Según ha informado este sábado el diario oficial Rossiyskaya Gazeta, el misil aire-tierra Kinzhal fue lanzado por el avión de combate ruso MiG-31K contra un blanco en la región protegida de Pemboi, cerca de la localidad de Vorkut, en el noroeste de Rusia.

La prueba tuvo lugar a mediados del mes de noviembre, en la que el misil alcanzó una velocidad de 10 Mach (casi 10 veces más rápido que la velocidad del sonido) y apuntó “con éxito” contra su objetivo en el terreno, según explican al periódico dos fuentes del sector militar-industrial de Rusia.

El informe agrega también que los cazas MiG-31K armados con Kinzhal llevan a cabo tareas en el Distrito Militar del Sur de Rusia. Este caza es capaz de acelerar a Mach 2,3, lo que proporciona al misil la velocidad de lanzamiento necesaria.

Los misiles hipersónicos Kinzhal son una variante para la aviación del complejo Iskander que pueden atacar tanto objetos en la tierra como en el mar. El alcance de vuelo del misil es de 2000 kilómetros y el peso de la unidad de combate es de 500 kilogramos.

El Kinzhal forma parte de una serie de innovaciones armamentísticas presentadas el 1 de marzo 2018 por el presidente ruso, Vladimir Putin, al pronunciar su mensaje a la nación ante ambas cámaras de la Asamblea Federal rusa.

Por el momento, se mantiene mucho secreto en torno a las capacidades del nuevo cohete ruso, pero se espera que en el futuro también tenga una versión de basificación en buques de guerra.

La prueba de misil en el Ártico tiene suma importancia para Rusia, en momentos en los que varios países occidentales, en especial Estados Unidos, han intensificado sus intentos para dominar esta zona estratégica por sus grandes reservas de hidrocarburos.

Rusia informó en 2017 un plan para reforzar su presencia militar en el Ártico, como parte de los planes de Putin para proyectar el poder militar ruso hacia un nivel no visto desde la época de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

La tensión entre las dos potencias mundiales ha tomado un tono aún más retórico después de que Washington anunciara el 2 de agosto, la retirada oficial de su país del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), firmado en 1987. Putin, a su vez, advirtió de acciones simétricas, si EE.UU. desarrolla misiles prohibidos en el INF, al tiempo que llama al diálogo para evitar “riesgos” a nivel mundial.

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