La sentencia (contra Karadzic) establece que las comunicaciones interceptadas entre Milosevic y Radovan Karadzic ponen en evidencia que el primero había calificado como “un acto ilegítimo en respuesta a otro acto ilegítimo” el intento de la asamblea serbobosnia de expulsar a los musulmanes y croatas del territorio bosnio.
Asimismo, los jueces del Tribunal Internacional también encontraron pruebas irrefutables de que “Slobodan Milosevic había expresado sus reservas acerca de que una Asamblea serbobosnia pudiera excluir a los musulmanes de Yugoslavia”. La sentencia dice, igualmente, que en el curso de reuniones celebradas con serbios y funcionarios serbios-bosnios ,
“Slobodan Milosevic había afirmado que los miembros de otras naciones y grupos étnicos debían de ser protegidos, y que en el interés nacional de los serbios no debe figurar la discriminación en contra de otras etnias”. En aquella ocasión “Milosevic declaró, además, que el crimen contra grupos étnicos debía ser combatido con energía”