Las recientes observaciones realizadas desde el Observatorio Estratosférico para la Astronomía Infrarroja (SOFIA, por sus siglas en inglés) han mostrado que los campos magnéticos ‘atrapan’ el polvo que se acumula en el centro de la galaxia activa Cygnus A y se lo entregan al agujero negro situado en el centro.

El descubrimiento arroja luz sobre los mecanismos que determinan la actividad de los agujeros negros y la pregunta de por qué algunos de ellos son activos y devoran todo lo que haya a su alrededor mientras otros parecen dormidos y no muestran indicios de actividad.

Si bien antes los científicos no podían explicarlo, así como tampoco podían aclarar cómo se forman las nubes de polvo que rodean el núcleo de las galaxias y cómo se mantienen ahí, ahora la respuesta podría hallarse en el campo magnético. Los nuevos datos de SOFIA indican que los campos magnéticos pueden ser responsables de mantener el polvo lo suficientemente cerca para que el agujero negro pueda ‘saciar el hambre’ y devorarlo.

De ahí una de las diferencias fundamentales entre las galaxias activas, como Cygnus A, y más pasivas, como la Vía Láctea, podría ser la presencia o ausencia de un potente campo magnético alrededor del agujero negro.

El fenómeno fue estudiado a través de la cámara de alta precisión HAWC+, que captó las longitudes de onda de infrarrojos. Los campos magnéticos son especialmente difíciles de observar en el espacio y los astrónomos utilizan la luz polarizada para ello.

El estudio fue publicado en julio en la revista The Astrophysical Journal Letters. El autor principal del estudio, Enrique López-Rodríguez, ha comentado que las observaciones obtenidas gracias a HAWC+ “son únicas”. “Nos muestran cómo la polarización en infrarrojo puede contribuir al estudio de las galaxias”, recoge sus palabras la NASA.

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