Un avión de combate F-15 de la OTAN se acercó provocativamente a una aeronave del escuadrón aéreo especial ruso que transporta a los altos mandatarios rusos.

Un avión de combate ruso Sujoi Su-27 tuvo que intervinir rápidamente para obligarle a distanciarse del escuadrón.

Otra aeronave estadounidense, el avión espía P-8A Poseidón, llevó a cabo una misión de patrulla en una “peligrosa cercanía” de la frontera rusa.

Además de las funciones de reconocimiento, el P-8A Poseidón podría haber sido armado y haber alcanzado a buques o submarinos, dijo el Senador Viktor Bondarev, Presidente de la Comisión de Defensa y Seguridad de la Cámara Alta de Rusia.

El senador ruso asegura que el avión fue interceptado por un avión de combate Su-27, sin que ningún miembro de la tripulación resultara herido.

“Ciertamente, si el avión estadounidense hubiera violado el espacio aéreo ruso, el incidente podría haber tenido cualquier resultado y, en ese caso, el uso de armas habría estado plenamente justificado por la situación”, dijo el senador.

El Ministerio de Defensa ruso había anunciado previamente que un Su-27 había interceptado un Poseidón P-8A sobre el Mar Báltico, sin especificar la fecha del incidente. El 29 de enero publicó las imágenes en un video.

El miércoles, el sitio web PlaneRadar que rastrea los vuelos de los aviones militares anunció que tres aviones espía estadounidenses, un Boeing RC-135V, un Boeing P-8A Poseidon y un Lockheed ЕР-3Е Orion (Aries II), habían realizado misiones cerca de las frontera rusa en el Mar Negro.

Bondarev añadió que, además, en el Pentágono se jactan de las provocaciones que llevan a cabo, “tanto en el aire como en el mar”.

 

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