
El 21 de enero, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, hablaba sobre la situación económica de Irán durante el Foro Económico de Davos: «Eso funcionó porque en diciembre la economía [de los iraníes] se derrumbó. Vimos la quiebra de un gran banco. El Banco Central empezó a imprimir dinero. Hay escasez de dólares. No pueden importar y es por eso que la gente salió a la calle.»
Esa primera “confesión” estadounidense modifica profundamente nuestra comprensión de las manifestaciones de enero en Irán. En Red Voltaire ya habíamos resaltado que aquellas manifestaciones eran una reacción popular ante la quiebra del banco Ayandeh, en octubre de 2025. Los pequeños ahorristas se veían arruinados de la noche a la mañana. Inicialmente, los reclamos de los manifestantes eran exclusivamente económicos. Nadie clamaba por un “cambio de régimen”.
El 5 de abril, en entrevista telefónica con Fox News, el presidente Donald Trump, felicitándose anticipadamente del avance hacia un acuerdo con Irán, dijo abiertamente que «Washington armó grupos opositores kurdos iraníes durante las manifestaciones de enero en Irán».
Eso significa que se orquestó en las calles iraníes algo que la CIA llama, desde los años 1990, “pelea de perros”, una estrategia concebida para provocar guerras civiles en cualquier lugar del mundo. Se trata de posicionar en lugares altos algunos francotiradores que disparan a la vez sobre manifestantes y policías para hacer creer a cada bando que el otro lo agrede. Ese tipo de manipulación se aplicó exitosamente tanto en Yugoslavia, como en Libia y en Ucrania [1].
Ahora se ve claramente que eso fue lo que sucedió en Irán durante las manifestaciones de enero pasado. En otras palabras, elementos armados al servicio de Washington convirtieron en un baño de sangre las manifestaciones pacíficas de personas perjudicadas económicamente por la quiebra del banco Ayandeh.
• También se ha sabido que la muerte de un militar francés en una base de los combatientes kurdos en la región iraquí de Mala Qara, atacada el 12 de marzo por el grupo Ashab al-Kahf, acción en la que también fueron heridos otros 5 militares franceses, tampoco fue casual. Según el ministerio de Defensa de Francia, esos militares franceses participaban en una misión de formación de fuerzas iraquíes en el marco de la “lucha contra el terrorismo”. Pero, el grupo iraquí Ashab al-Kahf declaró que los militares franceses estaban entrenando combatientes kurdos con vista a una intervención en Irán.
Tres conclusiones se imponen ahora:
1- Estados Unidos nunca tuvo intenciones de liberar a los iraníes “oprimidos” por los Guardianes de la Revolución. De hecho, son muy numerosos los jóvenes iraníes que se han unido a la defensa de su país desde que se inició la agresión israelo-estadounidense.
2- Estados Unidos no se embarcó en la agresión contra Irán “bajo la presión” de Israel. En realidad, Estados Unidos e Israel ya habían planificado su actual guerra contra la República Islámica antes de la reunión que el presidente Donald Trump y el primer ministro Benyamin Netanyahu sostuvieron en Washington el pasado 11 de febrero.
3- Francia está implicada en las operaciones de la CIA contra Irán. Las autoridades francesas también son parte de esta guerra.
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[1] El 11 de abril de 2002, esa estrategia se utilizó en Caracas (Venezuela) para provocar un estallido de violencia entre los partidarios del presidente Hugo Chávez y manifestantes antichavistas, dando lugar a los llamados “sucesos del puente Llaguno”. Nota de Red Voltaire.

