Feijóo no se sabe la lección: datos falsos, bulos y lapsus de un aspirante a presidente
Feijóo reabre el debate sobre el aborto, anuncia que eliminará el Ministerio de Igualdad y dice que estudiará «la viabilidad» de las pensiones. Es un ataque frontal a nuestros derechos fundamentales. Pero hay algo casi tan grave como lo que anuncia: cada vez que se sienta ante un micrófono, demuestra que no domina los datos de los que habla. Y quien aspira a presidir el Gobierno no puede improvisar con la vida de la gente.
Un dato falso por entrevista
En la Cadena SER acusó al Gobierno de «llevarse el dinero de los trabajadores» y de hacer un «buen negocio» con la subida del salario mínimo. Según su razonamiento, el trabajador recibe un salario más alto, supera el umbral del IRPF que antes no alcanzaba y empieza a tributar. Aimar Bretos tuvo que recordarle que el salario mínimo no tributa por IRPF, y Feijóo respondió que «estaba exento antes», como quien se incorpora a la conversación a mitad de camino.
Lo más llamativo es que ni siquiera en su partido se ponen de acuerdo. En 2024, su vicesecretario de Economía, Juan Bravo, aseguraba en una entrevista que quienes cobraban el salario mínimo ya pagaban IRPF y que «no estaba exento». En 2025, el propio Feijóo decía que el Gobierno de Sánchez sería el primero de la historia en someter a tributación el salario mínimo. O uno de los dos desconoce el dato o los datos cambian según convenga. Ninguna de las dos opciones es presentable en alguien que quiere gobernar.
La mentira de las pensiones, en directo
No es un tropiezo aislado. En julio de 2023, en plena campaña electoral, Feijóo afirmó que el PP siempre había subido las pensiones conforme al IPC. Era falso, y lo había repetido hasta tres veces en una semana. Cuando Silvia Intxaurrondo se lo señaló en TVE, él insistió en que era «absolutamente correcto» y le pidió a la periodista que rectificara. Horas después, acabó rebajando su mentira a una «afirmación inexacta». Ese mismo día reconoció también que no era cierto que Galicia fuese la comunidad que menos había aumentado su deuda.
Un trabajador que se equivoca al ejecutar una orden de trabajo y se empeña en no reconocer el error acaba en la calle. Un candidato que se equivoca con las pensiones en directo, tres veces, pide que rectifique quien le corrige.
Lapsus: cuando se acumulan, ya no son lapsus
Un lapsus lo tiene cualquiera. Pero cuando se acumulan y se suman a los datos falsos, retratan a alguien poco preparado. Feijóo confundió el título de la novela de Orwell con el año en que la escribió, y su equipo tuvo que reconocer el error. Habló de una «caverna» cuando quería decir «galerna». Situó a Huelva en un mar que no baña su costa dos días antes de las elecciones de 2023. Y, siendo todavía presidente de la Xunta, dijo que en Galicia se habla «español y castellano».
Y sobre Galicia hay más: en 2014, en el Círculo de Economía de Barcelona, dijo que Galicia «tiene muchos elementos para considerarse una nación sin Estado». Cuando dio el salto a Madrid, hizo como si nunca lo hubiera dicho, aunque quedó grabado. El BNG se lo recordó durante el debate de investidura de 2023.
El bulo como método: el absentismo
La derecha mezcla el absentismo con las bajas por enfermedad, las vacaciones y los permisos de maternidad y paternidad. Con todos esos datos revueltos, fabrica un bulo: que los trabajadores no van a trabajar porque no quieren. Quienes trabajamos en la empresa privada sabemos cómo funciona: si acumulas muchas bajas o llegas tarde, te despiden. En el Estado español, el despido es libre y barato, y hasta las instituciones europeas han advertido de la desprotección de los trabajadores. Y aquí también hay que decirlo: este Gobierno, más progre que de progreso, no lo cambió. No hubo derogación de la reforma laboral, sino maquillaje. Las cosas hay que decirlas todas, no solo una parte.
Las pensiones: ni con datos ni con vergüenza
Feijóo, delfín de Rajoy, el presidente que dejó casi vacía la hucha de las pensiones, nos da lecciones sobre su sostenibilidad. Niega que el PP quiera tocarlas, pero su propia portavoz ha dicho que «han petado» y que hay que cambiar el modelo. ¿Cambiarlo por cuál? Si el trabajador tiene que pagarse una parte de su propia pensión, ¿cómo lo hará quien no gana 4.000 o 5.000 euros al mes?
Y para saber hacia dónde apuntan las derechas basta con mirar a Vox. José María Figaredo, su responsable económico, califica de «zombi» el sistema público y propone otro con una parte de reparto y otra de capitalización, mediante cuentas individuales gestionadas por fondos. Su propuesta de rebaja del IRPF, con 22.000 euros exentos, un 15 % hasta los 70.000 y un 25 % a partir de esa cantidad, costaría 85.000 millones de euros, según el ministro de Hacienda, y 46.000 millones, según el propio Figaredo. Cuando ni los autores se ponen de acuerdo sobre el agujero que abriría su propuesta, mal vamos. Y, como recordó el ministro, quien cobra el salario mínimo no ahorraría nada con esa reforma, mientras que quien gana 100.000 euros se ahorraría casi 19.000.
Gobernar exige saberse los datos
Presidir un Gobierno es tomar decisiones sobre sanidad, pensiones, salarios y vivienda. Eso exige estudiar, preguntar y reconocer los errores sin esconderse detrás de la periodista. No hace falta ser de izquierdas para exigirlo; basta con tener un mínimo de respeto por quienes viven de su trabajo.
Nuestra salud no es de hierro. Vamos a envejecer y a jubilarnos, y dependemos de la sanidad pública y de las pensiones, tanto de las actuales como de las futuras. Con ese futuro no se juega a la ligera, y menos aún cuando quien aspira a decidir sobre él demuestra que no se ha preparado la lección.
¡Até á vitoria sempre!
André Abeledo Fernández

