El asedio por la frontera colombo-venezolana

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Hernando Martínez.— El 21 de marzo aviones K8 venezolanos bombardearon 6 campamentos de alias Jerónimo, antiguo integrante de las desmovilizadas FARC, localizados en el Alto Apure de Venezuela, lo que produjo que cientos de pobladores de las orillas del río Arauca se desplazaran hasta Arauquita en Colombia.

 

Este ataque es el segundo que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) hace contra Jerónimo, el primero lo realizaron el 19 de septiembre del año anterior, también con el bombardeo a campamentos de este grupo que se autodenomina Frente 10 de las FARC, del que los pobladores raizales de Arauca desconfían porque lo sindican de cooperar con las Fuerzas Armadas (FFAA) colombianas, desde antes del Proceso de Paz que llevó a la desmovilización de las FARC en noviembre de 2016; después del bombardeo del 21 de marzo otro grupo que encabeza alias Antonio que se nombra como Frente 28 de las FARC ha realizado acciones contra las Fanb, en apoyo a Jerónimo.

Los ataques de estos dos grupos contra las Fanb han recibido el rechazo de otros sectores provenientes de las FARC liderados entre otros por Iván Márquez, Santrich y John 40; también han circulado declaraciones que apoyan tales ataques, aunque es costumbre de las FFAA colombianas emitir comunicados apócrifos y noticias falsas como productos de la Guerra de información que adelantan.

Todas las formas de ataque

El Gobierno de Estados Unidos (EEUU) en la presente fase de su campaña contra el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, asignó al tercer Gobierno de Uribe (2018-2022) la tarea de extremar el asedio y ataque desde la frontera común de 2.200 kilómetros; por esto Duque y la narcobanda de Los Rastrojos hicieron calle de honor a Guaidó en febrero de 2019 durante el llamado Concierto en Cúcuta, cuando fracasaron en la intentona de cruzar los puentes internacionales con bandas traídas desde el occidente de Colombia.

En mayo de 2020 lanzaron la fallida operación Gedeón conjunta entre EEUU y el Cartel de las drogas de alias La Silla, con mercenarios entrenados en la sede común de la DEA y La Silla que mantenían al norte de Uribia en La Guajira; al tiempo fracasaron en su incursión por el río Orinoco con lanchas de Guerra pertenecientes a la Infantería de Marina colombiana.

La presente fase de la campaña de EEUU contra la revolución Bolivariana inició en 2015 con la Orden Ejecutiva que declara a Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria para la Seguridad Nacional”, renovada en marzo de este año por el Presidente Biden [1], con la que justifican el bloqueo financiero y comercial, las operaciones de sabotaje a la infraestructura eléctrica y petrolera, y los atentados con drones preparados en Colombia.

Los ataques realizados contra Venezuela con restos de grupos que fueron de la guerrilla de las FARC, los pueden hacer debido a que durante años los EEUU y las FFAA colombianas han desarrollado planes de infiltración y captación de revolucionarios, con quienes estructuran estos grupos delincuenciales que intentan hacer aparecer como guerrilleros, modalidad que usan profusamente en todo el litoral pacífico colombiano, en la frontera amazónica y en la frontera colombo-venezolana.

El cerco fallido

Oficiales del Gobierno de EEUU prometieron a la élite colombiana que luego de derrocado el Gobierno de Venezuela vendrían jugosos contratos de reconstrucción en ese país por más de 60 mil millones de dólares, por esto la persistencia de Uribe y sus seguidores en participar en el asedio al vecino país, pero como no ha habido el derrocamiento ni los contratos prometidos, en Bogotá crecen las voces críticas contra la participación colombiana en este fallido cerco.

El ex Ministro de Defensa colombiano Gabriel Silva expresa que “la fallida política hacia Venezuela construida sobre la ingenua base de que nosotros seríamos capaces de tumbar a Maduro –que solo se necesitaban un empujoncito y un concierto en la frontera– nos ha dejado durmiendo al lado de un animal herido y acorralado, resentido y a la defensiva” [2].

Está por verse si esta autocrítica va a aparecer en los distintos programas electorales que compiten por la presidencia colombiana de 2022 y si de ella se desprende una autocorrección.

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[1] Biden declara a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria” para EE.UU. La Nación, 3-03-2021.

[2] El desplome de la ‘Seguridad Democrática’. El Tiempo, 12-04-2021.

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