
Violación flagrante y descarada del derecho internacional. Con esos términos calificó la Cancillería de Rusia el ataque perpetrado este sábado por los EE.UU. e Israel contra la instalación nuclear de Natanz, en la provincia iraní de Isfahán (centro), acto de guerra altamente peligroso y lanzado en el marco de la agresión no provocada contra la República Islámica.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, María Zajárova, manifestó que el bombardeo a la instalación, dedicada al enriquecimiento de uranio para el programa nuclear de carácter pacífico iraní, también viola «las cartas de la Organización de las Naciones Unidas y del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), así como de resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Conferencia General del organismo».
Subrayó que los países agresores continúan realizando ataques contra objetivos militares, civiles y, «lo más peligroso, instalaciones nucleares», sin tener en cuenta posibles víctimas civiles ni las consecuencias radiológicas y medioambientales.
Zajárova afirmó que la comunidad internacional, incluida la ONU y el OIEA, «está obligada a dar de inmediato una valoración objetiva y sin concesiones de estas acciones irresponsables, que generan riesgos reales de una catástrofe a escala de todo Oriente Medio y están claramente dirigidas a socavar la paz, la estabilidad y la seguridad en la región».
Horas antes, la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) confirmó el ataque contra la instalación de enriquecimiento de uranio y detalló que no se registraron fugas de material radiactivo como resultado de la agresión. Actualmente Irán no realiza actividades de enriquecimiento de uranio.
En paralelo, la OEAI cuestionó: «¿Por qué el OIEA y la comunidad internacional no adoptan una postura clara, firme y legal contra el ataque a las instalaciones nucleares pacíficas de Irán y la violación de las obligaciones y el derecho internacional?».
Esta fue una de las tres instalaciones nucleares bombardeadas por EE.UU. e Israel durante la «guerra de los 12 días», en junio de 2025. En ese momento, los centros de Natanz, Isfahán y Fordow eran supervisados por la ONU. Cabe recordar que esta semana, imperialistas y sionistas atacaron la central nuclear iraní de Bushehr. El misil explotó a solo 200 metros de un reactor en funcionamiento.
Desde el pasado 28 de febrero, aquellas naciones cometen ataques contra Irán para destruir su capacidad militar y provocar un cambio de régimen en un país con considerables reservas de hidrocarburos, elevada unidad nacional y una posición intransigente ante el proyecto expansionista y colonial del sionismo, causante de la inestabilidad en Oriente Medio.
Teherán ha respondido a la agresión no provocada con andanadas de misiles y drones contra objetivos militares y estratégicos de Israel y EE.UU. en toda la región. Una consecuencia de la escalada bélica —que hasta el momento dejó más de 1.300 iraníes asesinados y miles de heridos— es el cierre del estrecho de Ormuz, vía marítima clave para el comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.

