La Tinta/El Furgón – El último informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) señaló que el 31,4 por ciento de la población urbana es pobre, de los cuales un 5,9 por ciento son indigentes. Y remarcó que la mayor pobreza afecta a los niños: el 48,4 por ciento de los menores de 14 años vive en hogares pobres. Son casi 5.200.000 menores. Los pobres, cada vez más pobres.

La medición de la pobreza y la desigualdad a través del ingreso monetario constituye una de las medidas más utilizadas para examinar el bienestar social de una sociedad. Y si bien esta metodología presenta limitaciones para estudiar de manera integral las capacidades de desarrollo humano y el cumplimiento de derechos sociales fundamentales, su estimación resulta un ejercicio necesario para evaluar los cambios en el nivel de vida de una población a lo largo del tiempo.

En este marco, el Observatorio de la Deuda Social de la UCA define a la pobreza como la incapacidad teórica de acceder por parte de los hogares -a través del ingreso monetario corriente en un mes o período de referencia- al valor de mercado de un conjunto de bienes y servicios básicos necesarios para la subsistencia de sus miembros.

Según el último informe sobre pobreza y desigualdad de la Universidad Católica Argentina (UCA),  el año 2017 finaliza con 13,5 millones de pobres y 2,54 millones de indigentes: el 31,4 por ciento de la población urbana es pobre, de los cuales un 5,9 por ciento son indigentes.

“La Argentina sigue manteniendo un tercio de la población bajo la línea de pobreza por ingresos o por derechos”, afirmó Agustín Salvia, coordinador del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, autor del informe, que además disparó: “Los pobres son ahora más pobres que antes”.

Según esta afirmación, la brecha para salir de la pobreza se profundizó en casi dos puntos (de 32,2 por ciento a 34,1) desde diciembre de 2015.

En cuanto a la desigualdad, también se estimó que los más ricos se quedan con más de un tercio de los ingresos (31,8 por ciento, casi el mismo porcentaje de pobres), mientras que los más pobres, sólo con un 1,7 por ciento. La clase alta en este caso se lleva 18 veces más dinero que los que menos tienen.

La Universidad anunció que el dato ahora difundido deriva de una nueva metodología de medición y análisis por lo que los datos no son comparables con los informes anteriores.

Los más perjudicados: los niños y las mujeres

La mayor pobreza e indigencia afecta a los niños. El 48,4 por ciento de los menores de 14 años vive en hogares pobres. Son casi 5.200.000, de los cuales 1.070.000 pertenecen a familias que no tienen ingresos para asegurar una alimentación básica.

Así, casi 5 de cada 10 niños se alimentan, se educan y se desarrollan entre familias que no pueden comprar los bienes y servicios básicos lo que constituye un factor de reproducción de la pobreza.

Asimismo, la proporción de mujeres indigentes (7 por ciento) es mayor que entre los varones (5,5 por ciento). Y también en la pobreza: 36,1 por ciento entre las mujeres y 29,7 por ciento entre los hombres.

Por condición socio-laboral, la indigencia alcanza al 17,5 por ciento de los trabajadores marginales, por ejemplo, por trabajar “en negro”. Y al 13,5 por ciento de los que viven en villas y asentamientos. En tanto, la pobreza engloba al 64,5 por ciento de los trabajadores marginales, al 39 por ciento de la “clase obrera integrada” y al 56,8 por ciento de los que viven en villas y asentamientos.

Mirá el Informe Completo de la UCA 2017

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