Degollamientos de menores, asesinatos de mujeres y torturas de campesinos: lo que destapó el informe de crímenes de tropas australianas en Afganistán

Además de los 39 asesinatos documentados, hay descripciones de muchas otras atrocidades, detalladas por militares bajo condición de anonimato.

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Este jueves, el jefe de la Fuerza de Defensa de Australia (FDA), Angus Campbell, presentó un informe del inspector General de las FDA, Paul Brereton, sobre asesinatos de no combatientes, perpetrados por las Fuerzas Especiales del país en Afganistán entre los años 2005 y 2016.

En total, la investigación verificó 39 casos de ejecuciones delictivas e identificó a 25 militares vinculados a estos actos, calificados por Campbell como “posiblemente el episodio más vergonzoso en la historia militar de Australia”. No obstante, la versión difundida al público incluye indicios de que tal práctica podría haber sido empleada más ampliamente.

El informe de Brereton cita dos reportes de la socióloga australiana Samantha Crompvoets, basados en entrevistas que “muchos miembros del Comando de Operaciones Especiales y partes interesadas externas” le concedieron bajo condición de anonimato.

Un soldado australiano en un desierto en la región de Helmand, Afganistán, el 13 de septiembre de 2013. | Erik de Castro / Reuters

“Psicópatas absolutos. Y los criamos”

Tras examinar los relatos de los soldados, la socióloga indicó que, según sus observaciones, las tropas australianas cometieron en Afganistán “un gran número de asesinatos ilegales”.

Un escenario de asesinato de civiles descrito por la investigadora tiene que ver con el allanamiento de aldeas. Según sus informantes, cuando los campesinos corrían del helicóptero en el momento de las incursiones aéreas, los soldados disparaban contra ellos, matando no solo a hombres, sino también a mujeres y niños. Posteriormente las agresiones, calificadas por uno de los interlocutores de Crompvoets como “masacres sancionadas”, se justificaban con excusas plausibles. Por ejemplo, se decía que en el momento de ser abatidas las víctimas “estaban corriendo […] a sus escondites de armas”.

Informe de Brereton

Correr se convertía en una sentencia de muerte, incluso para mujeres y niños, y las acciones de la persona muerta se registraron como “maniobras tácticas” hacia una posición de disparo o un presunto escondite de armas

Luego del asalto inicial, la aldea se acordonaba, y los hombres y chicos eran llevados a una casa. “Allí serían atados y torturados  por las Fuerzas Especiales, a veces durante días. Cuando las Fuerzas Especiales se iban, los hombres y los niños eran encontrados muertos: con disparos en la cabeza o con los ojos vendados y degollados“, señala el informe de la Defensa australiana.

El artillero de cola de un helicóptero australiano en la provincia de Kandagar, Afganistán, el 3 de mayo de 2010. | Yannis Behrakis / Reuters

Una parte de las atrocidades contra la población civil podría explicarse por la existencia de una competencia sobre el número de enemigos abatidos y por la manipulación de la lista de individuos designados para ser capturados o liquidados por la Coalición internacional (JPEL, del inglés ‘Joint Priority Effects List’). Algunas víctimas podían ser añadidas al índice ya después de la muerte mediante una “retroingeniería” de esta “lista de asesinatos sancionados”, indicó Crompvoets.

En otras situaciones, los militares trataban de deshacerse de las evidencias de sus crímenes. El informe cita el asesinato de dos adolescentes afganos:

Miembros del Regimiento de Servicio Aéreo Especial conducían por una carretera y vieron a dos chicos, de 14 años, que decidieron que podrían ser simpatizantes de los talibanes. Se detuvieron, registraron a los chicos y los degollaron. El resto de la tropa tuvo que “limpiar el desorden”, lo que implicó embolsar los cuerpos y arrojarlos a un río cercano.

El asesinato de los chicos desarmados, que, según la investigadora, no fue un hecho aislado, sirvió para que sus perpetradores “obtuvieran un nombre” y aumentaran su autoridad entre sus compañeros.

“Los muchachos simplemente tenían esta sed de sangre. Psicópatas. Psicópatas absolutos. Y los criamos”, cita el informe de Brereton a un informante. Lo que quiso decir realmente sigue desconocido: casi todo el párrafo que concluye con estas palabras está censurado.

Una página redactada del informe de Brereton | AAP Image/Lukas Coch / Reuters

“Comúnmente conocido”

Aunque el informe no cuestiona la credibilidad del reporte de Crompvoets, realizado por encargo de los propios militares, es poco probable que las entrevistas se utilicen para castigar a los delincuentes uniformados.

A diferencia de los investigadores propiamente dichos, la socióloga tenía como objetivo no buscar a los responsables, sino evaluar la magnitud y determinar las formas de crímenes de guerra realizados por las tropas australianas en el país asiático. El informe indica: “La doctora Crompvoets […] no identifica a ningún perpetrador o unidad involucrada. Más bien, describió la información que recibió como ‘una gran cantidad de escenarios vagos y sin nombre’ en conversaciones que caracterizó como ‘fuera de registro’“.

Además, casi todos los informantes negaron haber participado en las atrocidades que describieron, calificándolas de “algo comúnmente conocido” entre los soldados. Solo un interlocutor confesó ser testigo de un crimen.

Soldados australianos durante una ceremonia en la base Camp Armadillo, provincia de Helmand, Afganistán, el 25 de abril de 2008. | Omar Sobhani / Reuters

Cuestión de responsabilidad

En cuanto a los delitos concretos revelados por la investigación, sus perpetradores enfrentarán los cargos correspondientes. Además, será disuelto el segundo escuadrón del Regimiento de Servicio Aéreo Especial, anunció el jefe de la Fuerza de Defensa de Australia, Angus Campbell.

El informe, sin embargo, exonera a la jefatura del Ejército de la responsabilidad de los asesinatos. Brereton no encontró “pruebas” de que militares de alto rango tuvieran conocimiento de los homicidios ilegítimos, dado que los soldados ocultaron las ejecuciones para evitar el escrutinio.

Entre tanto, un veterano de la unidad, Michael von Berg, señaló a The Guardian que la responsabilidad de los crímenes debe ser extendida al mando militar y político del país.

No hay forma, si eres un buen oficial, de que no sepas lo que está pasando con tu tropa, escuadrón o regimiento”, dijo el exmilitar, que combatió en Vietnam.

“Mi opinión personal es que esto debería llegar a la cima, al primer ministro y al Gabinete”, resaltó y acusó a los altos oficiales de encargar a las tropas de élite “tareas básicas de infantería”, para las que no estaban preparadas.

2 COMENTARIOS

  1. LOS DESCENDIENTES DEL PENAL,””LLAMADO AUSTRALIA”,COLONOS QUE EXTERMINARON A LA POBLACIòN LOCAL,Y fuè LLLENADA CON LAS DEYECCIONES HUMANAS INGLESAS,DELINCUENTES,TRAFICANTES ,PUTAS Y CAFICHES,EN SUMA,
    EL PEOR LUMPEN SOCIAL “BRITANICO”,NO HAN HECHO QUE COMPORTARSE CON UNA MENTALIDAD DE COLONOS RESPECTO
    A LOS POBLADORES AFGHANOS.SOLDADOS COBARDES Y BELLACOS .VEREMOS SI SON CASTIGADOS COMO SE MERECEN.

  2. Nueve soldados australianos se suicidan tras publicarse dossier sobre crímenes en Afganistán
    Autor: Al Mayadeen Español
    Fuente: Agencias
    Hoy 11:09
    Al menos nueve militares se suicidaron en las últimas tres semanas en Australia, donde se publicó un informe sobre los presuntos crímenes de guerra cometidos por soldados australianos en Afganistán, según el periódico Daily Mail.

    Entre estos nueve militares, ocho hombres y una mujer de edades comprendidas entre los 20 y los 50 años, había un veterano de la guerra de Afganistán, el soldado raso Shane Holt, quien se quitó la vida el pasado 16 de noviembre.

    Nada indica que estas personas tuvieran algo que ver con 39 homicidios ilegítimos de civiles que, según el informe del Inspector General de la Fuerza de Defensa Australiana (ADF), habrían sido cometidos en Afganistán por miembros de un grupo de operaciones especiales, pero el revuelo mediático en torno a la investigación y el dosier pudo haber influido en algunos suicidios.

    “Creo que algunos medios han estado midiendo a todos con el mismo rasero y que la gente parece olvidar lo de la presunción de inocencia hasta que se demuestre la culpabilidad, lo cual agrega un estrés adicional”, dijo Neil Wallace, exsoldado de infantería y asesor en materia de la salud mental de los veteranos, a The Advertiser

    El informe de supuestos abusos cometidos por las tropas australianas en Afganistán se basa en el examen de más de 20 mil documentos y 25 mil imágenes, así como en las entrevistas con 423 testigos. El documento recomienda al Gobierno de Australia pagar compensaciones a familiares de las víctimas, que no eran combatientes o habían dejado de serlo.

    Después de publicado el informe, el comandante de la ADF, Angus Campbell, presentó sus disculpas al pueblo de Afganistán “por cualquier fechoría cometida por soldados australianos”.

    Durante el período de 2005 a 2016, más de 26 mil australianos hicieron el servicio en Afganistán, incluidos unos 3 mil efectivos de las tropas de operaciones especiales.

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