
La violencia en Ecuador alcanzó un punto crítico con el asesinato de 50 niños y niñas en enero de 2026, una cifra alarmante que, según la investigadora y activista Maria Fernanda Andrade, el gobierno no ha reconocido públicamente.
En entrevista con teleSUR, Andrade señaló que esta escalada se inscribe en una crisis social sin precedentes, que ha venido tejiéndose desde 2018, con el deterioro de las políticas sociales y los derechos humanos. La situación de seguridad es crítica: en 2025 se registraron 9.216 asesinatos, convirtiendo a ese año en el más violento en la historia del país.
Ecuador presenta una tasa de 51 homicidios por cada cien mil habitantes, superando los índices de criminalidad de naciones como Haití, Colombia, Honduras y Brasil. Un estudio reciente reveló que seis de las diez ciudades más violentas del mundo se ubican en Ecuador, con tres en la provincia de Guayas, incluyendo Luján, y varias en Manabí.
La población infantil es la más afectada; entre 2024 y 2025, los homicidios de niños y niñas de 12 a 17 años aumentaron un 87.1%. Andrade enfatiza que esta violencia se ve exacerbada por una crisis de salud inédita, caracterizada por la escasez de medicamentos y servicios, sumado a despidos masivos.
Pese a esta situación, el Plan Fénix, decretado en enero de 2024 por el presidente Daniel Noboa para enfrentar un conflicto armado interno y que implicó la movilización de las Fuerzas Armadas, ha sido ineficaz. Expertos y estudios técnicos confirman su fracaso, mientras que la militarización ha generado amedrentamiento hacia los adolescentes, según la activista.
La investigadora consultada por teleSUR critica que las medidas para paliar la inseguridad no provienen de la militarización, sino de una inversión social. La activista también señala la creciente inserción de jóvenes en el «narco-capital».
Además, Andrade condenó que la ley para los gobiernos autónomos descentralizados (GADS) han retirado presupuesto a los municipios, afectando programas de inversión social y salud mental. La crisis se agudiza con casi el 30% de la población bajo la línea de pobreza, de los cuales casi la mitad se encuentra en pobreza extrema.
Finalmente, Maria Fernanda Andrade instó a una declaratoria de emergencia por parte del gobierno nacional y organismos internacionales, para abordar esta compleja crisis humanitaria que afecta severamente a las infancias ecuatorianas.
Violencia y suicidio elevan crisis en infancia de Ecuador
Ecuador registra un aumento alarmante de la violencia y los suicidios, con 1.391 suicidios entre 2001 y 2024 en menores de 14 años, convirtiendo el suicidio en la primera causa de muerte para el grupo de 10 a 14 años en el país.
Este escenario de profunda vulnerabilidad para la infancia complementa las cifras de 2025, cuando la nación suramericana vivió el año más violento de su historia, superando los nueve mil homicidios. La violencia ha escalado drásticamente, con un incremento del 640% en las muertes de niños por homicidio en los últimos cinco años, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) de Ecuador documentó cifras de suicidios representa una escalada del 118% de niños suicidas en ese período, evidenciando una crisis de salud mental que afecta profundamente a las infancias.
A esta grave situación se suma la falta de servicios públicos esenciales. Se reportan muertes de bebés en hospitales y centros de salud públicos debido a casos de sepsis bacteriana y la carencia de equipos adecuados y atención oportuna en neonatología.

