Declaración del Partido Obrero Húngaro sobre las elecciones en Hungría

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El 12 de abril de 2026, Hungría celebró elecciones generales. El resultado fue una derrota decisiva del gobernante Fidesz conservador, liderado por Viktor Orbán, y una victoria del Partido Tisza, mayoritariamente liberal, liderado por Péter Magyar.

El Partido Obrero Húngaro considera que hay algunos puntos clave que deben destacarse y lecciones que pueden extraerse de este acontecimiento.

1. Estas elecciones no se produjeron en el vacío, sino que estuvieron influidas por la situación general del capitalismo en el mundo. El imperialismo está en crisis, lo que significa que, para sobrevivir, está dispuesto a amenazar al mundo con otra gran guerra. Uno de los ejemplos más significativos de ello es la guerra en Ucrania.

Hay muchas facciones dentro de la burguesía europea que tienen distintos enfoques para la resolución de esta crisis. Una de ellas aboga por el fortalecimiento de la burguesía nacional y el fortalecimiento de su cooperación con el capital financiero internacional en sus propios términos. Este grupo aspira a una Europa de muchas naciones y a la preservación de la cultura tradicional.

El otro grupo cree que el capital internacional debe fortalecerse y que debe absorber a la burguesía nacional. Considera que al capital se le debe dar libertad absoluta para operar y que cualquier obstáculo que pueda entorpecerlo debe ser eliminado, incluidas las regulaciones nacionales e incluso las propias naciones. Los representantes de este grupo suelen pedir un Estado Europeo Unido y abogan por la erosión de las naciones y de la cultura tradicional. Fidesz pertenece al primer grupo, mientras que la mayor parte de la oposición liberal pertenece al segundo.

El gobierno de Orbán cooperó con el capital imperialista europeo y estadounidense, pero también buscó autonomía, tanto financiera como política. Permitió la expansión de las corporaciones multinacionales, pero también invirtió en el fortalecimiento del sector estatal y de la clase capitalista nacional.

El país permaneció en la UE, pero buscó abrir relaciones financieras con Rusia, China y otros países orientales. Siguió formando parte de la OTAN, pero trató de mantener la neutralidad en el conflicto ucraniano.

Debilitó el movimiento obrero en beneficio del capital extranjero, pero también impuso restricciones al capital extranjero en tiempos de crisis.

Esta autonomía ya no era tolerable para la burguesía europea. Por ello, comenzaron a ejercer presión política y económica sobre el gobierno. Finalmente, surgió una oposición competente y, con el respaldo de la UE, logró obtener una supermayoría.

A pesar de su derrota en las elecciones del 12 de abril, Fidesz sigue siendo la fuerza más grande y experimentada de la política conservadora húngara y un actor importante en los procesos políticos europeos.

2. De ello podemos ver que estas elecciones, al igual que las anteriores, no fueron una elección entre socialismo y capitalismo. Fueron una elección entre dos sectores competidores del capitalismo.

3. La victoria del Partido Tisza fue acogida por los dirigentes de la UE como el “regreso de Hungría a la UE y a la OTAN”. Se espera ahora que Hungría se sume a las acciones de la UE contra Rusia y Bielorrusia y que rompa los contactos con China.

Esto puede conducir a un fortalecimiento general de las fuerzas liberales en la política europea y puede frenar el ascenso de las fuerzas políticas patrióticas en otros países europeos.

El auge de la política liberal, el retorno a la era de la cultura de la cancelación, el culto a la violencia y el uso de tácticas fascistas podrían causar un grave perjuicio a los pueblos de Europa.

4. El Partido Obrero Húngaro, en coalición con el Partido Solidaridad, participó en las elecciones. A pesar de las circunstancias desfavorables, ofreció al pueblo húngaro una tercera opción: la opción de construir el socialismo. Esta opción no fue rechazada abiertamente, sino más bien ignorada en favor de la lucha entre las camarillas burguesas.

No sabemos qué esperar del nuevo gobierno de Tisza, salvo que sea más sumiso hacia los imperialistas de la UE. Puede amenazar seriamente la soberanía de Hungría. Los valores nacionales húngaros, la lengua y la cultura pueden verse en peligro.

Es probable que se impongan restricciones económicas y sociales, y que la carga de las dificultades económicas se traslade a las masas trabajadoras.

Todo apunta a que el Partido Obrero Húngaro será más necesario que nunca, ya que tenemos buenas razones para esperar que se eliminen las medidas de bienestar y que crezca el desencanto público. El gobierno de Tisza puede colapsar, dejando en entredicho el futuro del país.

La mayoría de los partidos de oposición que se identifican como de izquierda han desaparecido. El Partido Socialista Húngaro no se presentó a las elecciones. La Coalición Democrática no logró obtener ningún escaño en el parlamento.

Las fuerzas liberales pueden recurrir a la violencia e intentar prohibir al Partido Obrero Húngaro, como ha sucedido con nuestros camaradas polacos y ucranianos.

Sin embargo, lo que sí es seguro es que el Partido Obrero Húngaro seguirá defendiendo a la clase trabajadora, seguirá luchando contra el fascismo y por un nuevo orden mundial. Lucharemos por los trabajadores húngaros y cumpliremos con nuestro deber por un futuro comunista.

Budapest, 14 de abril de 2026.

Partido Obrero Húngaro

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