
Según el diario Politika, que publicó esas declaraciones, el gobierno del presidente serbio Aleksandar Vucic pretende defender una política exterior multipolar soberana frente a presiones occidentales.
Serbia no renunciará a sus amigos tradicionales ni a la cooperación con países que nos respaldaron en los tiempos más complejos. Rusia y China son nuestros amigos y lo seguirán siendo, sentenció el jefe de Gobierno balcánico.
Macut calificó de “hipócritas” las demandas de Occidente para que Belgrado “abandone la cooperación con sus amigos”, cuando aquellos mantienen un vínculo “incomparablemente mayor y más amplio” con otras potencias.
Analistas políticos en los Balcanes consideran que la declaración refuerza la posición de Serbia como eje entre Oriente y Occidente.
Mientras, el profesor de relaciones internacionales en Belgrado, Dragan Pavlović, explicó que Belgrado camina sobre una cuerda floja, pues no quiere perder su ingreso a la Unión Europea, pero tampoco sacrificar la alianza histórica con Moscú y Beijin.
El premier subrayó que la república continuará cooperando con todos en igualdad de condiciones, con pleno respeto al derecho internacional y al derecho de autodeterminación.

