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Los enemigos de la clase obrera están en Madrid

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La situación de los trabajadores, tanto del Estado español como de la Región de Madrid, continúa empeorando día a día. El trabajo que se crea, de alta temporalidad y baja remuneración, la depauperada calidad de la sanidad y educación, el oscuro futuro de las pensiones y la corrupción del Gobierno, que trasvasa ingentes cantidades de dinero de todos a las manos de los monopolios, son los enemigos verdaderos de la clase obrera.

Tras los meses de mayor turismo, donde los trabajadores del sector de la hostelería han estado explotados a más no poder, sobreviene ahora un periodo de carestía de empleo provocada por la alta temporalidad de este. En los pocos empleos indefinidos que se crean y los que ya existían se vive una situación de presión constante con la espada de Damocles del despido bajo cualquier criterio, esté o no esté en el contrato de trabajo, saltando por los aires los horarios y las jornadas laborales, los cuales hoy no se respetan y tampoco se abonan las horas extras.

Esta situación, que imposibilita el desarrollo de una vida digna para la clase trabajadora, supone que el desarrollo laboral en el centro de trabajo sea más parecido a una cárcel que a cualquier otra cosa pero se agrava aun más debido al empobrecimiento y depauperación de los servicios públicos más básicos como son la educación y la sanidad, en Madrid en proceso de desmantelamiento.

Con el cierre de Institutos públicos como el Benito Pérez Galdós, cada vez menos institutos públicos donde poder estudiar Formación Profesional, un acceso cada vez más restrictivo a las becas universitarias (más de 70.000 alumnos se han quedado sin acceso desde el año 2012) y las pobres condiciones de las plantillas de profesores (en muchos institutos y colegios con plazas de profesorado sin cubrir) la juventud obrera tiene cada vez más restringido el acceso a la formación y a los estudios, sin hablar ya de la calidad de estos, mientras la educación privada y concertada sigue creciendo en Madrid.

De igual manera la sanidad madrileña sufre las consecuencias del avance del capitalismo, encarnado en el Gobierno Regional del Partido Popular, con hospitales públicos que literalmente se caen a pedazos –como ha ocurrido en los Hospitales Gregorio Marañón y 12 de Octubre– y listas de espera interminables unidas al aumento de hospitales privados que, ya sin vergüenza ninguna, ofrecen al Gobierno un descenso de las listas previo pago de 1.500 millones de euros.

Mientras se empobrece a propósito los servicios públicos, provocando así una peor atención educativa y sanitaria al proletariado, se trasvasan esos dineros a las empresas privadas a través del Gobierno de Cristina Cifuentes, que no ha dudado en regalar a su ex consejero de sanidad en un puesto de 82.000 euros al año agradeciéndole así los servicios prestados a la burguesía, que está ganando dinero a manos llenos con este plan privatizador de los servicios públicos.

La corrupción del PP, que en Madrid tiene cercada a Cristina Cifuentes, es ya el pan nuestro de cada día con “La Púnica” y el “Caso Lezo”. La Presidenta Regional trata de escapar de las consecuencias del contrato corrupto del servicio de cafetería que el Parlamento adjudicó al empresario Arturo Cantoblanco –quien pagaba en “B” a sus trabajadores-mientras maniobra, con la inestimable ayuda de sus socios de Gobierno (Ciudadanos) y el PSOE, para colocar en el Senado a su ex número 3 Jaime González Taboada, imputado ahora en la trama Púnica, para que pueda acogerse al aforamiento de senador.

Y son precisamente estos tres partidos –PP, SOE y Ciudadanos- los que quieren hacernos creer a los trabajadores que nuestros enemigos están en Cataluña. No, los enemigos de la clase obrera no están en Cataluña sino en Madrid. Nuestros enemigos están en el Congreso, modificando el artículo 135 de la Constitución de forma exprés y depauperando la vida del pueblo presupuesto tras presupuesto. Están en la Asamblea Regional liquidando los servicios públicos madrileños. Están en las calles Génova 13, Ferraz 70, Alcalá 253 –nidos de corrupción reacción y servilismo burgués- y en la calle Diego de León 50, desde donde la burguesía pide un real decreto-ley que facilite el cambio de sede social de las empresas y lo obtiene de su Gobierno en menos de 48 horas. El enemigo está en el Estado español de los monopolios.

El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la clase obrera madrileña a no dejarse engañar por aquellos que nos están atacando y explotando continuamente, a no caminar bajo la falsa bandera de la unidad nacional, a no ver en el pueblo catalán al enemigo. El pueblo trabajador no tiene más enemigo que la burguesía que le oprime y explota todos los días en el centro de trabajo, que le obliga a no poder trabajar y que no le permite vivir con dignidad.

¡El enemigo de la clase obrera está en Madrid!
¡Abajo la burguesía explotadora!
¡Viva el Internacionalismo Proletario!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) de Madrid

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