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¿Venezuela igual que Chile?

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Darío Herchhoren

 

En el año 1973, se produjo un golpe de estado en Chile, que acabó con el gobierno de la Unidad Popular que presidía Salvador Allende. Luego de su caída, hubo una larga dictadura ejercida por el General Augusto Pinochet Ugarte, durante 17 años.

Ese golpe militar, rompió con una tradición  de no intervención en la política del país de las FFAA chilenas. Pero eso es evidentemente una falsedad. Las fuerzas armadas chilenas  fueron creadas, entrenadas y armadas siguiendo un modelo prusiano, por generales prusianos, que enseñaron al ejército chileno a despreciar toda actividad política; y esa es la verdadera razón por la cual el ejército chileno no intervenía en política. Desmintiendo tal afirmación hay que poner de resalto que unos pocos días antes de que Salvador Allende asumiera la presidencia de Chile hubo un atentado con bomba que acabó con la vida del general Schneider, que era el jefe del estado mayor del ejército como una provocación para que ese ejército saliera a las calles a poner “orden” . Hay una confesión del agente de la CIA Miguel Manley, autor a su vez de la muerte del General Carlos Prats y de  su esposa en un atentado con explosivos en Buenos Aires, ya caido Allende; donde reconoce ser el responsable de la muerte de Schneider, y en su confesión involucra a altos oficiales del ejército chileno, entre los cuales estaba Manuel Contreras, ex general, y luego jefe de la DINA (policía secreta ) en el gobierno de Pinochet, que actualmente está en prisión.

El gobierno de Allende implementó lo que se llamó “la vía chilena hacia  el socialismo”. En palabras del propio Allende; sería un socialismo con empanadas y vino, en homenaje a un plato típico de Sudamérica.

Salvador Allende fue hostilizado desde un principio, por la gran patronal chilena, y por los intereses de la gran minería del cobre, que fue nacionalizado bajo su gobierno. Esa hostilidad se manifestó con el desabastecimiento y la práctica desaparición de artículos de primera necesidad como el aceite, el arroz, las patatas, el pollo y el pescado. A eso se sumó la gran patronal del transporte, que se excusaba para no abastecer a las ciudades en que carecía de repuestos para sus camiones, o de neumáticos. He sido testigo de como algunos transportistas quitaban una de las ruedas delanteras a sus camiones para tener una excusa para no efectuar servicios de transporte.

Hay que reconocer que Allende tuvo un escrupuloso respeto a la legalidad burguesa que era la que le permitió ganar las elecciones; pero ese mismo respeto le llevó a no tomar las medidas adecuadas, una de las cuales era necesariamente la expropiación de bienes, servicios y empresas que se negaran a cumplir con sus obligaciones. Estaba claro que Allende no se animaba a romperle el espinazo a la burguesía chilena, y eso fue lo que precipitó su fin. La International Telegraph and Telephon, con la inestimable dirección de Henry Kissinger, entonces Secretario de Estado de los EEUU, hicieron el resto,

El 11 de septiembre de 1973, se produjo un golpe militar fascista, que acabó con su gobierno y con su vida, y que inauguró un período trágico en la vida de los chilenos.

En Venezuela se está produciendo una situación muy parecida. Las diferencias están a la vista. El alma mater de lo que se llama la “revolución bolivariana” que era Hugo Chávez era militar y gozaba del apoyo total de las FFAA, que tienen un origen social muy distinto de las chilenas. Estas tienen una raíz popular; mientras que aquellas tienen un origen oligárquico.

Chávez tenía un enorme carisma y se convirtió en una figura de dimensión continental; pero cometió el mismo error que Allende. No atacó las bases del poder de la burguesía. No expropió la banca privada ni creó una banca nacional, no expropió las grandes propiedades, ni fomentó una agricultura ni una ganadería nacionales que le permitiera gozar de independencia alimentaria; y eso es básico para llevar adelante una revolución como la que planeaba. Eso permite que como ocurrió en Chile desaparezcan los alimentos y que haya largas colas para comprar los mismos, obligando a la población a perder horas para lograr subsistir.

El gobierno de Maduro debe defenderse, aplicando medidas de emergencia, expropiando, encarcelando si es preciso, y sobre todo impidiendo las llamadas “guarimbas”, que son en realidad motines que se organizan contra un gobierno que tiene legalidad y legitimidad.

Como conclusión y como pregunta: ¿hay alguna experiencia en el mundo donde se haya hecho una revolución social sin ejercer violencia?

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