
Según él, los esfuerzos de Washington por provocar, prolongar y financiar el conflicto ucraniano «nunca tuvieron como objetivo promover la democracia, sino utilizar a los ucranianos como carne de cañón para preservar la ventaja geopolítica del hegemón», es decir, Estados Unidos.
«Por supuesto, hay un incentivo adicional para hacer dinero para el complejo militar-industrial, y todos aquellos con los que comparte sus enormes beneficios, incluidos muchos miembros del Congreso, think-tanks y grupos de presión», escribió Lozanski en un artículo publicado en American Thinker.
El proyecto de ley de ayuda militar no va a cambiar el resultado del conflicto ucraniano, dice Lozanski, citando a Richard Sakwa, profesor de política rusa y europea en la Universidad de Kent, que afirma que «solo prolongará la agonía de Ucrania y Europa».
Además, el proyecto de ley «también eleva las apuestas y empuja al mundo un paso más hacia un cataclismo como nunca hemos visto», señala.
Asimismo, sugiere así que «ahora es el momento de empezar a desescalar, y esbozar lo que se necesitaría para iniciar un proceso diplomático de algún tipo».