El ministro de Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, ha levantado nuevamente el velo sobre el funcionamiento real de la ONU [1] al recibir en Moscú a su homólogo libanés, Gebran Bassil.

En un encuentro conjunto con la prensa, Lavrov reveló que, inquieto ante la no participación de la UNESCO en los trabajos de restauración iniciados en el histórico sitio arqueológico sirio de Palmira, acabó descubriendo que el estadounidense Jeffrey Feltman, director de asuntos políticos de la ONU, prohibió a la UNESCO hacer en Palmira el trabajo que normalmente tendría que realizar esa agencia de las Naciones Unidas.

El hecho es que Feltman, supuestamente el número 2 en la jerarquía de la ONU, redactó en octubre de 2017 una directiva secreta que prohíbe a todas las agencias y servicios de la Organización de Naciones Unidas participar en cualquier acción que pueda contribuir a aliviar la situación económica de Siria. El Consejo de Seguridad no fue informado nunca sobre esa iniciativa del director de asuntos políticos de la ONU.

Según la Carta de las Naciones Unidas, la misión de la ONU es resolver por la vía pacífica los diferendos entre las naciones. Sin embargo, desde julio de 2012, ya no es el secretario general quien controla la organización sino el «número 2», o sea el director de asuntos políticos, Jeffrey Feltman, quien –fuera de todo control– está utilizando los medios y mecanismos de la ONU para mantener la guerra en todo el «Medio Oriente ampliado», o «Gran Medio Oriente».

Jeffrey Feltman fue embajador de Estados Unidos en Beirut y posteriormente segundo de Hillary Clinton en el Departamento de Estado, donde se ocupó del Medio Oriente. Al convertirse en director político de la ONU, en julio de 2012, Feltman redactó un plan de capitulación total e incondicional para Siria [2]. Basándose en ese plan, Feltman ha torpedeado todas las negociaciones de paz iniciadas tanto por el recientemente fallecido Kofi Annan, como por Lakhdar Brahimi y Stefan de Mistura.

Lavrov precisó en su conferencia de prensa que puso todo lo anterior en conocimiento del “nuevo” secretario general de la ONU, Antonio Guterres (foto), solicitándole además que aclare la situación.

Es la primera vez que Rusia se interroga públicamente sobre la autoridad real del secretario general de la ONU sobre los diferentes servicios y agencias de la organización internacional.

Interrogado al respecto en Nueva York por la agencia Tass, el vocero de la ONU, Stephane Dujarric, declaró que, por ahora, la ONU se concentra en la búsqueda de una «solución política» en Siria y no en la reconstrucción [3].

Durante el mismo encuentro con la prensa en Moscú, junto a su homólogo libanés, el ministro de Exteriores de la Federación Rusa reveló también que los ataques contra las zonas liberadas por el ejército sirio en el sur de Siria son obra de grupos armados que usan como base el campo de refugiados de Rukban, protegido por las fuerzas estadounidenses que se hallan en la base ilegalmente instalada por Estados Unidos en la región siria de Al-Tanf, en la frontera con Jordania. Ese campo de refugiados se mantiene inaccesible a los observadores internacionales.

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[1] “Sergey Lavrov news conference with Gebran Bassil”, por Sergey Lavrov, Voltaire Network, 20 de agosto de 2018.

[2] «Alemania y la ONU contra Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 28 de enero de 2016.

[3] “UN says focused on political process in Syria rather than on reconstruction”, Tass, 20 de agosto de 2018.

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