Los dos jinetes del apocalipsis, Trump y Netanyahu son además dos mentirosos.
Por André Abeledo Fernández
No sé qué hay de verdad en el supuesto enfado entre Trump y Netanyahu. Lo que sí sé, y no admite discusión, es que Israel no podría sostener su genocidio en Palestina ni un solo día sin el respaldo incondicional de los Estados Unidos.
También sé que sin tener a Washington como guardaespaldas no sería posible la agresión criminal contra el Líbano, y aún menos la guerra ilegal contra Irán que ha arrastrado al mundo a una crisis de consecuencias incalculables.
Trump y Netanyahu son dos criminales mentirosos capaces de cualquier cosa. Nos dicen que Trump le espetó a Netanyahu: «Estás jodidamente loco. Estarías en prisión si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto.»
Palabras reveladoras, si es que son ciertas, porque en ellas no hay reproche moral, no hay conciencia, no hay humanidad. Solo hay la lógica fría del socio que se queja de que el negocio se ha ensuciado demasiado.
La verdad, sin adornos, es esta: los dos son unos locos, pero sobre todo unos criminales. Netanyahu no está en la cárcel pagando por corrupto y genocida gracias al paraguas político y diplomático que le tiende Donald Trump. Es cierto que Trump «le salva el pellejo» protegiéndole de la condena del Tribunal Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad. También es cierto que la gente decente del mundo odia a Netanyahu y al sionismo genocida. Pero esa misma gente decente odia igualmente a Trump y al trumpismo genocida y criminal. No hay diferencia moral entre uno y otro. Son dos caras de la misma moneda ensangrentada.
Pueden decir que están enfadados. Pueden escenificar tensión, distancia, reproches. Pero mientras tanto siguen asesinando, agrediendo, robando, mintiendo y engañando en complicidad absoluta. El show del enfado no interrumpe ni un instante el suministro de armas, la cobertura diplomática ni el veto sistemático en el Consejo de Seguridad. Las bombas siguen cayendo sobre Gaza. Los niños siguen muriendo. Y los dos jinetes del apocalipsis siguen cabalgando juntos.
Donald Trump y Benjamin Netanyahu son un tándem de criminales, enemigos declarados de la humanidad. Que discutan entre ellos no cambia nada. Los criminales también se pelean por el botín.
André Abeledo Fernández

