
Luiz Inácio Lula da Silva no pasa de ser un socialdemócrata, un individuo que para nada quiere la liberación de Brasil ni del resto del mundo; de su faceta de “sindicalista metalúrgico” ya sólo queda su intento de seguir vendiendo su pasado, y parece que aún muchos ingenuos se lo compran. Su papel siempre ha sido repartir migajas (léase: limosna) a la población más perjudicada por el capitalismo que defiende, mientras procura que las ingentes e insultantes ganancias del gran capital, lejos de mermar, sigan en aumento.
No está de más recordar que el presidente de Brasil vetó el ingreso de Venezuela a los BRICS y, además, no reconoció a Nicolás Maduro como presidente tras las elecciones del 28 de 2024, al igual que Gustavo Petro, otro individuo del que tampoco se puede confiar “ni un tantico así, nada”. No es que sea el responsable de lo sucedido el tres de enero y posteriormente en Venezuela, pero sí que con su constante señalamiento y acusación de fraude electoral contribuyó a crear una narrativa de evidente desgaste contra el Gobierno de Maduro, que es lo que pretendía el imperialismo yanqui.
Lula va de solidario, pero no lo es. A pesar de la gran mano que le echó Cuba revolucionaria hace muchos años cuando la hubo necesitado, ahora, que las garras del imperio aprietan más fuerte todavía a la población revolucionaria, lo único que se le ocurre decir es que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le comentó: “Si lo dijo la traducción es correcto, él me dijo que no piensa invadir Cuba. Eso es lo que me dijo la intérprete”.
En febrero de 2012, la Federación Nacional de los Petroleros (FNP) de Brasil lanzó un manifiesto en el que exigía al gobierno de Lula da Silva y a la presidenta de Petrobras, Magda Chambriard, el envío inmediato de petróleo y combustibles a Cuba para romper el “bloqueo energético” impuesto por Estados Unidos. Pero hizo caso omiso a la demanda.
Ahora que en Bolivia el pueblo se ha levantado contra el fascista gobierno de Rodrigo Paz, a Lula no se le ha ocurrido otra cosa que publicar este repugnante mensaje en su cuenta X:
“Recibí, en la tarde de este lunes (25), una llamada telefónica del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz.
Conversamos sobre la situación humanitaria enfrentada por Bolivia a raíz de protestas y bloqueos de carreteras, que vienen provocando el desabastecimiento de algunas regiones del país.
Reiteré mi solidaridad al gobierno y al pueblo bolivianos y destaqué la importancia del pleno respeto a las instituciones democráticas y al Estado de Derecho. Defendí que el gobierno y los movimientos sociales eviten el recurso a la violencia y privilegien el diálogo como camino para la superación de las divergencias y para la preservación de la paz social.
A pedido del presidente Rodrigo Paz, determiné el envío de ayuda humanitaria a Bolivia”.
Dice Lula que reiteró su solidaridad con el gobierno y, a la vez, con el pueblo boliviano. Esa afirmación, además de falsa, es una estupidez. ¿Acaso no sabe que es el gobierno de Rodrigo Paz quien está reprimiendo al pueblo? ¿Cómo se puede ser solidario con el represor y el reprimido a la vez? Cosas de Lula, cosas de quien quiere nadar y guardar la ropa.

