Para frenar a la ultraderecha, menos foto y más generosidad.
Camaradas,
Sin ideología no hay proyecto.
La izquierda necesita generosidad y gente con ideología que luche por una sociedad más justa. Lo que no necesita son personas que, como único proyecto político, tienen el de vivir de la política: ir en las listas y salir en la foto. Quien entra en esto para colocarse no suma, estorba. Y quien lleva años en el tajo, en el sindicato, en el barrio, en la asamblea, sabe distinguir muy bien a unos de otros. Frente a una ultraderecha que avanza, no nos podemos permitir figurantes.
El nuevo viejo proyecto.
Ahora mismo hay más gente que resta que gente que suma en ese nuevo viejo proyecto, el «Frente Amplio», pero con la misma gente que hundió la izquierda con SUMAR. Cambia la etiqueta, cambia el envoltorio, pero los rostros y las costumbres son los mismos. Y a la clase trabajadora no se la convence cambiando el nombre de la marca, sino con coherencia, trabajo y presencia real en los centros de trabajo y en las calles.
Un liderazgo que escuche.
Sería bueno un nuevo liderazgo que hiciera caso a la gente y no a los intereses de organizaciones políticas, personas y personajes. Un liderazgo que mirase hacia abajo, hacia quienes sostienen todo esto, y no hacia arriba, hacia los despachos y los repartos de sillones. Sin humildad y sin escucha no se reconstruye nada.
Respeto a las naciones sin Estado.
Y sería aún mejor que se pusieran de acuerdo para no presentarse en Galiza, Euskadi y Catalunya, donde no pintan nada y restan votos a los partidos nacionalistas de izquierdas que tienen posibilidades y apoyo popular real. Es una cuestión de respeto democrático y de inteligencia política: si de verdad se quiere avanzar, no se puede competir contra quienes representan mejor a la clase trabajadora de cada pueblo. Dividir ahí el voto de izquierdas no es pluralidad, sino un regalo a la derecha.
Pedir peras al olmo.
Pero es difícil pedirle peras al olmo y patriotismo de clase a los oportunistas. Por eso, la tarea sigue siendo la de siempre: organizarnos desde abajo, con ideología, con generosidad y con la cabeza fría, sin esperar que nos lo resuelvan quienes viven de que nada cambie.
Até a vitoria sempre!
André Abeledo Fernández

