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Las democracias populares pueden cumplir las grandes tareas de la dictadura del proletariado, Ana Pauker

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Ana Pauker, Secretaria del Comité Central del Partido de los Trabajadores Rumanos (nombre adoptado por el Partido Comunista de Rumania desde 1948 hasta 1965) y Ministro de Asuntos Exteriores, realiza un discurso frente a la Gran Asamblea Nacional el martes 28 de diciembre de 1948 con motivo de la ratificación del Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua entre la República Popular Rumana y la República Checoslovaca.

La líder comunista rumana trata en su exposición un tema muy debatido entre los teóricos marxistas tras la Segunda Guerra Mundial, el de como definir el proceso que llevó a los paises del este de Europa desde la liberación nacional hasta la construcción del socialismo, lo que se vino a denominar “Democracia Popular”. Pauker habla de las diferencias entre la Revolución Soviética y la construcción del Socialismo en la URSS y la situación en paises como Rumania o Checoslovaquia, con la que se había firmado un tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua recientemente.

Igualmente, habla del Plan Marshall y de las intenciones del imperialismo de organizar una agresión hacia los países socialistas, ante el rechazo general de los pueblos y los trabajadores de todo el mundo, además del de la Unión Soviética y las Democracias Populares, defensores firmes de la paz.

La traducción actual la hemos realizado a partir de la edición del discurso de Ana Pauker publicada por la Editorial del Partido de los Trabajados Rumanos (Partidul Muncitores Roman), nombre adoptado durante desde 1948 hasta 1965 por el Partido Comunista de Rumania.

***

LAS DEMOCRACIAS POPULARES PUEDEN CUMPLIR LAS TAREAS DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO 

Camaradas y amigos diputados y diputadas,

Pido permiso para que en nombre de la Gran Asamblea Nacional y del Gobierno enviemos un saludo a nuestro amigo, el Pueblo, al Presidente de la República, al Gobierno y al Parlamento checoslovacos, que han ratificado reciéntemente el acuerdo un Tratado de Amistad con nuestro país.

El 21 de julio de 1948 en Bucarest fue firmado el Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia mutua entre la República Popular Rumana y la República Checoslovaca.

La amistad entre los Pueblos de nuestras repúblicas está construída gracias a los regímenes políticos que existen en nuestros países, a nuestro desarrollo y al camino común hacia el Socialismo.

El primer estado socialista del mundo, que ha construído el Socialismo, surgió hace 31 años a través de una Revolución victoriosa y llena de esperanzas para los pueblos de Rusia.

Los latifundistas y la burguesía fueron echados del poder. El Poder Soviético, el poder socialista, conquistó los soviets de obreros y campesinos. Sin embargo, en la Unión Soviética continuó existiendo la clase explotadora, teniendo necesidad los pueblos soviéticos de un poder bien organizado, con objetivos claros, constituído por una ideología avanzada, por la ideología marxista-leninista. Este poder es la dictadura del proletariado.

En nuestros países, las Democracias Populares, los latifundistas y burgueses ya no están en el Poder, han sido derrocados.

En Rumanía se ha cumplido un año, el 6 de noviembre, desde que los últimos representantes de la burguesía fueron echados del Gobierno, y esta semana, además, celebramos con gran alegría, el primer aniversario de el pilar que sostenía a terrateniente, burgueses y reaccionarios -el pilar podrido de la monarquía- fue derribado.

No obstante, existe una diferencia entre el modo en el cual fue derribado el poder de los latifundistas y la burguesía en la Unión Soviética y la forma en la que se ha producido en los nuestros, las Democracias Populares. En la Unión Soviética el poder de los latifundistas y de la burguesía cayó por la gran cantidad de sangre derramada por el pueblo; en nuestro caso no ha existido revolución violenta.

Esta diferencia se debe al hecho de que la Gran Revolución Socialista de Octubre fue hecha con enormes sacrificios del proletariado ruso en aliado con el campesinado, mientras que la instauración de los regímenes de democracia popular en nuestros países fue gracias a la existencia misma de la Unión Soviética, gran potencia hoy.

Por la liberación de nuestros países por el glorioso Ejército Rojo, el proletariado de las actuales democracias populares, aliado con el campesinado trabajador, recibió una enorme y fraternal ayuda del Poder Soviético, que hizo posible la proclamación de las democracias populares sin revolución violenta. Es decir, el modo por el que se instauraron las democracias populares se debe a la Gran Revolución Socialista de Octubre, a la revolución de la que nació el poder formidable de la Unión Soviética, por lo que nuestro reconocimiento hacia ella ha de ser permanente.

Camaradas y amigos diputados y diputadas, la amistad con Checoslovaquia, amistad que hemos consolidado con este Tratado, será duradera, puesto que tanto la República Checoslovaca como la nuestra avanzan por el camino hacia el Socialismo ¿Podemos acaso construir el Socialismo sin que los trabajadores dispongan de un Poder bien organizado, un Poder luminoso, que sepa hacia dónde ir y dónde quiere llegar? No. Esto no es posible.

Es justo y claro: la clase explotadora no está ya en el poder en nuestros países, pero existe entre nosotros todavía. Si avanzamos hacia adelante la lucha de clases no se debilitará y se hará más intensa, porque los explotadores del interior y las sabandijas del exterior recorren y lo seguirán haciendo, a los más perturbados medios para reconquistar sus odiosos privilegios aprovechándose del trabajo, el sufrimiento y la sangre de los que trabajan.

Los reaccionarios de nuestro país, dirigidos por sus patronos del exterior, así como se ha demostrado en los procesos que se han llevado a cabo, intentan de muchas maneras impedir nuestro camino hacia el Socialismo.

La lucha para la destrucción total de las clases sociales, la lucha para impedir a la reacción su sabotaje, que nos ponga piedras en el camino, la lucha para evitar que los explotadores lo sigan haciendo, pide a los trabajadores que tengan un poder único en sus manos, un poder bien organizado, guíado por la ideología más avanzada, el marxismo-leninismo, un poder que apunte hacia un objetivo claro, el que nos muestran las enseñanzas de Lenin y Stalin; un poder que se muestre ante sus ojos y se guíe según la sabiduría y experiencia del Partido Bolchevique y de su genial líder Stalin.

Un poder que, de este modo, asegure nuestro camino hacia el Socialismo, un poder que nos garantice la construcción del Socialismo, solo puede ser el de una Dictadura del Proletariado, forma de alianza del proletariado con el campesinado trabajador bajo la dirección de los primeros.

Nosotros hemos llevado a cabo la construcción de los cimientos del socialismo, pero ahora podemos hacernos algunas preguntas: ¿Cómo ha sido el comienzo, buena gente? ¿Se dan acaso todas las condiciones necesarias para poder cumplir los grandes objetivos que nos marcamos? ¿Podemos nosotros realizar las tareas que exige la dictadura del proletariado en las condiciones de una democracia popular?

La respuesta inspirada en Stalin a esta pregunta es la siguiente:

-“Sí. Las democracias populares pueden cumplir las grandes tareas de la dictadura del proletariado!”

Pero, ¿por qué puede hacerlo? ¿Por qué bajo esta forma nueva, las democracias populares, se pueden llevar a cabo los objetivos de la dictadura del proletariado?

Se puede porque existe la poderosa Unión Soviética. Nosotros podemos hacerlo porque nos liberamos con la ayuda de la URSS. Nosotros podemos cumplir sus tareas porque seguimos el camino marxista-leninista del Partido Bolchevique, porque tenemos una estrecha alianza con nuestra poderosa vecina, la Unión Soviética.

De este modo, nosotros podemos elevar el edificio del Socialismo. Es decir, tensando todo nuestro poder, en alerta frente a nuestros enemigos para no permitirles que dañen nuestro trabajo constructivo, y teniendo nuestro brazo siempre dispuesto para golpear a los que intenten perturbarlo. Solo así podremos erigir la sociedad en la que los trabajadores no serán explotados más; la sociedad en la que el producto del trabajo, de la ciencia, del talento y también de la energía de los que trabajan, se use para su bienestar, sirvan para preparar un futuro feliz para sus hijos, se utilicen para la prosperidad, el enriquecimiento y la invencibilidad de su patria.

Por el camino del Socialismo, por el camino de la alianza entre el proletariado y el campesinado trabajador bajo la dirección de los primeros, por el camino de una poderosa amistad con la Unión Soviética y con las otras democracias populares -camino por el que también va ahora el pueblo checoslovaco-, por este camino la amistad entre el pueblo checoslovaco y el pueblo rumano está garantizada para la eternidad.

El Tratado entre la República Popular Rumana y la República Checoslovaca preve una amplia colaboración entre nuestros países.

Nuestra colaboración está garantizada tanto por el camino común por el que avanzamos como por los intereses compartidos unidos que a él se unen.

En nuestro camino encontramos y seguiremos encontrando dificultades. Es difícil el camino hacia el Socialismo, peo es un camino rico frutos, frutos que vamos a cosechar nosotros.

Encontramos dificultades dentro del país; encontramos dificultades fuera de él. Los imperialistas de Estados Unidos y de todo el mundo no cesan de ponernos impedimentos políticos y económicos.

Por ejemplo, se bloquean algunos bienes de nuestros países depuestos con injustificada confianza por nuestro gobierno en los bancos suizos.

Nuestros pueblos luchan contra los obstáculos que nos ponen en el camino, y lo hace con éxito. La prueba es que el el pueblo checoslovaco ha cumplido el plan fijado por el Partido Comunista y su gobierno, plan que lleva hacia la construcción del Socialismo.

El plan que ha detallado ayer aquí el Secretario General de nuestro partido y el Presidente del Consejo de Planificación, Gheoghiu-Dej, así como el presupuesto que va a presentar mañana el Secretario del Comité Central del Partido y Ministro de Finanzas, Vasile Luca, será puesto en práctica si ninguna duda por la clase trabajadora y el campesinado rumano. Su éxito nos llevará aún más adelante, hará que se refuercen todavía más las bases de la fundación del Socialismo en Rumania.

Pero, !Camaradas y amigos diputados! Nuestro camino hacia adelante será más fácil y más rápido cuando unamos nuestros esfuerzos, entonces cuando las Democracias Populares van a hacer un frente común, teniendo al frente a la Unión Soviética, para colaborar juntos.

Una colaboración así, que nos hará avanzar, que nos llevará más rápidamente hacia el Socialismo, una colaboración entre las Democracias Populares y la Unión Soviética, debemos ponerla en marcha, y vamos a hacerlo.

Los estados capitalistas, los países imperialistas, hablan de colaboración en el marco del Plan Marshall. Qué significa “colaboración” entre países capitalistas lo entiende hoy hasta un niño. Significa, ni más ni menos, la subordinación de los países que han entrado en dicho plan a los imperialistas de Estados Unidos; significa una colaboración entre los círculos imperialistas para empobrecer a los países incluídos en el Plan Marshall; significa una colaboración puesta en marcha contra los pueblos de los países “marshallizados”.

En el régimen capitalista. en el imperialismo, no puede haber otra cosa que antagonismo, competencia, discordancia entre los diferentes estados capitalistas, entre los diferentes gobiernos, entre los diferentes círculos dominantes de los países capitalistas.

La política imperialista tiene en su base la enemistad, el odio racial, el nacionalismo. Solo los dirigentes enemigos de su propio pueblo pueden defender una política nacionalista, una política de aislamiento de una nación hacia las demás y, en definitiva, una política dañina para los intereses de su propio pueblo.

La colaboración entre los países de Democracia Popular, la colaboración con la Unión Soviética, es una colaboración basada en el amor y hermandad entre los pueblos. La política interna del llamado Campo Socialista y de las Democracias Populares, así como su política externa, es una política basada en el internacionalismo, en la amistad y el entendimiento entre los pueblos.

Una política de verdadera, de solidaria colaboración entre la Unión Soviética y los países de Democracia Popular, significa tener un respeto recíproco y de igualdad entre la Unión Soviética y los estados medianos y pequeños, como son las actuales Democracias Populares. La política de colaboración de la Unión Soviética es una política de ayuda mutua con los países medianos y pequeños.

Nuestro país conoce esta gran ayuda dada por la Unión Soviética. La Unión Soviética nos ayuda a nosotros y a otros países amigos para que desarrollemos nuestra industria, para que nos transformemos de un país agrícola atrasado en uno industrializado y avanzado, desarrollando a la vez la agricultura.

Este tipo de colaboración basada en el internacionalismo, basada en el apoyo mutuo, este tipo de política de colaboración cada vez más estrecha es la que queremos reforzar con nuestra amiga Checoslovaquia y con el resto de Democracias Populares.

Este tipo de política garantiza que la colaboración pactada en nuestro Tratado con Checoslovaquia va a ser llevada a cabo en las mejores condiciones.

!Camaradas y amigos diputados y diputadas! El Tratado firmado con Checoslovaquia preve nuestra asistencia mutua. Nuestra República y la República Checoslovaca se han comprometido a que, en caso de agresión por parte de Alemania o de cualquier otro estado que se alíe a ella, bajo cualquier forma, nos defendamos mutuamente con todos los medios de los que dispongamos.

Los propietarios de los grandes Trust no pueden olvidar los montones de oro que han extraído de la sangre, de la vida de millones de hombres que murieron en la pasada guerra; no pueden olvidar los montones de oro que les produjeron las lágrimas y el dolor de las madres por los maridos e hijos caídos en el frente. Los grandes capitalistas ya sueñan con los beneficios de una nueva guerra.

El Plan Marshall “ayuda”… Ayuda a los criminales nazis de Alemania Occidental a recuperar su potencia militar. Ayuda a China, Grecia, Indonesia, a las fuerzas que se enfrentan a los pueblos en su lucha por la libertad. Ayuda en Francia, España, Italia a reforzar a armarse contra los trabajadores y los campesinos que quieren trabajo, quieren pan, quieren libertad.

El camarada Stalin ha dicho: “Estos señores apoyan una política de agresión y de desencadenamiento de una nueva guerra… Todo esto se puede parar solamente con un fracaso vergonzante de sus sostenedores de otro conflicto mundial”.

Los pueblos de todo el mundo respetan la palabra de Stalin. La respeta el pueblo chino cuyo ejército victorioso avanza por toda China.

La respeta el pueblo griego, cuyas fuerzas democráticas registran éxito tras éxito.

La respetan los trabajadores de Francia, que gritan para que lo oiga todo el mundo que los obreros franceses, los campesinos de Francia, el pueblo francés, no va a luchar jamás contra la Unión Soviética.

Estos señores van a sufrir un fracaso vergonzante, afirman también los obreros de Italia, España y de todo el mundo, afirman todos aquellos que luchan contra la clase dominante, contra los explotadores, contra los imperialistas que organizan la guerra. Los imperialistas sostenedores de una nueva guerra van a sufrir un nuevo fracaso vergonzante, como afirma día a día el poderoso frente de países socialistas en defensa de la paz teniendo al frente a la Unión Soviética.

El miedo a la bomba atómica se difunde por las emisoras de radio, se transmite, en países como el nuestro, mediante rumores extendidos por los colmillos de individuos que parecen arañas tejiendo una tela frágil en esquinas oscuras y sucias. Pero la voz de la Paz, la voz de la Unión Soviética, la voz que llama a la lucha contra la guerra, se escucha poderosa, clara, valiente, por todo el mundo. Resuena la voz de la Unión Soviética, voz que desenmascara, que da coraje, anima la fe firme en que el poder del Pueblo, el poder unido de los que trabajan, puede impedir, y va a impedir, a los imperialistas una nueva guerra de agresión.

A los grandes capitalistas, organizadores de la guerra, les viene constantemente a la memoria y ante los ojos las riquezas acumuladas gracias a la guerra, pero el camarada Stalin dice: “Están todavía demasiado vivos en la memoria de los pueblos los horrores de la reciente guerra mundial y son demasiado grandes las fuerzas sociales que están por la paz, como para que los alumnos de Churchill en el arte de la agresión las puedan vencer y consigan llevar al mundo a una nueva guerra”.

Queridos camaradas diputados y diputadas. La República Popular Rumana, en alianza con la República Checoslovaca y con el resto de Democracias Populares y con la Unión Soviética, avanza con decisión por el camino de la construcción del Socialismo.

Precisamente para asegurar esta construcción, nosotros y el resto de Democracias Populares reforzamos nuestra estrecha colaboración económica, cultural y política, aliados en la lucha contra la agresión imperialista, por el camino de la paz, unidos en un frente común en el Campo Socialista a cuyo frente está la Unión Soviética; avanzamos por el camino marxista-leninista, el camino de Stalin, el del internacionalismo proletario.

Por este camino estamos seguros que el Tratado que la Gran Asamblea Nacional va a ratificar hoy, va a llevar hacia el bienestar, la prosperidad y hacia la felicidad al pueblo hermano checoslovaco, va a llevar hacia el bienestar, la prosperidad y la felicidad al pueblo rumano.

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