Darío Herchhoren.—  Hay algunos estados que a través de su historia parecen destinados a producir graves desgracias a si mismos y a la humanidad. Tal es el de la nación alemana, y también de los EEUU.

Por ahora solo me referiré a la nación germana, pero prometo para dentro de poco escribir sobre el país de la Coca Cola, y de su nefasta política desde su propio nacimiento como nación.

En 1885, el kaiser Guillermo primero de Hoenzhollern, y su canciller Otto vn Bismarck convocaron a una conferencia en Berlín a todos los estados europeos que tuvieran colonias en Africa, para resolver el futuro de Africa y de los africanos. Pero sin los africanos. Esto revela el concepto democrático que tendría dicha conferencia. Allí, literalmente se repartieron el continente, y en ese reparto Alemania fue premiada con Namibia y Togo. Estos territorios permanecieron en poder de Alemania hasta su derrota en la primera guerra mundial, hasta que las perdieron como consecuencia del Tratado de Versalles de 1919.

En ese año, los triunfadores en la contienda, y principalmente Francia y el Reino Unido, impusieron al vencido pesadas indemnizaciones de guerra, que sumieron en la miseria al pueblo alemán, y crearon además las condiciones para el surgimiento del nazismo.

La existencia de la URSS a partir de la revolución bochevique de 1917, hizo sonar todas las alarmas, ya que era la primera vez en la historia de la humanidad que la clase obrera tomaba el poder realmente en un estado, y para mayor temor de las burguesías europeas, en un estado que ocupaba 22 millones de kilómetros cuadrados, o sea la sexta parte del planeta. Era para infundir mucho miedo, y la tentación fascista estaba a mano. Los imperialistas franceses, ingleses, italianos, japoneses y norteamericanos, se pusieron manos a la obra, y tropas de 26 ejércitos atacaron a la URSS con la intención de ahogar en sangre al nuevo estado. Les salió mal. La URSS pudo derrotar a todos sus enemigos, y la revolución se consolidó.

Pero la clase obrera alemana simpatizaba con la URSS, y hacía falta torcer esas simpatías. Las grandes burguesías conspiraron contra la República de Weimer, que era así como se llamaba a la República Alemana surgida de las ruinas del viejo imperio alemán y comenzaron a fraguar la posibilidad de apuntalar a los grandes capitales alemanes, invirtiendo grandes cantidades de dinero en las industrias germanas. Es así como General Motors, compra la automotriz Opel, la empresa química Duperial del grupo Dupont de Nemours compra la Farben Industries, General Electric compra AEG, y la United Steel Corporation invierte en Thyssen Group. Todo esto lo compran a precio de saldo por el hecho de que el marco alemán pierde todo su valor frente a monedas como el franco francés, el dólar o la libra esterlina. Para dar una idea de la ruina alemana baste decir que un sello de correos alemán para una carta simplellega a costar ¡200 millones de marcos!

Pero a nivel político Adolf Hitler, un personaje oscuro, junto a un grupo de incondicionales dirigido por el general Ludendorf, intenta un golpe de estado en Munich, y es detenido y encarcelado. Pero muy poco tiempo después y una vez cumplida una parte de su condena, Hitler es liberado, y junto a otros fascistas como él, fundan el Partido Nacional Socialista Alemán, conocido como Partido Nazi, que cuenta con un gran apoyo económico del gran capital alemán ya mezclado con capitales foráneos.

Lllegamos así al año 1933, en que tras una campaña electoral donde los nazis contaron con la ayuda del ejército, del gran capital, de la policía y desatando una cadena de actos terroristas y de intimidación de la población, se imponen y Hitler es designado canciller de Alemania por el general Hindenburg, presidente de Alemania, ya en estado de demencia senil.

Los grandes capitales europeos saben que Alemania está sometida a restricciones militares por el tratado de Versalles, con expresas prohibiciones de fabricar cañones que pasen de determinados calibres, no pueden construir buques de guerra que pasen de 10 mil toneladas, ni blindados. Pero burlan todas esas limitaciones, porque su intención era lanzar a los alemanes contra la URSS. Pero esto también tiene sus costos. Una vez terminada la guerra civil en España, y probada la eficacia de sus armas todo el armamento alemán en manos de su ejército renovado, se emplea en desatar una nueva guerra, que también afectaría a sus «benefactores». El ejército nazi ocupa los sudetes en Checoeslovaquia, ocupa Polonia, invade Holanda, Bélgica y finalmente Francia, y ataca a Inglaterra. Esto no era lo convenido, que era atacar a los enemigos de clase que estaban en la URSS. Pero el estado nazi tiene sus propios objetivos y sueña con un nuevo imperio alemán, y convertirse en el dueño de toda Europa.

Y finalmente se produce el ataque a la URSS en 1941, penetrando profundamente en su territorio, causando daños irreparable en la economía soviética y causando gran número de muertos, heridos y mutilados de guerra.

La segunda guerra mundial se llevó la vida de 60 miilones de seres humanos, y la URSS aportó casi la mitad de esos muertos. Tuvo entre 26 y 27 millones de muertos en general jóvenes.

Pero la URSS se defendió brillantemente, y en la famosa batalla de Stalingrado produjo la inflexión de la guerra. Ello significó que la URSS capturó a 250 mil prisioneros junto a 23 generales del ejército agresor. Entre ellos estaba Von Paulus, que firma la rendición de los nazis en Stalingrado frente a los mariscales soviéticos Zhukov, Greschko y Rokossovsky. Hay que destacar que Von Paulus es reeducado y luego se convierte en el ministro de defensa de la República Democrática Alemana.

Esa batalla dió paso luego a la batalla de Kursk, la batalla de tanques más grande de la historia, donde 4500 tanques soviéticos dieron cuenta de los panzer alemanes. Esto significó que la URSS pasaba definitivamente a la ofensiva y que ya no pararía hasta llegar a Berlín.

Se ha querido empañar la gran victoria soviética sobre el nazismo con argumentos tales como que los alemanes no ganaron por el frío, el barro y las nevadas. Totalmente falso. Los soviéticos lucharon en el mismo frío, barro y nieve. Y triunfaron.

La URSS tomó cerca de un miilón y medio de prisioneros alemanes, y los alimentó y vistió mientras duraba su cautiverio: pero a cambio esos prisioneros debieron trabajar para ayudar a reconstruir lo que habían destruido. Siempre se acusó a la URSS de haber “utilizado” a esos prisioneros, pero era lógico que repararan aunque sea en parte los daños ocasionados.

Asimismo, las tropas soviéticas al entrar en Alemania capturaron a miles de técnicos que habían sido utilizados contra la URSS, y que como consecuencia de ello debían compensar con su trabajo lo que habían hecho.

La empresa Opel fue desmantelada y toda su matricería, maquinaria y utillaje fue llevada a la URSS, y allí se fabricaron los modelos Cadete y Kapitan, que eran dos automóles que se fabricaron en la Unión Soviética bajo la marca Moskvich (Moscovita), y que luego dió lugar a la marca Lada.

Lo mismo ocurrió con la industria química alemana. Los laboratorios Schering, Merck, Bayer y Boeringer, que utlizaron a prisioneros en campos de concentración para experimentar como si fueran cobayas humanas, fueron llevados a la URSS como botín de guerra, y sirvieron para fabricar los medicamentos que la población soviética necesitaba imperiosamente.

La historia a veces tiene estas cosas. La nación alemana en su devenir histórico y gobernada por la vieja nobleza, travestida al día de hoy en los grandes capitales de la industria germana ha producido a la humanidad grandes sufrimientos al ser la responsable de haber desatado las dos grandes guerras, que tanto luto derramaron sobre la humanidad.

Estos son los daños colaterales causados por una clase dedicada a la rapiña.

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