La revelación de torturas a niños inmigrantes tras ser separados de sus padres abre un nuevo capítulo en el expediente de torturas del Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.). Esta vez no se trata de cárceles clandestinas operadas por la CIA alrededor del mundo, sino de “centros de detención” en suelo estadounidense.

Más de 2.300 niños inmigrantes han sido separados de sus padres al ingresar a EE.UU. desde que el 7 de mayo el fiscal general y secretario de Justicia, Jeff Sessions, anunció la política “tolerancia cero” del mandatario Donald Trump. Esta práctica consiste en detener y acusar de cargos criminales a todos los inmigrantes indocumentados que pasen la frontera. Para ello, los niños son llevados a centros de detención mientras los adultos enfrentan un proceso judicial.

Ante la ola de críticas mundiales por violar los derechos humanos de los niños, Trump firmó una orden ejecutiva para detener la separación de familias inmigrantes. Sin embargo, esto no pone fin a la práctica, pues los menores seguirán siendo detenidos.

“Entendemos que ahora la práctica será detener a los niños con sus padres, y hemos dicho una y otra vez que los niños nunca deben ser detenidos por razones relacionadas con su situación migratoria”, expresó Ravina Shamdasani, portavoz de la oficina de la ONU.

Torturas a niños inmigrantes

El diario The New York Time denunció que los niños inmigrantes detenidos sufren torturas, mientras que la agencia The Associated Press (AP) reseñó testimonios de menores que han sido víctimas de fracturas de huesos, concusiones, traumatismo por golpes y asalto sexual.

Adolescentes en el centro de detención para inmigrantes Shenandoah Valley, en Virginia, afirmaron que fueron golpeados, confinados por largos periodos de tiempo en celdas de concreto, en algunos casos desnudos.

Las denuncias se expanden desde 2015 a 2018 y fueron recopiladas en una demanda contra el centro de detención, que incluye media docena de testamentos de adolescentes que estuvieron en esa instalación por meses y hasta años.

La demanda indica que los menores fueron golpeados, aislados y atados a sillas por “romper normas” como no obedecer la orden de dejar un libro en su celda.

“Me ataban completo, desde los pies hasta el pecho, no podía moverte. Tienen completo control sobre ti. También ponen una bolsa sobre tu cabeza, con pequeños agujeros a través de los cuales puedes ver, pero te sientes sofocado con la bolsa”, contó un niño hondureño a la AP.

Un menor de 17 años de edad indicó que el centro de detención de Virginia era como una prisión, con celdas, cero privacidad para usar el baño, una hora de recreación por día, y además eran víctimas de insultos racistas y violencia física.

Asimismo, los menores carecen de atención para su salud mental, pese al trauma que sufrieron al ingresar a Estados Unidos, ser separados de sus padres y detenidos.

Niños obligados a tomar drogas psicotrópicas

Un trabajo del medio estadounidense The Huffington Post señaló que agentes gubernamentales suministran drogas psicotrópicas a niños detenidos, quienes son obligados a consumir hasta 16 pastillas diarias.

No se trató de información nueva porque el 16 de abril, antes de iniciar la práctica de la política “tolerancia cero”, el Centro para los Derechos Humanos y Constitucionales de Los Ángeles ya había presentado una demanda por obligar a niños inmigrantes a consumir fármacos en centros de detención como el Shiloh Treatment Center, ubicado en Texas y financiado por el Gobierno estadounidense.

Muchos de los menores forzados de tomar fármacos ya habían sido separados de sus padres.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.