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Malos modales

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Darío Herchhoren

Son los que tienen los muchachos de los servicios secretos saudíes. Son algo rudos y se ponen nerviosos y en esas circunstancias se les va la mano (y la sierra) y cortan en pedazos a un compatriota dentro de un consulado.

Esto es al parecer lo que le ha pasado al periodista Kassoggi que entró al consulado saudí en Estambul y salió desmermbrado en varias maletas con destino a Riad con el objeto de probar ante el principe Bin Salman un trabajo bien hecho.

Hay que aclarar algunas cosas, ya que la información que vamos sabiendo es cada vez más complicada, y pone más de manifiesto esos malos modales.

Al parecer Kassoggi era sobrino del famoso traficante de armas Adnan Kassoggi que vivía en Marbella y que falleció en 2017. Este individuo fue el organizador del famoso affaire Irán Contra por encargo del otrora candidato a la presidencia de los USA Ronald Reagan.

Pero el sobrino no le iba en zaga. Era amigo personal de Ben Laden y hay fotografías que lo muestran en Afghanistán armado con una metralleta y actuando en combate junto a su compinche.

Es decir que era un hombre al servicio del imperio USA. En el momento de su muerte trabajaba como periodista del Washington Post, que está controlado por la CIA.

Pero todo este escandaloso asunto hay que enmarcarlo en la lucha que el imperio libra contra el presidente turco Erdogan que ha sido víctima de un intento de gole de estado fracasado urdido por la CIA, que fue advertido por el servicio de seguridad de Rusia y que le salvó la vida a Erdogan.

Erdogan ante ese hecho desató una inmensa purga que acabó con la carrera de miles de funcionarios, jueces, catedráticos y periodistas en Turquía y con la supresión de varios diarios turcos opuestos a él.

En Turquía permanece preso un ciudadano USA acusado de espionaje, al parecer que como represalia por la protección del imperio a Fetulah Gulen, un jerarca religioso turco cercano a los Hermanos Musulmanes, que son amigos de los USA.

A raíz de todo esto, el gobierno turco no le permite a los USA usar la base militar de Incirlik, muy cerca de la frontera con Siria y lugar de salida de aviones USA para atacar a Siria. Todo esto ha llevado a Turquía a echarse en brazos de Rusia que es el gran ganador en este complicado rompecabezas.

A su vez, sabiendo la relación especial que los saudíes mantienen con Trump, los servicios de seguridad turcos han introducido micrófonos y cámaras ocultas en el consulado saudí e Estambul que han grabado y filmado las escalofriantes escenas de la muerte de Kassoggi, y las darán a publicidad el martes 23 de octubre.

Esto ha hecho que el gobierno saudí haya tenido que dar explicaciones. Abstrusas explicaciones, que cada vez complican más a ese gobierno en este oscuro crimen de estado. Todo apunta al príncipe Mohamed Bin Salman y ha levantado una verdadera ola de indignación y tanto que personajes como Javier Solana ex secretario general de la OTAN ha dicho que Arabia debe acabar con la agresión a Yemen (ya era hora), y que Alemania deje de vender armas a ese país.

Evidentemente hay un trasfondo geopolítico detrás de todo esto, y es la inquina que siente el imperio contra Irán, y a que Arabia Saudí es el vicario de una polítia agresiva contra la nación persa. Es posible que estemos asistiendo a un cambio de gobierno en Arabia. Ya Trump, hace muy pocos días lo dijo. Si quitamos nuestro apoyo a la monarquía saudí, duraría quince días. Y lo dijo en esos términos siempre tan diplomáticos y tan propios de Trump.

Llama la atención el costado mafioso que tiene todo esto. La muerte y el desmembramiento del periodista, y luego las condolencias de la familia real saudí para con el hijo del muerto, el accidente y muerte de uno de los carniceros y las promesas de castigo a aquellos “que actuaron por su cuenta”. Todo ello huele a crimen mafioso. En fin, veremos cosas raras en los próximos días.

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