El grupo de combate del portaviones USS Abraham Lincoln en el mar Arábigo, el 17 de mayo de 2019 Brian Wilbur / Navy Office of Information / AFP

Durante mucho tiempo, las acciones de Washington hacia Teherán han estado dirigidas hacia la provocación de una guerra, ha declarado este martes el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov.

«Estamos viendo durante mucho tiempo los continuos intentos de Estados Unidos para aumentar la presión política, psicológica, económica y militar sobre Irán«, ha afirmado. «Este tipo de acciones, creo, son bastante provocativas. Solo pueden evaluarse como una línea deliberada para provocar una guerra«, agregó.

Además, Riabkov ha expresado las serias preocupaciones de Moscú por los planes de Estados Unidos de enviar alrededor de 1.000 soldados más a Oriente Medio. «Partimos del hecho de que aún no se ha tomado una decisión final con respecto a los posibles despliegues adicionales de EE.UU. en la región, solo hay filtraciones preliminares y algunas señales públicas», indicó.

«Pero, aparentemente, el asunto realmente se está dirigiendo hacia un fortalecimiento y aumento adicional de la agrupación de fuerzas y activos de EE.UU. en la región«, puntualizó. El viceministro hizo hincapié en que este movimiento causa «una gran preocupación» en Moscú.

Riabkov advirtió que esta «concentración de grandes fuerzas y activos aumenta los riesgos de colisiones y exacerbaciones no deseadas» en la región.

1.000 tropas adicionales

El secretario interino de Defensa de EE.UU., Patrick Shanahan, anunció este martes el despliegue de nuevas tropas en Oriente Medio mientras aumenta la tensión entre Washington y Teherán.

«He autorizado aproximadamente 1.000 tropas adicionales con fines defensivos para abordar amenazas aéreas, navales y terrestres en Oriente Medio», aseveró Shanahan, indicando que la decisión fue tomada en consulta con el Estado Mayor estadounidense y la Casa Blanca.

La semana pasada se había reportado que el equipo de seguridad nacional del presidente estadounidense, Donald Trump, tenía previsto estudiar el aumento de su presencia militar en la región tras el ataque sufrido por dos barcos petroleros en el golfo de Omán, del que EE.UU. y algunos de sus aliados responsabilizan a Irán.

Ahora, el jefe del Pentágono menciona «confiables y creíbles» reportes de Inteligencia de que los «recientes ataques iraníes» corresponden a una amenaza contra el país norteamericano. «EE.UU. no busca conflictos con Irán. Hoy se está llevando a cabo esta acción para garantizar la seguridad y el bienestar de nuestro personal militar que trabaja en toda la región y para proteger nuestros intereses nacionales«, señaló Shanahan, agregando que el Pentágono podría modificar los futuros niveles de tropas en la región.

Desde Irán, por su parte, tachan de «infundadas» las acusaciones en torno a los petroleros en el golfo de Omán, y niegan categóricamente que la República Islámica tenga alguna relación con el suceso.

El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, ha calificado los incidentes de «sospechosos», y asegura que las acusaciones por parte de Washington, «sin una pizca de evidencia objetiva ni circunstancial», tienen como fin «sabotear»los esfuerzos diplomáticos del país persa.

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