Decía Pablo Iglesias que el “cambio” comenzaría por Grecia y luego le seguiría el Estado español. Pero de eso nada de nada, parece estar muy lejos de haber acertado. Grecia está más entregada y vendida al FMI que nunca y la porción de tierra que llaman España sigue gobernada por los franquistas.

Grecia se prepara para una época de movilización sindical mientras sus diputados votan la aplicación de las medidas políticas más polémicas.

El Gobierno griego del “izquierdista” Alexis Tsipras ha pedido a los diputados que apoyaran varias propuestas de ley de reformas de emergencia que incluyen una fascista legislación para limitar la acción sindical.

Por supuesto, los sindicalistas han reaccionado con un aluvión de huelgas y han prometido más paros. Efectivamente, Grecia se prepara para una época de movilización sindical mientras en su urna de cristal sus diputados votan la aplicación de las medidas políticas más polémicas que, sin duda, están vinculadas a la escandalosa bajada de pantalones por parte de Tsipras y su partido; al rescate de 2015 nos referimos.

Dice Odysseus Trivalas, presidente del sindicato de trabajadores del sector público, que “estos derechos se ganaron con sudor y sangre hace más de tres décadas”. Y añade asegurando que “los bancos, los empresarios de la industria y los inversores extranjeros nos los quieren negar. No se lo pondremos fácil. Saldremos a la calle”.

En los nueve años desde que cayó en la crisis económica, en Grecia se han celebrado unas 50 huelgas generales y, lógicamente, los trabajadores ven las movilizaciones sindicales y los paros como algo esencial. Bajo la nueva legislación, el Gobierno “izquierdista” de Alexis Tsipras ha acordado exigir a los sindicatos un mayor porcentaje de participación de los trabajadores para convocar huelgas.

Trivalas denuncia que “en la práctica será imposible que los trabajadores de las fábricas consigan que se les escuche”. Y concluye que “no paran de decir que Grecia está ya mejorando después de mucho tiempo, que esto ayudará al crecimiento, pero la realidad es que el hombre de a pie no lo notará en su bolsillo durante otros 20 años. La ley es totalmente antidemocrática, una forma de esclavitud moderna”.

Así esta Grecia. El gobierno de Syriza sigue con sus cantos de sirena, porque lo cierto es que Tsipras continúa aplicando el programa de la troika y de obtener concesiones sobre la reestructuración de la deuda nada de nada.

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