ELN: 57 años después de la primera toma guerrillera

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El 7 de enero de 1965 se supo por primera vez del ELN, porque ese día realizamos la toma guerrillera de la población de Simacota, en este 57 aniversario se hace una reflexión sobre las causas que generan la rebelión y el alzamiento armado.

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Comando Central (COCE).— Era la agitada década de los 60 del siglo pasado cuando las juventudes del continente buscaron sacudirse de los Gobiernos opresores, la respuesta de Estados Unidos (EEUU) no se hizo esperar, negoció con las oligarquías sumisas o les impuso camarillas militares mediante Golpes de Estado que ahogaron en sangre las naciones del suelo Nuestro Americano; así impusieron su credo imperialista de ‘América para los americanos’ para conservar el Patio Trasero, que les fue concedido como trofeo y “espacio vital” pasada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

En Colombia el asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán en 1948 generó una década de Guerra Civil y abrió paso a la Dictadura Militar de Gustavo Rojas Pinilla, intervalo usado por la oligarquía mientras afinaba acuerdos que luego concretaron en el mal llamado Frente Nacional, con el que en adelante se turnaron el poder entre los dos partidos tradicionales, al tiempo que ilegalizaron a las fuerzas políticas de oposición.

Las sangrientas Dictaduras y oligarquías represoras no lograron acallar el espíritu de lucha y las juventudes tomaron el camino de la rebeldía en todo el continente, en ese contexto de poderes violentos y excluyentes, florecieron guerrillas desde México hasta Argentina; el triunfo de los rebeldes cubanos el Primero de enero de 1959 animó la esperanza liberadora mundial, es en este contexto que en 1964 nacimos bajo la bandera Roja y Negra del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, insurgencia hecha pública el 7 de enero de 1965 con la toma guerrillera de la población de Simacota, Santander.

Los que integraron el ELN en su nacimiento crecieron políticamente bajo del impacto de las luchas y guerrillas seguidoras de Gaitán, de las luchas estudiantiles y obreras en las agitadas zonas de Bucaramanga, Barrancabermeja, San Vicente de Chucurí y de la capital del país; el surgimiento de esta fuerza guerrillera recogió el legado de rebeldía del Movimiento Comunero de 1781 y de la gesta independentista liderada por el Libertador Simón Bolívar.

Basados en este acervo ideológico y político el ELN planteó la urgencia de la lucha por la Liberación Nacional y la construcción de una sociedad socialista, propósitos que recogen el legado de lucha de los pueblos del mundo que ya habían roto el tutelaje imperialista y colonialista.

Han pasado desde entonces 57 años y nuestra fuerza guerrillera ha mantenido incólumes los lineamientos históricos, políticos e ideológicos de rebeldía, nutriéndose de las luchas populares y construyendo su fuerza en las entrañas populares, que le ha permitido llegar hasta el presente desafiando la acción política represiva de sucesivos Gobiernos antidemocráticos con la asesoría integra de los EEUU.

El ELN es una fuerza político-militar alzada en armas basada en principios leninistas de organización, que ha comprendido, no sin desatinos temporales, que las luchas de las masas populares y del tejido social del país por justicia y libertad discurren por un accionar múltiple, dentro del cual el aporte del ELN ayuda a formar el torrente de acumulación de fuerzas necesaria para la victoria.

Hoy, a 57 años de Simacota reiteramos la validez de la Lucha Armada Revolucionaria, por la negativa de los dueños del poder a abrir caminos de democracia, para que concursen las diversas expresiones políticas que divergen del régimen, que lo consideran un obstáculo para los desarrollos de la democracia y la vida digna.

Hemos seguido con atención los fallidos intentos de varias organizaciones guerrilleras colombianas que en aras de la paz, han entregado sus armas tras Acuerdos logrados con diferentes Gobiernos, que uno tras otros traicionan lo que acordaron, el ejemplo más vivo son los Acuerdos entre las Farc y el Gobierno de Santos de noviembre de 2016, que deja una impresionante matanza de tres centenares de guerrilleros que lo firmaron, traición que obligó a muchos a regresar al alzamiento armado.

Cuando el pueblo colombiano esperaba un momento de paz tras los Acuerdos con las Farc fue castigado con un nuevo ciclo de Guerra desatado por la oligarquía y el imperialismo, con el que descabezan al liderazgo y la protesta social, a los Defensores de Derechos Humanos y ambientalistas, y en general persiguen y exterminan a todo el que disienta y se oponga al régimen mafioso dominante; Crímenes de Lesa Humanidad que justifican con la Doctrina de Seguridad Nacional impuesta desde EEUU, que considera Enemigo Interno a todo el que sea de izquierda o tenga ideas socialistas.

El más reciente ejemplo de tal política genocida es la represión sin precedentes contra los millares de manifestantes del Paro Nacional iniciado el 28 de abril del año pasado, muchos de ellos fueron asesinados, mutilados, desaparecidos, encarcelados y/o judicializados, retaliación que persigue la intimidación y claudicación de sus justas luchas. Pese a este Genocidio que la élite dominante perpetra contra el pueblo y sus luchadores, el ELN sigue dispuesto a dialogar con los gobernante que tengan disposición de concretar una Solución Política del Conflicto que sufre Colombia, porque estamos convencidos que el camino no es la Guerra sino la paz auténtica, que implica profundos cambios que abran caminos de futuro, con los que se erradiquen las causas que originan estas siete décadas de violencia estatal.

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