José Mª Lucas (Unidad y Lucha).— Hablar o escribir sobre Ho Chi Minh (en vietnamita de nacimiento Nguyen Sinh Cung), conocido cariñosamente por el pueblo vietnamita como el tío Ho, es hoy una necesidad objetiva e imprescindible. No es posible entender el mundo y el papel del imperialismo actual sin conocer y comprender la figura política y cultural del líder anticolonialista y antiimperialista de la revolución vietnamita y su lucha emancipadora. Sin estudiar la figura egregia del líder vietnamita en lo político, en lo histórico y en lo dialéctico, es imposible conocer las formas de derrotar al imperialismo a pesar de su enorme poder, pero ya en un declive estratégico irreversible.
Cuando murió el 2 de septiembre de 1969, con 79 años, muchos de los años vividos desde temprana edad los había pasado luchando contra todo tipo de colonialismos tanto de habla japonesa, como francesa o inglesa, tanto en sus formas como en sus contenidos.
Vietnam en la época de sus inicios en la lucha, era una colonia de los franceses, lo cual le permitió vivir y estudiar en Francia durante bastante tiempo, lo que aprovechó para conocer, reflexionar, escribir y actuar a partir de la síntesis que él elaboró, tanto de sus lecturas como de sus experiencias vividas en multitud de países y situaciones, donde aprendió a mezclar sabiamente, condensar y ampliar genialmente las teorías, los conocimientos y la praxis en torno al nacionalismo antiimperialista y al marxismo, que ya conocía de las relaciones con sus amigos socialistas franceses.
Consecuencia del bagaje teórico, que ya poseía, de sus relaciones personales, de sus relaciones culturales y de su espíritu de lucha anticolonialista, se unió a una organización llamada “Grupo de patriotas annamitas”, lo que le permitió avanzar de una manera importante en la teorización fundamental de su pensamiento político y social y en su organización práctica, es decir, la unidad dialéctica, teórica y práctica, del nacionalismo antiimperialista y anticolonialista con el marxismo y posteriormente con el leninismo.
En consecuencia, con este gran bagaje teórico participó activamente en la creación del Partido Comunista Francés en diciembre de 1920.
Su experiencia habría sido incompleta si no se hubiera trasladado en 1823 a Moscú, donde participó en numerosas reuniones de los órganos de la Internacional, lo que le proyectó en el campo internacional de la lucha contra el imperialismo y el colonialismo.
Nadie como él fue capaz de sintetizar la lucha contra el feudalismo vietnamita, la ocupación colonial francesa y el imperialismo norteamericano. Nadie como él fue capaz de combinar la fuerza del pueblo con el poder del tiempo.
Ho Chi Minh fue miembro de la Internacional Comunista, que unificó las organizaciones separadas del partido comunista en Vietnam en un solo partido político bajo la dirección de la Tercera Internacional. Fue Ho Chi Minh quien conectó el movimiento revolucionario proletario vietnamita y el movimiento revolucionario proletario internacional.
Sus conocimientos sobre la lucha campesina antifeudal vietnamita y china más el aprendizaje en Moscú de métodos diversos de lucha, lo convirtieron en líder insustituible para la revolución vietnamita.
Ho Chi Minh dejó la política en 1965 por motivos de salud, como ya se ha señalado, y murió en 1969. Además de sus actividades políticas, Ho Chi Minh también fue escritor, poeta y periodista con muchas obras escritas en vietnamita, chino y francés.
El 5 de septiembre de1969, escribió en sus “Apuntes” el expresidente mexicano Lázaro Cárdenas del Río: «Ho Chi Minh y Gandhi, dos luchadores, ejemplos de virtudes cívicas en la historia universal, que sirvieron a su patria con estoica rectitud, sin omitir esfuerzos personales, sin vanidades y con el único fin de liberar a sus pueblos de la opresión extranjera«.
Sin ninguna duda, el ejemplo, la entrega, la humildad, la sabiduría, el sentido táctico de la lucha, el conocimiento, la ideología…, ¡todo al servicio de su pueblo!
Por ello, ¡¡HO VIENE CON NOSOTROS!!


