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El presunto espionaje ruso, comodín de muchos para uso interno

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MOSCÚ (Sputnik) — Acusar a Rusia de supuesta injerencia en sus comicios se convierte en comodín político de los gobernantes de varios países para distraer la atención de los problemas internos.

“¿Acaso no es un disparate?”, preguntó el presidente ruso, Vladímir Putin, al comentar las noticias sobre las “reuniones espías” del embajador ruso en EEUU.

Y preguntado de nuevo si Rusia intervino en las elecciones presidenciales de EEUU, el mandatario ruso respondió: “léanme los labios: no”.

El “disco rayado” de las audiencias en EEUU

El tema de la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones se hizo popular siguiendo la estela de las acusaciones lanzadas en EEUU, según las cuales el espionaje ruso convirtió a Donald Trump en presidente de los EEUU.

Tras la publicación por WikiLeaks de archivos con los correos electrónicos del jefe de la campaña de Hillary Clinton, John Podesta, las autoridades norteamericanas y la candidata demócrata acusaron a Rusia de facilitar los documentos al portal de filtraciones.

Su fundador, Julian Assange, desmintió estas declaraciones.

Por su parte, el presidente ruso declaró que Moscú no está interesada en los ciberataques contra instituciones norteamericanas y que esas acusaciones buscan distraer la atención de la esencia misma de las filtraciones.

El asunto, calificado por el portavoz del Kremlin como “un disco rayado”, no se dejó de discutir durante toda la carrera presidencial de 2016 y el 20 de marzo pasado el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) anunció que llevaba a cabo una investigación sobre la presunta injerencia de Moscú.

Para este jueves está prevista la segunda audiencia del Comité de Inteligencia del Senado de EEUU, en la que se planea volver a intentar hallar prueba alguna que confirme todas las acusaciones lanzadas en más de seis meses (sin que hasta la fecha se presentara evidencia alguna).

El mismo Trump declaró en más de una ocasión que el único objetivo de semejantes audiencias es justificar la derrota electoral del equipo demócrata.

Y en Francia también

A pesar de que las acusaciones sobre la supuesta influencia de Moscú en las elecciones estadounidenses nunca fueron confirmadas, a Trump por poco le cuestan la victoria en la carrera presidencial.

Sigue el ejemplo el candidato a la Presidencia de Francia Emmanuel Macron, quien a mediados de febrero acusó a Rusia de propaganda mediática y ciberataques en su contra. Ello, en contrapeso a las declaraciones de su rival, Marine Le Pen, que se muestra más optimista de cara a las relaciones con Moscú.

El Kremlin calificó de “absurdas” las especulaciones de Macron y reiteró que Rusia no tiene intención de interferir en los asuntos internos ni en las elecciones de otros países.

Y Alemania…

A mediados de enero varios medios alemanes, entre ellos el semanario Der Spiegel y el diario Süddeutsche Zeitung, citaron un informe del Servicio Federal de Inteligencia (BND, por sus siglas en alemán) y de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución según el cual Rusia instiga sistemáticamente conflictos sociales en los países europeos.

De acuerdo con ese informe, Rusia influye desde hace muchos años en los países de la UE “con el fin de exacerbar los conflictos sociales, especialmente en Occidente” y debilitar sus vínculos con Estados Unidos.

A principios de año el jefe de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), Hans-Georg Maassen, anunció la implicación de “fuentes rusas” en un ciberataque contra la OSCE en diciembre de 2016.

Por su parte, el portavoz del Gobierno de Alemania, Steffen Seibert, confirmó que existe un informe sobre la posible influencia de Rusia en el ámbito de ciberseguridad y declaró que el Gabinete se toma en serio la posible amenaza de ciberataques ante las elecciones al Bundestag, previstas para septiembre de 2017.

La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, dijo a mediados de enero que Moscú no recibió solicitud oficial para investigar una supuesta amenaza cibernética a Alemania y denunció que actualmente varios países occidentales intentan representar a Rusia como ciberagresor que amenaza el ciberespacio.

¿España?

El 24 de marzo pasado España se sumó oficialmente a la lista de países europeos que han anunciado la adopción de medidas para protegerse contra las supuestas interferencias rusas en sus procesos electorales.

El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, desveló en una entrevista que los servicios de inteligencia y de Defensa trabajan junto a otros Estados de la Unión Europea (UE) “para hacer frente” a esta posibilidad, alegando que si “ha sucedido en otros Estados miembros no veo por qué no va a suceder en España”.

Dastis explicó que los servicios de inteligencia y de Defensa “se están preparando y están trabajando” de cara a los posibles ciberataques.

El ministro español no hizo ninguna mención específica a Rusia, aunque sus palabras llegaron después de ser preguntado por “injerencias extranjeras por parte de páginas web que suelen proceder de Rusia y su órbita para colocar a candidatos afines”.

Dastis tampoco mencionó a qué candidatos a la presidencia del Gobierno español considera “afines” a Rusia.

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