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No es nada nuevo

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Imagínense cambiar un trayecto de 40 kilómetros por otro de 700 o 1.000. Una “fiesta” de humillaciones, insultos y algún que otro cosconazo. Siempre ha sido así.

Esposados por detrás, sin cinturón de seguridad y con frases amenazadoras por parte de los agentes de la Guardia Civil. Así fue el denigrante traslado de los consejeros del Gobierno desde la Audiencia Nacional española hasta la prisión de Estremera.

El peor parado fue Carles Mundó, consejero de Justicia, que terminó con una herida en la muñeca debido a unas esposas cerradas con mucha fuerza. El mismo director de la prisión de Estremera pidió un informe forense para documentarlo, según explicó el abogado Jaume Alonso Cuevillas, que representa los consejeros del PDECat.

El mismo Cuevillas, en declaraciones al Vía Libre de RAC1, ha admitido que “denunciable lo es todo” pero que “la única prueba palpable es la herida de Carles Mundó”. En este sentido el informe que pidió el propio director del centro penitenciario puede ser clave en una denuncia que ya había adelantado ayer el abogado de los consellers de ERC. “Esto en Cataluña sería imposible, ya que hace años que se graban las actuaciones de los Mossos”, ha destacado Cuevillas.

Así fue el traslado de los consejeros en la cárcel

El abogado de Oriol Junqueras, Carles Mundó y Raül Romeva, Andreu van den Eynde, anunció ayer que presentaría una denuncia por las condiciones en que los tres fueron trasladados a la prisión . Van den Eynde explicó esta mañana que las condiciones del traslado no fueron “las correctas”, aunque no concretó los términos en que se podrían haber producido malos tratos.

Más explícito fue Alonso Cuevillas horas más tarde al 324. Explicó que los consejeros fueron esposados con las manos en última en la misma Audiencia Nacional y así los hicieron subir a las furgonetas de la Guardia Civil. A partir de ahí comenzó el traslado. La mayoría fueron a una primera cárcel -inicialmente el Ministerio del Interior los quería dispersar en cinco centros- para ir luego a la definitiva. Esto provocó que en muchos casos viajaran más de 100 kilómetros con las manos en la espalda y sin cinturón de seguridad. “Transgredir las más elementales normas de seguridad”, denunció el abogado.

Durante el trayecto algunos de los agentes se dirigieron a los consejeros con frases amenazantes como ” Os vais a enterar ” y ” Se hueso ha acabado la broma”. Además, hicieron gritos de ” Viva España ” y, en algunos de los casos, llegaron a poner diecisiete veces el himno español con el móvil.

naciodigital.cat

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