Chabacaneria.

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Juan Luis Corbacho.— No tengo muy claro si los señores de la R.A.E. tienen muy claro lo que significa (1. f. Falta de arte, gusto y mérito estimable. 2. f. Dicho bajo o insustancial.), pero yendo al contenido de lo que a los de a pie entendemos, este país es chabacano, pese a nuestro arte con mayúscula.

Desde que la gente gritaba por las calles viva la inquisición muera la libertad hasta el espectáculo de futbolistas y toreros, y sobre todo, pasando por una parte de los políticos y empresarios de este país.

La señora Rita Barberá era chabacana con su i, sus visitas papales, su Fórmula 1 y su providencial muerte por infarto cuando tenía que declarar (no me meteré con el tema judicial, no sea que me larguen una demanda); lo es Susana Díaz que parece una verdulera con su discurso falto de contenido, sí, pero chillón, que así es como le votan la gente del pueblo (y perdón por las verduleras, que como gente del pueblo de verdad sí me merecen respeto), ya no hablemos de la caterva voxiana, que entre todos no suman un cerebro, pero chillan y echan cojones y viva España.

Somos chabacanos desde el momento que encendemos la televisión y superamos a todos los países en ediciones de Gran Hermano, Mujeres y hombres y viceversa, Islas desiertas y sobrevivientes en pelotas, y tantos otros reallity shows que muestra la tv, que si lo ponen es porque hay «amebas» que los ven (digo yo).

Somos chabacanos cuando le damos pábulo a artistillas, futbolistas y toreros cuya educación media es como mínimo dudosa.

O a monarcas, que para ejemplo del pueblo, cazan elefantes (miembro de honor de la World Wildlife Foundation, ahí es ná el campechano), mujeres hermosas y dios sabe si cuentas en Suiza (ya saben, sin afirmar nada, no sea que caiga otra demanda).

En este hermoso país, hemos sufrido el peor de los males, el triunfo de la incultura disfrazada de populismo chabacanero, la falta de cultura propiciada por la dictadura fascista que los continuistas de la Transición han elevado al rango de ley, la LOGSE (con su ESO primero) y la LOMCE (ley Wert de educación). Cada vez se empobrece más la cultura. Quitamos la historia, la filosofía y las ciencias sociales en general, pero muchas lenguas distintas, que digamos “Oh my god que buenas están las armondigas” “O voulez vous tomar otro Martini?” No seremos seres pensantes, pero como camareros no tenemos precio.

Y con todo esto, qué les dejamos a las generaciones futuras? Lo que el capital quiere dejar: ignorancia, desinformación, miedo.

En Cuba, hay telenovelas, no son de mi gusto, pero no hay chabacanería, y si la hay es de los contrarrevolucionarios, de los que se venden al dólar, como aquí, vaya.

En la URSS no había reallity shows, en Corea (la única, que la otra es un invento como Panamá) tampoco, ni tampoco en los “países oprimidos” por el telón de acero, no como nosotros países libres que podemos elegir que telebasura ver. Pero eso sí, no se te ocurra educarte, formarte y pensar, que si quieres título te puedes ir a la Juan Carlos I. O peor aún, te puedes volver comunista…es lo que ocurre cuando eres clase obrera y te formas.

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