actitud de los marxista-leninistas ante la guerra imperialista siempre ha sido la de aprovechar cualquier guerra imperialista en favor de la revolución y combatir toda actitud chovinista, conciliadora con la propia burguesía y denunciar cualquier apoyo a una guerra que significa la matanza de miles y miles de seres para defender los intereses de los explotadores y opresores bajo el pretexto de «defender la patria». (Elena Ódena; El marxismo, la lucha armada y la violencia revolucionaria y las guerras, 1979)

La diferencia sobre la lucha de clases entre la concepción marxista-leninstas y la concepción revisionista

«En las posiciones sobre el significado y la aplicación de la teoría de la lucha de clases se distinguen los marxistas-leninistas de los revisionistas. Los marxistas-leninistas consideran la lucha de clases como la principal fuerza motriz en la sociedad de clases y libran a través de métodos radicalmente revolucionarios bajo la base del carácter irreconciliable de esta lucha, una pugna contra los enemigos de clase, su política e ideología. Los revisionistas a diferencia de ellos, siguen la política de conciliación con los enemigos de clase internos y externos, una política de extinción de lucha de clases, no sólo en los casos en los que la niegan abiertamente, sino también en los casos en que aceptan esta lucha con palabras, formalmente». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

Como suele decirse…

Playas de Cuba, años 50 del siglo pasado. Un millón de dólares al que encuentre a un negro (tomado de «La Pupila Insomne»)

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