
Bianchi
La Audiencia Nazional condena a un año a una tuitera, Cassandra, por hacer chistes sobre la «voladura» de Carrero Blanco que no pocos ni sabrán quién era este almirante fascista más franquista que Franco y que fuera ejecutado por ETA en 1973 dando lugar a la misteriosa y siniestra frase del dictador que dijo aquello de «no hay mal que por bien no venga», como diciendo esto facilita la «transición a la democracia» que estamos cocinando tiempo ha. A Cassandra, son sus palabras, le han arruinado la vida pues le han privado de su beca de estudios (hacía Historias). O sea, una canallada, una hijoputez propia de canallas fascistas que, después de más de cuarenta años, defienden la memoria de alguien cuyos deudos, una nieta, p. e. , no se sintieron ofendidos por esos tuits que, como dirían los comedidos pijoprogres, serán de «peor o mejor gusto», pero una «barbaridad» la condena. Sobre todo, antiestética.
Y es que su «buen gusto» les impide -aunque se lo pida el cuerpo y lo digan en petit comitte- decir que estas cosas sólo pasan en «países fascistas». No, esto no. A lo más que osaban en sus audacias era a decir que vivimos en un «país bananero» (yo les sugerí decir «monarquía cocotera», pero declinaron mi sugerencia), pero no fascista. Esta es la diferencia, una de tantas, que nos separan a los «iluminados» que hacemos este blog de estos renovadores de la nada o nefelibatas que viven en las nubes con el riñón cubierto. A los cuales, por cierto, les vienen de perlas estas fascistadas del régimen español surgido en el 36 (Carrero «voló» antes del llamado «régimen del 78» y la sentencia que sufre esta chavala, como el rapero Valtonyc, los titiriteros, Strawberry, Hasel, etc. se dicta hoy, en «democracia», ¿se debe ello a una solución de continuidad acaso?) para sacar pecho democrático, hacer aspavientos, mesarse los cabellos y fingir escándalo: pero ¿cómo es posible…? Luego hacen risitas en el Charlamento, piden réplicas, juegan, se divierten, cambian cromos, se pasan teléfonos, quedan en el bar del Congreso, jijijajá… En una palabra -y ofrecemos desde aquí gratis el «copyleft»– PATRIMONIALIZAN LA INDIGNACIÓN, sólo ellos, los del planeta «podemita», están autorizados a indignarse ante tamañas tropelías del… ¿fascismo?
¡No, por dios y por la virgen! Aquí hay democracia, mejor o peor, pero democracia perfectible, subsanable, reformable, transversal, geometría variable, patatín y patatán.
La prueba de lo que decimos, de que hay democracia, es que a nosotros, los podemitas, el non plus ultra de la revolución posible y pendiente, es que se nos permite no sólo indignarnos, sino patrimonializar esa indignación. Si hubiera fascismo estaríamos encarcelados (y los «illuminatti» y conspiranoicos fusilados por furros, con efe). Esa es la línea roja -hay más- que nos separa de los comunistas de verdad. De los de pacotilla ya nos las pintamos solos.
Egun on.













