
El ejército israelí estableció el pasado 19 de abril, una «línea amarilla» en el sur de Líbano, una zona militarizada de 10 kilómetros donde Tel Aviv asegura que abrirá fuego contra cualquier persona que se acerque.
Hezbolá ha rechazado enérgicamente su creación, calificándola de ocupación de territorio soberano y una violación del acuerdo de alto el fuego de 10 días entre Israel y Líbano, en vigor desde el pasado 17 de abril.
Tel Aviv ha manifestado abiertamente su intención de destruir los pueblos fronterizos libaneses e impedir el regreso de sus residentes, intensificando la tensión en la región.
La «línea amarilla» en el sur de Líbano es una réplica directa de la demarcación que Israel aplica en la región, donde las tropas israelíes disparan sistemáticamente contra quienes se aproximan a la zona.
Desde la entrada en vigor del alto el fuego del 10 de octubre entre las FDI y Hamás, los ataques israelíes en esa área han provocado la muerte de más de 700 personas y han herido a aproximadamente 2 000.
El portavoz árabe del ejército israelí, Avichay Adraee, informó que Tel Aviv pretende abarcar zonas que se extienden más allá de la costa sur del Líbano y hacia el océano, incluyendo el yacimiento libanés de gas Qana.
Las fuerzas israelíes pretenden llevar a cabo estás acciones bajo el argumento de prevenir una supuesta amenaza directa a las ciudades del norte». Inicialmente, el ejército israelí se refería a la zona como una «línea amarilla» de 10 kilómetros que, según sus reportes, incluye 55 pueblos y aldeas.
Sin embargo, el investigador libanés Ahmad Baydoun detalló que las acciones ilegales de Israel ponen en riesgo «aproximadamente 70 aldeas libanesas, más de las 55 aldeas». Baydoun señaló que esta zona incluye pueblos que aún están habitados, como las aldeas cristianas de Rmeish, Debl y Ain Ebel, y la ciudad sunita de Shebaa.

