Los primitivos planes sirios y rusos para la liberación de Idlib partían del supuesto de que la fuerza principal que ocupa la provincia es Hayat Tahrir Al-Sham, es decir, Al-Qaeda, que sus miembros no estaban dispuestos a rendirse y que tampoco admitirían nunca la presencia de Turquía o de sus milicias sobre su suelo.

Daba la impresión de que las amenazas imperialistas eran un intento de salvar a los dirigentes de dicha organización, la mayor parte de los cuales no son otra cosa que oficiales y espías de Estados Unidos, Israel, Gran Bretaña y Francia, entre otros.

Sin embargo, nuevas revelaciones de Middle East Eye (*) indican que Hayat Tahrir al-Sham no es lo que era y que su desdoblamiento con el nombre de Tanzim Hurras Al-Dine puede acabar de darles la puntilla.

Lo que está ocurriendo es que miles de miembros de Hayat Tahrir Al-Sham están abandonando el grupo para pasarse a las filas de las milicias dirigidas desde Turquía, lo que explica la insistencia de Erdogan por diferenciar entre los extremistas y moderados, donde los moderados son sus secuaces, naturalmente.

Hoy en día Turquía tiene más de 70.000 terroristas a su servicio repartidos entre Idlib y Afrin, mientras Hayat Tahrir Al-Cham tiene menos de 15.000 y ha visto una oportunidad para salvar a sus fuerzas incorporando a las de Hayat Tahrir Al-Sham, al menos en parte, porque es cierto que algunos dirigentes de Hayat Tahrir Al-Sham se siguen oponiendo a Turquía.

Finalmente, Turquía pretende que el goteo de escindidos conduzca a la autodisolución de Hayat Tahrir Al-Sham y, mientras tanto, los servicios de inteligencia turcos se esfuerzan en Idlib para enfrentar a unos con otros. Si el plan no funciona, entonces las milicias turcas les atacarán con operaciones militares de pequeña escala.

Más del 90 por ciento de los miembros de Hayat Tahrir Al-Sham son sirios a quienes tanto Turquía como Rusia consideran como criminales que deben quedar bajo la responsabilidad del gobierno de Damasco. Por lo tanto, los que no cooperen con el ejército turco en Idlib y violen los acuerdos serán entregados a la policía siria.

El armamento pesado y los camiones de los terroristas que haya en la zona desmilitarizada se entregarán a la policía de Idlib, y no a Turquía, que garantizará la seguridad de las carreteras M5 y M4, ahora bajo el control de Hayat Tahrir Al-Cham, donde tiene cuatro puestos, mientras que los grupos armados apoyados por Turquía tienen dos.

La carretera es una vía fundamental de comunicación para el gobierno de Damasco. Actualmente, los camiones sólo pueden utilizarla pagando un peaje a los grupos en los puestos de control, que Turquía se ha comprometido a eliminar, proporcionando a los camiones un tránsito seguro.

El 31 de julio Turquía utilizó su influencia sobre los grupos que operan en Idlib para retirar un puesto de control que tenía Hayat Tahrir Al-Sham. Era el mayor controlado por ellos en la carretera principal de Alepo a Damasco, una ruta crucial para todas las partes. Turquía demostró que podía hacerlo y ahora los rusos creen que pueden eliminar los otros cuatro puestos de Hayat Tahrir Al-Sham.

El gobierno de Ankara planea reasentar a unos tres millones de refugiados sirios que se encuentran actualmente en Turquía, en el noroeste de Siria, entre Afrin y Jarablus. Pero si Rusia y el gobierno sirio llevan a cabo operaciones militares en Idlib, entonces Turquía llevaría a los refugiados a estas zonas.

Además Turquía está reforzando sus 12 puestos de control en Idlib para el caso de que se reproduzca la guerra. “No abandonaremos nuestras posiciones allí; nos ayudarán a asegurar lo que hemos ganado en el terreno cuando comience el proceso político, incluso si los rebeldes se retiran en caso de un ataque”, añadió un funcionario del Ministerio turco de Relaciones Exteriores.

(*) https://www.middleeasteye.net/news/deal-behind-idlib-deal-890229553

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