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El Estado reaccionario, desbocado

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La intervención de las cuentas del Ayuntamiento de Madrid por parte del Ministerio de Hacienda supone un paso más en la actuación reaccionaria del estado español, que no puede admitir ya ni el reformismo más claudicante como es el de Ahora Madrid, que ha entregado las llaves de oro de Madrid al presidente de Israel, Reuven Rivlin -en lo que supone el enésimo acto repugnante de Manuela Carmena- y que se niega en rotundo a cumplir su programa electoral al no remunicipalizar el servicio de basuras.

El estado español es la cuna del cinismo, la hipocresía y la corrupción más absolutas. Al calor del conflicto en Catalunya, donde no han dudado ni por un momento en juzgar políticamente al independentismo y a sus representantes institucionales -además de aplicar el artículo 155 de la Constitución por primera vez- el ministerio de Hacienda ha decidido intervenir las cuentas del Ayuntamiento de Madrid en lo que supone una nueva actuación política contra todos y cada uno de aquellos que no cierren filas con el Gobierno del estado ante la situación en Catalunya.

Mientras los gobiernos de Ana Botella y Alberto Ruíz Gallardón endeudaron a la ciudad hasta los 7.430 millones de euros, con miles de contratos corruptos que beneficiaron a las empresas y monopolios estatales, jamás desde el Gobierno central se podía ni tan siquiera pensar en la posibilidad de advertir al gobierno local ni mucho menos en la intervención. La transferencia del dinero público hacia las empresas privadas nunca será delito en el sistema capitalista.

Podemos observar con total nitidez como el Estado, hoy en manos de la burguesía, no tolera ni tan siquiera al reformismo más claudicante, el de un Ahora Madrid alineado con Israel -al que entrega las llaves de oro de Madrid-, con el ISIS y contra el pueblo sirio y con la contrarrevolución húngara de 1956, dispuesto a incumplir su programa electoral negándose a remunicipalizar el servicio de recogida de basuras de la capital -cuyos trabajadores han estado en huelga por las condiciones de trabajo que sufren-, dispuesto a ausentarse de un pleno para no aprobar medidas contra las ejecuciones hipotecarias y al mismo tiempo aprobando, junto con el Partido Popular, los pelotazos urbanísticos en la capital.

Este Estado corrupto, con un presidente del Gobierno que cobra dinero negro de la burguesía abiertamente, ya solo puede permitir la corrupción más descarnada y la explotación más miserable de los trabajadores que le permita a la burguesía obtener las máximas ganancias, así como la lucha por la defensa de unidad de la patria que siga sosteniendo el ataque contra el pueblo español y la clase obrera.

Vemos hoy, más claramente que nunca, la esencia reaccionaria del Estado español y el carácter político de toda la superestructura del sistema. Salen los ladrones de la cárcel como Ignacio González -al que no le ha costado ni medio minuto reunir 400 mil euros para pagar la fianza- y comienzan a entrar cada vez más presos políticos. Todo disentimiento a la reaccionaria política del Estado, por mínimo que sea, comienza a ser reprimido en mayor o menor grado, cárcel para los que no quieren formar parte de un Estado cuasi-fascista como es hoy el español o intervención de las cuentas para que no apoye sin fisuras al Gobierno.

Los enemigos de la clase obrera, del pueblo, no están en Cataluña. Nuestros enemigos, aquellos que no nos permiten vivir con dignidad, que nos explotan y oprimen cada día, que no nos dejan trabajar para ganarnos la vida, están en nuestra propia ciudad, están en el Congreso, modificando el artículo 135 de la Constitución de forma exprés y depauperando la vida del pueblo presupuesto tras presupuesto. Están en la Asamblea Regional liquidando los servicios públicos madrileños. Están en las calles Génova 13, Ferraz 70, Alcalá 253 –nidos de corrupción reacción y servilismo burgués- y en la calle Diego de León 50, desde donde la burguesía maneja a su antojo este estado corrupto. El enemigo está en el Estado español de los monopolios.

El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la clase obrera madrileña a no dejarse engañar por aquellos que nos están atacando y explotando continuamente, a no caminar bajo la falsa bandera de la unidad nacional, a no ver en el pueblo catalán al enemigo. El pueblo trabajador no tiene más enemigo que la burguesía y su estado corrupto que le oprime y explota todos los días en el centro de trabajo, que le obliga a no poder trabajar y que no le permite vivir con dignidad.

¡El enemigo de la clase obrera está en Madrid!

¡Abajo el estado burgués corrupto!

¡Viva el Internacionalismo Proletario!

Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) de Madrid

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