Carroñeros sobre las vías
La ultraderecha da asco. Provoca arcadas ver cómo sus representantes rondan el dolor ajeno como carroñeros. Lo que han hecho el PP y Vox con el terrible accidente de tren de Adamuz es propio de buitres: oler la sangre y lanzarse sobre ella sin un segundo de decencia.
Ni un minuto de luto
El 18 de enero, un tren Iryo descarriló y chocó con un Alvia que venía en sentido contrario. Murieron más de cuarenta personas, familias enteras quedaron rotas y, mientras todavía se buscaba entre los hierros, Abascal ya estaba acusando al Gobierno. Vox no suspendió su agenda, no respetó el luto oficial y ni siquiera acudió al homenaje de Estado a las víctimas. Llaman a eso «exigir responsabilidades». Yo lo llamo campaña electoral con ataúdes de atrezo.
El PP, entre la contención y el cálculo
Feijóo y los suyos aguantaron lo justo. Cuando vieron que Vox les comía el terreno, enterraron la prudencia: «No es mala suerte, es incapacidad», sentenció Feijóo, mientras Ayuso, desde Madrid, hablaba de una «ley del silencio» cuando las familias aún enterraban a sus muertos. Es la competición de siempre: a ver quién muerde más fuerte en la herida abierta.
Exigir explicaciones no es lo que hacen
Que nadie se confunda: la clase trabajadora tiene derecho a saber qué falló, quién debe responder por lo ocurrido y por qué la red ferroviaria ha llegado a este estado. Eso es investigar, fiscalizar y asumir responsabilidades, y debe hacerse con rigor y con las familias en el centro. Lo que hace la derecha es otra cosa: usar la tragedia como ariete mientras sus gobiernos recortan y privatizan lo público cada vez que pueden. Quien de verdad quiere trenes seguros defiende el servicio público, la inversión y el mantenimiento, no el titular del día siguiente.
¿Representan a alguien?
Me pregunto cómo puede existir gente capaz de aprovecharse de la desgracia y de convertir la muerte y el sufrimiento de tantas familias en munición política. Y me pregunto, sobre todo, cómo personajes así pueden decir que representan a la ciudadanía. Quien no tiene empatía con las víctimas no representa a los pueblos; representa un proyecto de poder.
Que no nos arrastren al abismo
No podemos permitirnos caer en manos de quienes son capaces de todo con tal de ganar. Frente a la carroña, solidaridad con las víctimas, verdad sin manipulación y una defensa firme de lo público. Esa es la tarea de quienes venimos de abajo.
Que la tierra les sea leve.
André Abeledo Fernández

