Dario Herchhoren.— La nación turca, heredera del antiguo imperio otomano, y obra de Mustafá Kemal “Ataturk” (El padre de los turcos) siempre se ha debatido entre considerase un país europeo, o ser un país asiático. Y esto no significa la pertenencia a un determinado continente; hecho que por cierto es una mera convención. En sus entrañas significa ser un país avanzado, moderno y vinculado a los centros de poder mundial; o ser un país dependiente, ir a la zaga de las grandes potencias y ocupar un puesto subalterno en el concierto de las naciones.

Al fin de la primera guerra mundial, el imperio otomano al que se llamaba “el enfermo de Europa” había sido derrotado junto a los paises centrales (Austria y Alemania) Ello significó el fin del imperio otomano, que se redujo a lo que es el actual territorio de Turquía.

Ante esta situación y el total desbarajuste producido en la nación turca un grupo de militares patriotas encabezados por Mustafá Kemal (Los jóvenes turcos) toman el poder y fundan una nueva Turquía. Obligan a cortarse la barba a los hombres, se prohiben los vestidos a la oriental (se hace obligatorio el uso de que trajes con chaqueta y el uso de corbatas) se separa el clero del estado; el estado pasa a ser laico y quedan abolidas las costumbres otomanas tales como los matrimonios concertados, la circuncición de los hombres, la enseñanza primaria se hace obligatoria, se hace un nuevo alfabeto con letras latinas; y el ejército pasa a ser el verdadero motor del país. Mustafá Kemal visita la URSS en 1921, y aplica en Turquía algunas de las medidas aplicadas por el estado soviétivo; tales como la expropiación de los grandes latifundios, el pase al control del ejército de las fábricas de material estratégico, se crea una empresa estatal de petróleo, y el estado se hace cargo de la electricidad, las comunicaciones telegráficas y los puertos. Se permite una banca privada, pero bajo control del estado.

Todo cambia en Turquía, pero todo sigue más o menos como estaba.

¿Por qué pasó esto? Simplemente por el hecho de que a pesar de las buenas intenciones de Ataturk, no había en Turquía una herramienta política que aglutinara a los sectores populares y los movilizara para respaldar esos ambiciosos cambios.

La vieja oligarquía vuelve a ocupar los cargos de decisión; y el problema kurdo no se termina de resolver dando autonomía a ese pueblo, lo cual significa un conflicto interno permanente, y que no se ha resuelto hasta ahora mismo.

A la muerte de Ataturk, los militares son corrompidos por los británicos, y al finalizar la segunda guerra mundial, son los EEUU quienes reemplazan a los británicos y someten a su control a la República turca. La política interior de Turquía malgasta enormes sumas de dinero, bienes y hombres para reprimir a los kurdos, en un conflicto interminable, que es siempre azuzado y empujado por los EEUU, que están detrás de los kurdos para no permitir nunca que ese conflicto se acabe.

Los diversos gobiernos turcos posteriores a la segunda guerra mundial se han alineado siempre con los EEUU, y Turquía es un miembro de la OTAN muy impostante, ya que posee el mayor ejército de esa organización.

Hubo luego de la segunda guerra mundial una sola excepción, que fue el gobierno de Adnan Menderes, que intentó romper el dogal que lo uniía a los EEUU, que terminó con la vida de Menderes en la horca.

Sus sucesores, Turgut Ozal y Tansu Ciller, y los gobiernos militares que hubo entre medias, se caracterizaron por su servilismo hacia los EEUU, y su represión contra el movimiento obrero, el encarcelamiento y muerte de los líderes populares, y sus flirteos con la Unión Europea para que Turquía sea admitida como socio de esa unión.

No ha sido esto posible, ya que los miembros de la UE, han hecho saber a los gobiernos turcos que la UE es un club cristiano, y que no hay lugar para ellos.

Todo esto hasta la llegada de Abdullah Gulen y Recep Tayip Erdogan al gobierno de Turquía.

Estos dos políticos y conocidos estafadores, asociados con el ministro de exteriores turco Mevlut Cavusoglu, son los propietarios de todas las fábricas que falsifican las grandes marcas europeas tales como relojes Rolex, ropa de Lacoste, perfumes de Dior, etcétera, y que se venden en Europa a precios bajos, han logrado hacerse con el poder; pero en una pelea interna entre Gulen y Erdogan, este último consiguió desplazar al primero y luego de una elecciones discutidas.

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