OTAN, rearme europeo y empobrecimiento obrero

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El gobierno español intenta venderse como “pacifista” mientras mete cada vez más al Estado español en la guerra de Ucrania y en la militarización de Europa. La mentira ya resulta obscena. Hablan de “No a la guerra” mientras envían armas, entrenan soldados ucranianos, fabrican municiones y convierten a empresas españolas en piezas de la maquinaria militar de la OTAN.

Margarita Robles anunció nuevos envíos de blindados, municiones y material militar a Kiev. El propio gobierno reconoce que ya ha entrenado a más de 9.000 militares ucranianos en suelo español. Y Pedro Sánchez sigue apoyando en Bruselas más gasto militar, más rearme y más dinero para la llamada “seguridad europea”.

Traducido al lenguaje real: más dinero para la guerra y menos para la clase obrera.

Mientras millones de trabajadores no llegan a fin de mes, la Unión Europea prepara una economía de guerra financiada con dinero público y controlada por bancos, fondos de inversión y monopolios armamentísticos. El programa SAFE movilizará hasta 150.000 millones de euros para aumentar la producción militar europea y garantizar contratos multimillonarios a la industria de defensa.

España participa de lleno en ese negocio sangriento. Rheinmetall fabrica municiones en Murcia para alimentar la guerra. Indra colabora en blindados, sistemas electrónicos y tecnología militar. Además, el gobierno español ha firmado acuerdos con Zelenski para producir conjuntamente proyectiles, radares y más equipamiento bélico.

Toda esta locura militarista ocurre mientras la clase obrera soporta alquileres imposibles, salarios de miseria, precariedad, privatización sanitaria y subida constante de precios. Los miles de millones que van a armas salen directamente del bolsillo de los trabajadores. Cada tanque, cada dron y cada misil significan menos dinero para hospitales, pensiones, escuelas o vivienda pública.

La hipocresía del gobierno español alcanza niveles ridículos cuando se mira su política energética. Mientras participa en la guerra contra Rusia, España aumentó más de un 123% las compras de gas ruso. Rusia volvió a convertirse en uno de los principales proveedores energéticos del Estado español.

Es decir: el gobierno compra gas ruso mientras manda armas contra Rusia. Financian por un lado aquello que dicen combatir por el otro. Y no porque estén locos, sino porque el capitalismo europeo no puede sobrevivir sin energía barata. La propaganda política choca constantemente con los intereses económicos de los grandes capitalistas.

Los gobiernos europeos hablan de “valores democráticos”, pero lo que defienden son beneficios empresariales, mercados y negocios militares. La guerra se ha convertido en una gigantesca fuente de ganancias para las industrias armamentísticas, energéticas y tecnológicas.

Mientras tanto, a los trabajadores se les pide sacrificios. Sacrificios para pagar la luz, para llenar el depósito, para comprar comida o para acceder a una vivienda digna. Nos dicen que hay que apretarse el cinturón “por seguridad”, mientras las empresas militares baten récords de beneficios.

La propia Unión Europea reconoce que Ucrania necesita decenas de miles de millones adicionales para continuar la guerra. Estados Unidos está trasladando el coste económico del conflicto hacia Europa, y las burguesías europeas aceptan obedientemente aunque eso signifique más deuda, más inflación y más recortes sociales.

Cada vez hablan más claramente de rearme permanente, economía militar y preparación para conflictos largos. Quieren acostumbrar a la población a vivir peor mientras se dispara el gasto militar. Quieren normalizar que haya dinero infinito para armas y ninguno para resolver los problemas sociales.

Pero la amenaza principal para la clase obrera no es solo la guerra exterior. Es el propio sistema capitalista que convierte la guerra en negocio y la crisis en una herramienta para explotar todavía más a los trabajadores.

Lenin ya explicó en La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla que el capitalismo monopolista lleva inevitablemente a la guerra, al saqueo y a la ruina social. También explicó cómo las clases dominantes utilizan las crisis para descargar el peso económico sobre el pueblo mientras fortalecen el control político y la propaganda. Eso es exactamente lo que está ocurriendo hoy.

Más gasto militar. Más propaganda bélica. Más censura. Más precariedad. Más beneficios para los monopolios.

La clase obrera española no gana absolutamente nada con esta escalada militar. No necesita drones, ni blindados, ni bases de la OTAN. Necesita salarios dignos, empleo estable, vivienda, sanidad, educación y servicios públicos.

Mientras el gobierno habla de paz, prepara la guerra. Mientras habla de democracia, entrega miles de millones a la industria militar. Mientras pide sacrificios a los trabajadores, garantiza beneficios a bancos y monopolios.

Por eso es necesario denunciar esta hipocresía y levantar una respuesta obrera y popular contra el rearme, la militarización y el saqueo social. Porque detrás de toda esta propaganda de “seguridad” se esconde la misma realidad de siempre: que las clases populares pagan las crisis y las guerras de los ricos.

El rearme europeo no busca “defender la democracia”, sino salvar a un capitalismo en crisis arrastrando a los pueblos hacia la guerra.

MYGO

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