Hoy no es un secreto que la juventud constituye el blanco predilecto de la subversión contra nuestro país. Foto: Radio Cadena Agramonte (RCA)

Leidys María Labrador Herrera.— Es una política carente de sustento, que en casi seis décadas de existencia ha traspasado todos los límites posibles en materia de Derecho Internacional, de relaciones comerciales, de política exterior. Como una infección descontrolada, contamina los espacios más insospechados, causando daños económicos extremos a la Mayor de las Antillas.

Sin embargo, su objetivo jamás cumplido, y sin posibilidades de realización en el presente y el futuro, es que la asfixia económica de la Isla implique una renuncia de los cubanos a su sistema social. En otras palabras, convertir las carencias materiales que provoca en un móvil para hacer creer que el socialismo es incapaz de proveer al ser humano de las condiciones imprescindibles para su realización.

«Entre los objetivos esenciales del bloqueo económico y financiero de ee. uu. contra Cuba está también lograr un impacto negativo en la ideología de los cubanos. Tratan de modificar la realidad objetiva que viven nuestros ciudadanos para que estén descontentos, insatisfechos de esa realidad. Los clásicos del Marxismo nos enseñaron que la conciencia social no es más que el reflejo de la realidad que vive el hombre, y si esa realidad no suple las expectativas de la persona, pues eso tiene un impacto directo en su ideología».

Así expresó a este medio Vicente Machado Rondón, jefe del Departamento de Ciencias Sociales de la Escuela Provincial del Partido en las Tunas (epc) Jesús Suárez Gayol, centro al que llegó Granma en busca de algo más que el impacto económico del bloqueo: su impacto ideológico.

«Ese genocidio está pensado para afectar el grado de satisfacción de las personas, su realización personal, su alegría, su disposición para el trabajo y, por ende, persigue limitar el acompañamiento al proceso revolucionario, objetivo que no han podido cumplir por la profundidad de los valores y las convicciones que sustentan a nuestra sociedad», concluyó Machado Rondón.

Para Francisco Ariel Barbán Jiménez, profesor y secretario docente de dicho centro, el bloqueo tiene repercusión en todas las esferas de nuestras vidas, «porque es innegable que una barrera de esa índole repercute en las expectativas de desarrollo del país, pero también en las expectativas de desarrollo personal, individual.

«Hemos enfrentado una situación coyuntural, relacionada con la disponibilidad de combustible, producto a medidas adoptadas por el Gobierno de Trump, eso lo vivimos como concepto de país, de nación, pero tuvo un impacto muy fuerte en las familias, en los hogares, dígase, por ejemplo, la falta del ómnibus necesario para llevar a una persona al trabajo o a un niño a su escuela. Y es ahí donde se observa con más crudeza, al interior de la familia cubana».

Más de 20 millones de dólares, una cifra nada despreciable, invierte el Gobierno estadounidense para la subversión en nuestro país, ello implica un ataque permanente para socavar los pilares morales de la sociedad. El bloqueo también sirve de plataforma para ese fin, como expresa Belkis de la Caridad Herrera, profesora de la epc.

«Hoy no es un secreto que la juventud constituye el blanco predilecto de la subversión contra nuestro país y es un ataque que casi nunca es de manera directa, sino simbólica, por medio del acceso a las nuevas tecnologías, con la imposición de estereotipos capitalistas. Utilizan las carencias materiales generadas por el bloqueo como un argumento para desacreditar al país, para pintarlo como una sociedad atrasada, sin posibilidades de desarrollo, y hacer valer así su “sueño americano”, cuando en realidad es esa política el principal obstáculo para alcanzar nuestras metas».

Sin embargo, esos horizontes son irrenunciables, porque más allá de lo que sutil e hipócritamente llaman «embargo» está la voluntad de hacer de todo un pueblo; una idea que, desde la perspectiva de Manuel Pérez Pupo, profesor del Departamento de Ciencias de la Dirección, deben tener clara nuestros cuadros, como ha dicho el Presidente Miguel Díaz-Canel.

«Los cuadros de hoy han nacido en su mayoría bajo los efectos del bloqueo. Por lo tanto, no vivieron quizá los momentos coyunturales de la historia hasta el año 59, pero sí tienen una experiencia personal de lo que ha sido enfrentar este genocidio. Saben de carencias materiales, saben del impacto en la economía, incluso en sus propias entidades, pero lo que no puede pasar es que renuncien por eso a la creatividad, a la iniciativa. Su misión es también persuadir, dialogar con las personas, pero sobre la base de su propio convencimiento. Es por eso que nuestro Presidente insiste tanto en que los cuadros son más que administrativos, orientadores políticos e ideológicos».

Ernesto Gutiérrez Delgado, Yadir Santiesteban Ramírez y Dayamí Morales Ortega son jóvenes que se forman como reservas de cuadro de nuestras organizaciones políticas y de masas. Ellos ya asumen que la lucha contra el bloqueo se libra también en el plano ideológico, y hacia esa premisa pretenden enfocar su trabajo.

«Estamos hablando de una política imperial que ya tiene casi 60 años y cuyos daños económicos son enormes, pero el impacto humanitario es aún mayor. No estamos ajenos a que las generaciones más recientes que no vivieron ni siquiera el llamado periodo especial, no tienen toda la percepción de lo que significa realmente el bloqueo, y los cuadros políticos debemos estar atentos a eso, para llegar a la conciencia, para hacerles saber que el bloqueo es real».

La opinión de Ernesto Gutiérrez la comparte también Yadir Santiesteban: «Se necesita mucha información, mucho diálogo. Del mismo modo en que no nos hemos cansado de denunciar el bloqueo, de llevar esa denuncia ante la onu, tampoco podemos cansarnos de enfrentarlo cada día desde dentro, con la disposición de todos. Eso implica que debemos estar firmes en nuestros ideales y en nuestras convicciones».

Dayamí Morales, por su parte, sabe que es esa una prioridad para los cdr, la mayor organización de masas del país. «Yo creo que el barrio, la comunidad, son espacios donde puede verse también el impacto del bloqueo, dígase en la escuela, en el consultorio médico, en la farmacia. Eso puede ser objeto de manipulaciones, y nos toca evitar que nuestra gente se confunda. El pueblo debe conocer siempre que la Revolución no se escuda en los problemas, sino que busca constantemente las soluciones para enfrentarlos. El bloqueo no es la excepción».

Cuba es y será un país de esperanzas, de mucho sacrificio y talento, de poner el pecho ante las dificultades. El bloqueo no podrá nunca cambiar eso. Estamos preparados para mirarle a los ojos al imperio, cada vez que traten de doblegarnos, y decirle que la dignidad y los principios no son monedas de cambio, más aun cuando el ser humano conoce a fondo el significado de ser libre.

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