Pintadas de odio en la Cruz Roja de Ferrol. ¿Se puede caer más bajo y ser más miserable?.
Un edificio marcado, un país que se raja.
Ferrol amaneció con pintadas racistas, pintadas de odio, en el edificio de Cruz Roja. Y cabe preguntarse: ¿hasta dónde estamos llegando con estos discursos de odio que están siendo inoculados por la derecha y por la ultraderecha, que van de la mano?
Fue el propio Abascal quien lo dijo: van de la mano en satanizar a la migración, a los migrantes, llamándolos invasores, como si vinieran armados. Y lo que no cuentan, lo que omiten, es que vienen huyendo. Unos huyen de guerras, huyen de las armas. Otros huyen del hambre. Otros huyen de la miseria. Y otros huyen de la dictadura, porque, por mucho que Feijóo y Abascal repitan que Marruecos no está en ninguna lista, Marruecos es una dictadura. Tiene un rey sátrapa, hay represión y la gente vive en la miseria. Por eso los marroquíes quieren huir de Marruecos; por eso están dispuestos a dejarlo todo, a jugarse la vida y a dejar atrás a su familia para buscar un futuro mejor. Lo mismo hacen los subsaharianos.
Cruz Roja no es el enemigo.
Y Cruz Roja, como otras ONG, está formada por personas que se dedican a ayudar. A ayudar a esta gente, a estos migrantes, pero también a ayudar, cuando hay una catástrofe en el Estado español, a quien más lo necesita. Atacar su sede no es un exabrupto aislado: es la consecuencia directa de años sembrando estupidez, ignorancia y falta de empatía.
El caldo de cultivo tiene nombre y apellidos.
Cuando ese caldo de cultivo putrefacto cuenta con políticos que, desde las instituciones, siembran odio, acabamos cosechando barbaridades como esta. Amenazas, insultos y toda clase de estupideces pintadas en un edificio que no es cualquier edificio: es el de Cruz Roja.
¿Hasta dónde pueden llegar la ultraderecha, la derecha y la estupidez humana? Sin duda, hasta donde nosotros se lo permitamos.
La libertad de expresión no es una coartada.
El racismo no es respetable. El fascismo no es respetable. Y la libertad de expresión no es sembrar odio, bulos y mentiras. Eso no es libertad de expresión: eso es atacar a las minorías, es mentir, es agredir a la sociedad.
No todo vale escondiéndose detrás de una supuesta libertad de expresión que, en realidad, es la libertad para atacar mintiendo, para insultar, para degradar, para enfrentar y para poner la diana en la gente más desfavorecida y más desprotegida. Eso no es libertad de expresión: eso es cobardía, eso es ser un miserable, eso es ser un mentiroso.
Eso no debería estar permitido, y quien lo hace debería estar en la cárcel.
Até á vitoria sempre!
André Abeledo Fernández

