miércoles, octubre 21, 2020
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Ángeles Maestro: «Ilegalizar a los comunistas es la primera medida de la burguesía antes de recurrir a la represión»

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Con una significativa sordina mediática, el parlamento europeo aprobaba en días pasados una resolución anticomunista que abre de par en par las puertas para devolver a la clandestinidad a quienes continúan defendiendo un proyecto político que aspira a construir una sociedad sin clases y en la que se logre superar la explotación del hombre por el hombre.

Aprobada con 535 votos a favor, 66 en contra y 52 abstenciones, equipara el comunismo con el nazismo, culpando a ambas «ideologías totalitarias» de haber provocado la 2º Guerra Mundial y de todos «los crímenes» cometidos en esa contienda.

La resolución de la Cámara de la UE sugiere tanto la «prohibición» de la expresión pública de la ideología comunista, como de la circulación de los símbolos asociados a la misma, recordando que «varios países europeos» ya han dado este paso.

Sobre las gravísimas implicaciones que puede tener esta iniciativa hablamos con la dirigente de la organización revolucionaria Red Roja, Nines Maestro.

Nines, ¿qué primera aproximación podrías hacer a esta resolución aprobada por el Europarlamento, que comienza por equiparar al comunismo con el nazismo, afirma que ambos fueron responsables de la 2º guerra y además insta a «castigar los crímenes perpetrados por el estalinismo» como antes se hizo «en Nurenberg con los del nazismo»?

—Lo primero que se debe señalar es que se trata de una las mayores infamias cometidas contra la verdad histórica y contra quienes más y mejor combatieron a los nazis durante la 2ª Guerra Mundial. No se puede calificar más suavemente una falsificación que niega la participación absolutamente decisiva de la URSS en la destrucción del fascismo, que se produjo mientras la llamadas «democracias occidentales» se mantenían cruzadas de brazos esperando ver cómo los nazis destruían la Unión Soviética. Es un hecho histórico conocido por todos que estuvieron retrasando la apertura del Frente Occidental de la guerra para tratar de evitar que fuera la URSS la que entrara en Berlín para acabar definitivamente con el III Reich, cosa que finalmente no lograron impedir.

Este revisionismo histórico interesado niega también la participación decisiva de otras organizaciones en la guerra. Por poner solamente algunos ejemplos, de los partisanos en la liberación de Italia, o de los comunistas que participaron en la liberación de Francia y de varios campos de concentración nazis.

Y, sin embargo, la resolución ha sido aprobada de forma abrumadoramente mayoritaria por el Parlamento Europeo.

—Esta resolución lo que hace es mostrar la verdadera cara de la Unión Europea y poner de manifiesto lo acertada que es la frase que recuerda que «un fascista no es más que un burgués asustado». El fascismo no es ninguna tormenta de verano que surja de manera inesperada, sino que es el recurso del capitalismo, de la burguesía, cuando ésta ve sus intereses amenazados. La historia demuestra que no ha existido ni una sola experiencia en la que se hayan intentado adoptar decisiones democrática que supusieran la expropiación de la propiedad privada en la que no se haya respondido con un golpe de Estado. El totalitarismo de la dictadura de la burguesía en el capitalismo es total y la apariencia democrática de su régimen político solo se mantiene mientras le resulta útil.

Aquí podríamos recordar que el Tratado de Maastrich o el de Lisboa establecen claramente que no se admite en el marco de laUnión Europea, con independencia de lo que pudieran elegir los pueblos de estos países, otra forma económica que no sea la capitalista.

Pero la Unión Europea se reclama como defensora de los valores democráticos y los Derechos Humanos.

—Ante las declaraciones, yo prefiero remitirme una vez más a los hechos. La connivencia de la Unión Europea con el fascismo no se manifiesta solamente con una resolución como la que estamos analizando, propuesta por europarlamentarios de la extrema derecha. Se ha visto también, nítidamente, con su participación en Golpe de Estado de Ucrania y su apoyo a los fascistas de ese país que son ni más ni menos que los seguidores de Stepán Bandera.

En cualquier caso, ahora parece que se da un paso más, con la amenaza cierta de establecer un marco legal que pudiera dar lugar a la prohibición de los partidos comunistas, de sus ideas y hasta de sus símbolos. 

—Eso es una realidad que más nos vale asumir para estar preparados. Aunque es evidente la debilidad actual de las organizaciones comunistas, la burguesía tiene memoria y sabe que, históricamente, quienes han sido capaces de luchar hasta el final contra el fascismo han sido precisamente las organizaciones comunistas. En mi opinión este rebrote anticomunista tiene un carácter preventivo, motivado por el miedo a un nuevo estallido de la crisis, al pueblo y a la clase obrera. Se sabe que esta crisis puede tener nuevamente dimensiones enormes, y aunque el estallido puede producirse dentro de un mes o de un año, sin duda va llegar, y no va quedar más recurso que el de la represión para enfrentarse a una demandas sociales que cada vez serán más acuciantes. El último recurso de la burguesía en esas circunstancia es justamente el fascismo, y como lo comunistas son quienes mejor lo han enfrentado siempre, su ilegalización siempre ha sido el primer paso dado por la burguesía, antes de recurrir a la violencia más expresa.

Hoy quizá no sean muchos los que lo recuerden, pero un hito fundamental para imponer como «sentido común» la supuesta identificación entre el «fascismo y el comunismo», en la que se fundamenta la resolución aprobada por el Europarlamento, fue la muy promovida obra «Los orígenes del totalitarismo», de la filósofa alemana Hannah Arendt. Una autora que, paradójicamente, sigue siendo referente para ciertos sectores progresistas y que hoy se sabe que fue una de las intelectuales que sirvió a la «Guerra Fría Cultural» financiada por la CIA para combatir el comunismo. 

Sin duda, el libro «La CIA y la Guerra Fría Cultural» de Frances Stonor Saunders, al que aludes en tu pregunta, habría que desempolvarlo y darlo a conocer, para que la gente supiera la cantidad de intelectuales y escritores, supuestamente de «izquierdas», que estaban financiados por los Servicios de Inteligencia de EE.UU. y y cumplieron un papel absolutamente clave en toda la construcción de un anticomunismo visceral que hoy sigue operando en las mentes de millones de personas. Por supuesto que esta batalla ideológica es fundamental. Es la que prepara el terreno, promoviendo un consenso suficiente para justificar la represión.

Por otro lado, también contribuyen a la imposición de este anticomunismo una supuesta izquierda «ni-ni» que, amparada en una supuesta equidistancia con respecto a lo que sucede en países como Libia o Siria, y también con otros pueblos y naciones, en realidad es cómplice de los crímenes del imperialismo y el capitalismo.

¿Te parece, entonces, que podemos enfrentarnos, en breve, a una situación parecida a la de la histórica Caza de Brujas?

—La represión y la criminalización creciente de cualquier disidencia o resistencia ante esos crímenes apunta en esa dirección. Me viene ahora a la cabeza, sin ir más lejos, la imputación a dos compañeras y a mí misma por una presunta «financiación del terrorismo» que hemos recibido por parte de la Audiencia Nacional. Por recoger fondos que enviamos a Palestina con el objeto de reconstruir los destrozos efectuados por los bombardeos de Israel nos acusan de «financiar el terrorismo», mientras que los que invaden y bombardean disfrutan de una total impunidad y tienen todo el apoyo de Occidente.

En el momento actual recuerdo también el poema de Martin Niemöller, que se suele atribuir a Bertolt Brecht:

«Primero vinieron por los socialistas, y no dije nada,
porque no era socialista.
Luego vinieron por los sindicalistas, y no dije nada,
porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los judíos, y no dije nada,
porque yo no era judío.
Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí.» 

Nos encontramos ante una terrible ofensiva que no va solamente contra los comunistas, sino contra el conjunto de la clase obrera y es cuestión de superviviencia que seamos capaces de articular una respuesta contundente.

 

(Canarias Semanal)

2 COMENTARIOS

  1. Así es,y sin embargo no somos capaces de levantar la fuerza que pueda enfrentarse al monstruo.¿Qué debe ocurrir para que todos los que nos consideramos comunistas-en especial la dirigencia-dejemos a un lado las diferencias?

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