El último informe de Amnistía Internacional sobre Cuba, titulado “Es una prisión mental” y que, al contrario que sus escritos sobre EEUU o España, sí ha sido noticia internacional, está contaminado de raíz. Su fuente principal es el testimonio de un grupo de migrantes cubanos en México, a quienes sorprendió, en enero pasado, la derogación por Barack Obama de la política de asilo automático a cubanos y cubanas, y que ahora necesitan construir un “expediente político” para ser aceptados en EEUU. Y para ello mienten sin el menor pudor.

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