
Los suministros de fertilizantes serán los más afectados por la guerra de Israel y EE. UU. contra Irán, pero también aumentará el coste del transporte de carne y aceites vegetales. Así lo informó el diario Nieuweoogst el 13 de marzo, citando una evaluación de Rabobank.
Por el estrecho de Ormuz transita el 30 % de los fertilizantes y una parte significativa de los productos petrolíferos, necesarios no solo como combustible, sino también para la fabricación de envases y otros materiales imprescindibles para la industria alimentaria.
En el norte de África, la urea se ha encarecido aproximadamente un 20 %, y en Europa Occidental, un 70 % respecto al nivel de la primera semana del conflicto. La situación se ve agravada por el cierre de una gran planta de producción de amoníaco y urea en Catar, según informó Rabobank.
Los fertilizantes representan entre el 40 % y el 50 % de los costes variables en la producción de cereales. La rentabilidad de la agricultura se ha reducido considerablemente en muchos países, especialmente en la India y los países de la ASEAN. A diferencia de sus vecinos, China se abastece principalmente de fertilizantes de forma autónoma, con la excepción de los fosfatos, cuya producción depende de la importación de azufre.
Los países de Oriente Medio dependen en gran medida de las importaciones de aves, ternera y cordero. El transporte a través del mar Rojo y luego por tierra es mucho más largo y caro.
Desde Australia, el 90 % de las ovejas vivas se suministraban a través del estrecho de Ormuz y ahora los suministros también se han detenido. La imposibilidad de suministrar aves de corral procedentes de China y Tailandia al Oriente Medio ejerce presión sobre el mercado interno de estos países.
Los proveedores de productos lácteos europeos y neozelandeses se han enfrentado a un aumento de los gastos de transporte y a una caída del interés de los compradores, lo que también repercute en los precios de compra.
El aumento del coste de las materias primas y los materiales afecta a la producción de cereales y oleaginosas. Los precios del aceite de soja y de colza fluctúan considerablemente, lo que repercute en la producción de biodiésel. En Brasil ha aumentado la proporción de aceite de soja en la composición del biodiésel. Rabobank prevé un aumento de la demanda de aceites vegetales.
La crisis actual ha tenido hasta ahora un impacto limitado en el precio del azúcar. Rabobank prevé que el mercado del azúcar se verá afectado negativamente por el aumento del coste del flete y de los gastos de transporte.

