El presidente de Rusia, Vladímir Putin, advirtió este domingo que el Gobierno de Ucrania pagará por sus crímenes en la provincia de Kursk con la pérdida de territorios. En declaraciones al periodista Pável Zarubin para el programa Vesti, el mandatario declaró que el control de la región rusa es necesario para establecer una zona de seguridad y afirmó que Moscú no dará a Ucrania la oportunidad de detener el avance de sus tropas.
Los bombardeos de las Fuerzas Armadas ucranianas contra infraestructuras en Rusia no influyen en la situación en el frente. El objetivo principal de estas acciones es la provocación de divisiones internas en la sociedad rusa y alimentar una campaña de información orientada a hacer que el país dude de sí mismo, dijo el mandatario.
Los golpes de represalia rusos en profundidad sobre territorio ucraniano son más potentes y causan daños serios al enemigo, mientras que las autoridades rusas reconstruyen las infraestructuras atacadas rápidamente, impidiendo cambios en la línea de contacto.
Las Fuerzas Armadas de Ucrania realizaron una incursión en la provincia de Kursk el 6 de agosto de 2024. El Ejército ruso las detuvo en las zonas fronterizas y liberó la provincia en abril de 2025. A finales de ese mes, el jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, Valeri Guerásimov, informó la derrota total de las tropas invasoras. Las pérdidas de las formaciones ucranianas durante la incursión ascendieron a más de 76.000 militares entre muertos y heridos.
Residentes de las zonas ocupadas por Ucrania denunciaron abusos del Gobierno de Kiev contra civiles, detallando que los combatientes ucranianos los amenazaron de muerte, atacaron áreas residenciales, dispararon contra viviendas, provocaron incendios y saquearon propiedades. El Ejército ruso descubrió posteriormente múltiples cadáveres de civiles, incluidos jubilados, con indicios de muerte violenta.
Los ataques ucranianos contra la infraestructura civil buscan que Rusia detenga, por un breve tiempo, el avance de sus tropas a lo largo de la línea de contacto. El presidente Putin señaló que Rusia no dará ninguna oportunidad de crear condiciones para negociaciones que sean beneficiosas para el enemigo.
Rusia lanzó la operación militar especial en Ucrania a finales de febrero de 2022 con el fin de proteger a la población de Donbás de un genocidio por parte del Gobierno de Kiev y atajar los riesgos de seguridad nacional que representa el avance de la OTAN hacia el este.
Los ataques con drones lanzados desde Ucrania contra objetivos militares y civiles en la retaguardia rusa han sido una práctica habitual desde el inicio del conflicto.


