Juan J. Sánchez (Unidad y Lucha).— Se extreman, por parte del Estado capitalista, las acciones de represión contra la lucha de la clase obrera. La penúltima acción represiva ha sido la detención de dieciséis trabajadores de las empresas contratistas del sector del metal en Puertollano (Ciudad Real) el pasado mes de enero.
Estos trabajadores se defendían de la violencia ejercida por una patronal que en ningún momento está dispuesta a rebajar sus objetivos de apropiación y robo de los beneficios productivos generados por la clase obrera. El sector del metal, recordemos, según los propios índices disfruta de un periodo de crecimiento y beneficios, al tiempo que mantiene condiciones salariales y laborales propias de la más profunda austeridad. Los obreros detenidos, junto a la mayoría de sus compañeros, decidieron defenderse de las miserables intenciones de la patronal en el marco de la negociación del convenio, utilizando la herramienta de confrontación que es la huelga.
¿Qué se pedía en esta ocasión? Una subida salarial anual para 2025, 2026 y 2027 del 4%, con cláusula de revisión conforme al IPC. ¿Qué ofrece la patronal? Un 2 % sin cláusula de revisión. Esta patronal, que recupera prácticas de sobreexplotación en toda su magnitud, pretende congelar la antigüedad y posteriormente eliminarla, imponiendo contratos eventuales, de alternancia y de formación por debajo incluso del Estatuto de los Trabajadores. Los obreros también exigen el respeto y la mejora de los pluses de peligrosidad, así como la aplicación efectiva de los medios de seguridad e higiene en el trabajo.
Ante estas reivindicaciones —que pueden considerarse muy por debajo de lo necesario en materia salarial para garantizar la reproducción de la fuerza de trabajo— la “pobre” patronal se ha sentido acosada por quienes, en huelga, exigen que se respeten sus escasas demandas. Una patronal protegida por los gobiernos de turno, que en el último periodo ha visto crecer sus cuentas de resultados y que está dispuesta a intensificar la explotación laboral para extraer aún mayores beneficios.
Estos obreros detenidos fueron asaltados por los cuerpos de represión en sus propios puestos de trabajo, esposados y conducidos a dependencias policiales con medidas de seguridad extremas, como si se tratara de terroristas o de un violento Hannibal Lecter.
En la actual fase de la dictadura del capital, llamada democracia, se intensifican las formas represivas del aparato jurídico-policial al servicio del capital. Son multitud las situaciones de represión violenta que cientos de miles de obreros y obreras sufren. Y no solo a través de detenciones y multas: la burguesía ha perfeccionado sus mecanismos de represión y opresión y los aplica en toda su magnitud. Es mediante la coacción laboral y salarial como la patronal ejerce sutilmente su dictadura, con amenazas que van desde el despido hasta las prácticas más rebuscadas en el día a día del trabajo.
Y cuando ejercen la violencia más extrema, buscan que se visibilice, que las masas trabajadoras sepan que pueden ser detenidas, torturadas y encarceladas. Quieren dejar claro que no están dispuestos a renunciar ni a un gramo de los beneficios robados a las masas trabajadoras y que, desde su dictadura, están dispuestos a llegar a las medidas más violentas. También quieren que se sepa que los aparatos del Estado les pertenecen y que los utilizarán según sus necesidades y pretensiones.
La dictadura del capital sólo puede ser combatida y vencida mediante los más altos niveles de organización obrera. La clase obrera y las masas trabajadoras deben organizarse y liberarse de la influencia de la ideología burguesa, que a través de partidos institucionalizados y sindicatos impregnados de cultura oportunista arrastran a las masas al lodazal del capitalismo. Solo destruyendo el sistema capitalista, que condena a millones de seres humanos a la miseria y a la muerte, podrá la humanidad tener un futuro digno de ser vivido.


