Rusia denunció que el ingeniero jefe de la central nuclear de Zaporozhie (ZNPP), Alexandr Yákovlev, y el conductor de servicio, Dmitri Filíppov, fueron asesinados este miércoles tras el impacto de un dron de las Fuerzas Armadas de Ucrania contra su vehículo de transporte en la frontera entre el área industrial de la planta y la ciudad de Energodar.
El director general de la corporación estatal rusa Rosatom, Alexéi Lijachov, informó sobre el hecho al liderazgo político de Rusia y calificó el ataque como un acto terrorista deliberado perpetrado por el Gobierno de Kiev.
Lijachov denunció que el atentado fue posible gracias al estímulo directo y la permisividad de los Estados occidentales hacia las operaciones ucranianas. Ante esta situación, la dirección de Rosatom solicitó la intervención urgente del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, exigió al director general del OIEA, Rafael Grossi, y a los organismos internacionales competentes una condena pública, clara y bien articulada sobre el asesinato de Yákovlev.
La diplomática catalogó de vergonzosa e indigna la pasividad del secretario general de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, frente a los recurrentes ataques ucranianos dirigidos contra el personal civil, equipos médicos y rescatistas en territorio ruso.
La administración de la ZNPP emitió un comunicado en el que tildó el homicidio de atentado directo contra el principio de seguridad de las instalaciones nucleares. La dirección de la planta, integrada en la estructura de Rosatom, destacó que el ingeniero jefe era el responsable directo de la operación diaria del recinto.
El colectivo de trabajadores hizo un llamado a la unidad de la población de Energodar para resguardar las instalaciones y asegurar el funcionamiento seguro de la central, considerada la planta nuclear más grande de Europa.
La central de Zaporozhie cuenta con seis reactores de agua presurizada modelo VVER-1000 y una potencia total de 6.000 megavatios. El complejo pasó a propiedad de la Federación de Rusia en octubre de 2022 tras la incorporación de dicha provincia a su territorio. Los reactores permanecen apagados para reducir riesgos en el contexto del conflicto armado que inició en febrero de 2022 con la operación militar especial de Moscú.
Durante los últimos cuatro años, los ataques del Ejército ucraniano contra la zona han dañado el tendido eléctrico externo de la planta, obligando a emplear generadores de emergencia para mantener estables los parámetros de seguridad.


